La enfermedades reumáticas afectan a casi 11
millones de personas en España, siendo la primera causa de discapacidad
física en cualquier franja de población. Sin embargo, siguen siendo
grandes desconocidas. La Sociedad Española de Reumatología (SER) aborda
en su Congreso Nacional, online, los principales avances en esta
especialidad
Cartel del XLVI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Reumatología
Según datos del estudio EPISER (Estudio de prevalencia de las
enfermedades en la población adulta en España), cerca de 1 de cada 4
adultos sufre una enfermedad reumática.
Con el objetivo de actualizar los avances en el diagnóstico y tratamiento de estas patologías, se celebra el XLVI Congreso Nacional de la SER.
El evento, organizado por la Sociedad Española de Reumatología (SER), tiene lugar esta semana, desde ayer hasta el sábado 24 de octubre de forma telemática.
En él se reunirán cerca de un millar de especialistas reumatólogos
que abordarán ampliamente las patologías reumáticas y autoinmunes
sistémicas.
En su presentación, también virtual, participaron José Mª Álvaro-Gracia, presidente de la SER; José Luis Andréu Sánchez, presidente del Comité Local del XLVI Congreso Nacional de la SER; y Cristina Macía, responsable de la Comisión de Comunicación de la SER.
“Las sesiones de este congreso nos van a permitir una actualización
en todos los aspectos que constituyen el desempeño profesional de un
buen reumatólogo a nivel asistencial, docente, investigador y de
gestión”, indicó Andréu.
Además, se compartirán avances terapéuticos, en el diagnóstico y en la gestión eficiente “para brindar una asistencia rápida, efectiva y eficiente“.
En el encuentro se expondrá la actualización en el abordaje de pacientes con osteoporosis o síndrome de Sjögren.
También se hablará sobre reumatología pediátrica, avances en
artritis, big data, epidemiología o el uso de las tecnologías de la
información asociadas a la Medicina, entre otros asuntos.
Desde hace más de dos meses, el coronavirus se ha convertido en la principal preocupación de los ciudadanos. Además de la detección precoz, en Vigo
se está llevando a cabo un protocolo pionero para recuperar a enfermos
ingresados por COVID-19 en las UCI que está dando buenos resultados.
El Servicio de Rehabilitación del Complejo Hospitalario Universitario
de Vigo (CHUVI) ha diseñado un Protocolo de Acción para pacientes con
coronavirus, que establece la intervención inmediata de fisioterapeutas con enfermos ingresados en las Unidades de Críticos, para acelerar su recuperación y reducir el tiempo de recuperación.
Este protocolo, pionero en España, ha generado muchas expectativas e
interés entre los profesionales de la salud, y ya se está imitando en
otras unidades y servicios de atención en el país y Portugal, tal y como
informa Vigoalminuto.com.
El fisioterapeuta especialista Ricardo Rodrigues es uno de los
promotores de esta iniciativa y señala que "hemos recibido muchas
solicitudes para explicar este proyecto y presentar nuestra experiencia,
tanto de sociedades médicas, como la neumología española, como las
asociaciones profesionales de Madrid y Cataluña o la asociación
portuguesa de fisioterapeutas".
Esta intervención de fisioterapia se lleva a cabo entre las 24 y 48 horas del ingreso del paciente en la UCI donde recibe una combinación de dos terapias, la respiratoria y la motora.
El sistema respiratorio, realizado mediante maniobras manuales
altamente especializadas de presión y descompresión de la espalda y los
pulmones, tiene como objetivo drenar las secreciones, comunes en
pacientes intubados, para evitar la flema, que puede causar
complicaciones respiratorias significativas. La terapia motora tiene
como objetivo recuperar la movilidad y mantener la autonomía del
paciente.
"Los resultados son muy alentadores ya que hemos demostrado que
cuando la movilización comienza temprano, estos pacientes evolucionan
favorablemente mucho más rápido, de modo que su estadía promedio en
estas unidades se reduce en 2 días", asegura Rodrigues.
Hasta el momento, los fisioterapeutas han tratado a 47 pacientes con
COVID-19 38 de ellos en las mismas Unidades de Cuidados Críticos y nueve
en plantas de hospitalización. Además, la mayoría de los críticos dados
de alta continúan siendo sometidos a fisioterapia una vez admitidos en
la planta.
"Gracias a estos tratamientos hemos evitado las complicaciones
asociadas con la intubación prolongada, como las traqueotomías, o las
que resultan de la pérdida de fuerza o tono muscular. La mayoría de los
pacientes tratados pueden abandonar estas unidades a pie, y su regreso a
la vida laboral será más rápido", explica Antonio Chamorro, coordinador
de la Unidad de Fisioterapia del Álvaro Cunqueiro de Vigo.
Lo proyectaron un nutrido grupo de
científicos, médicos y empresarios de Bahía Blanca y recibirá un
subsidio de 100 mil dólares del Ministerio de Ciencia, Tecnología e
Innovación. Se trata de un monitoreo simplificado para que el personal
de salud no deba pasar por todas las camas de una terapia intermedia
Las partes que componen el desarrollo: 1) Equipo de
monitoreo. 2) comunicación wifi. 3) Sensor óptico para realizar la
Oximetría y leer el pulso cardíaco. 4) Baterías. 5) Sensor de
temperatura. 6) Identificación del paciente y referencia al equipo. 7)
Central de monitoreo de pacientes. 8) App de monitor individual. 9)
Banda de medición de frecuencia respiratoria. 10) impresión de informes
El
ingenioso desarrollo argentino para evitar que médicos y enfermeros se
contagien de coronavirus y supervisen pacientes a distancia
Lo
proyectaron un nutrido grupo de científicos, médicos y empresarios de
Bahía Blanca y recibirá un subsidio de 100 mil dólares del Ministerio de
Ciencia, Tecnología e Innovación. Se trata de un monitoreo simplificado
para que el personal de salud no deba pasar por todas las camas de una
terapia intermedia
Las guerras, por terrible que suene, siempre han sido el terreno más
fértil para los avances científicos, desde la invención de la rueda
hasta hoy. La pandemia de Covid-19 es una de ellas. Con seguridad, el
conflicto más global de todos los que enfrentó la humanidad.
En Bahía Blanca, algo se está gestando. Un avance que no es una vacuna ni un tratamiento, pero que puede
ayudar a que el personal de salud, aquellos que están en el frente de
batalla, no caigan víctimas del contagio: el “Monitoreo Simplificado de
Pacientes en Situación de Internación Masiva”.
En eso anda el doctor en Ingeniería Pablo Mandolesi,
recibido en la Universidad Nacional del Sur, anda en esa tarea. De 53
años, casado y padre de dos hijas, docente e investigador del Instituto
de Investigaciones de Ingeniería Eléctrica y miembro de la Carrera de
Investigador de la Comisión de Investigaciones Científicas de la
provincia de Buenos Aires.
“Bahía no es una ciudad tan grande -comienza a contar- y quienes
hacemos electrónica nos conocemos todos y tenemos bastante relación con
empresas. Cuando empezó la cuarentena me llamaron para ‘hacer cosas que puedan ser de utilidad’ ante la pandemia”.
el doctor en Ingeniería Pablo Mandolesi
El resultado deesas reuniones vía zoom se plasmó bajo el nombre de Ayudar,
y reunió un grupo de trabajo que, además de Mandolesi integran, entre
otros, el Ingeniero electricista Guillermo Vallasciani, el biotecnólogo
Guillermo Coppa, el biotecnólogo Mauricio Clermont, el diseñador
industrial Diego Aguilar, los neumonólogos Jorge Draghi y Julio Silio,
el maker electrónico Gabriel Messina, el licenciado en Comunicación
Leandro Digiacomo y el ingeniero Químico Rolando Scudelati.
“Llegamos
a la conclusión que debíamos hacer un equipo de monitoreo para una
terapia intermedia, por llamarla así, los lugares donde las
internaciones son masivas.El objetivo es bajar la exposición del
personal sanitario, aquellos que deben supervisar continuamente a los
pacientes y están muy expuestos al contagio. Y, que cada miembro de ese
personal sanitario aumente la capacidad del seguimiento de personas. Hoy, cada 100 camas, es menester que haya ejército de personas dando vueltas y exponiéndose al contagio”.
Un dato: todo este desarrollo, una vez concluido, tendrá sus planos abiertos. Es decir, quien lo desee podrá copiar y pegar. Y salvar médicos y enfermeros.
Al poco tiempo de comenzar el diseño del dispositivo, la Agencia de
Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación
(Agencia I+D+i) del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación
abrió un concurso para proyectos sobre Covid-19. Lo presentaron, y fue elegido entre los 64 que recibirán 100 mil dólares de subsidio.
“Me sorprendió, porque había 900 proyectos. A los mejor fue porque ya
tenía un grado de avance y no había muchos sobre el monitoreo de
pacientes”.
Parte del equipo que desarrolla el sistema de monitoreo a distancia en una reunión por Zoom.
“Habíamos arrancado buscando financiamiento privado y comprando elementos nosotros -prosigue Mandolesi-. Pero ahora la
diferencia es enorme, porque la mayoría de los componentes son
importados, no se consiguen en el mercado local, y entonces se
complicaba la logística. Y como están dedicados a censar variables de la
salud, hoy son elementos de élite, digamos, y todo el mundo los están
buscando”.
-¿Es un desarrollo muy caro?
-No. Nuestro objetivo es que sea de bajo costo. Buscamos que el costo del equipo que tiene el paciente sea de 150 dólares, y la central de monitoreo otro tanto. Esa
central es la que muestra las mediciones de los enfermos en la sala de
médicos o enfermeros. Y cada 30 o 40 camas se pondría un equipo
adicional. Ya tenemos un prototipo, ajustable al proceso de fabricación,
y para eso ya estamos en contacto con fabricantes de electrónica de
nuestro país para bajar el costo lo más posible.
-¿Cómo es el equipo?
-Va a tener el tamaño de un celular. Del mismo salen cables para medir cuatro variables. Uno va a la punta del dedo con un oxímetro -que está incluido- para medir, a través de sendos sensores, dos de ellas: oxígeno en sangre y ritmo cardíaco.
Funciona con una propiedad de la sangre que valida, según la cantidad
de oxígeno, la absorción de los rayos infrarrojos. Lo que deberíamos
comprar afuera son los dispositivos electrónicos para detectar la luz,
que ya vienen preparados para hacer oxímetros. Luego mide la temperatura corporal
con un dispositivo electrónico bajo la axila. La información viaja al
equipo central que tiene incorporado los circuitos integrados del
termómetro que la capturan. Y por último, mide el ritmo respiratorio.
Tenemos dos posibilidades de medirlo. Una que es la más elemental, pero
más compleja de aplicar, que es la deformación torácica, con una cinta
que se expande y contrae el tórax. La otra es impedancia torácica, que
hace algo parecido pero midiendo la conductividad del pecho. Es un
método más seguro pero hay que ponerle electrodos a las personas.
Un modelo de chequeo de la información que recibirán médicos y enfermeros
-¿De qué forma se transmite la información?
-El
equipo la envía por bluetooth o wifi a un concentrador que hace el
procesamiento y la muestra para seguir el protocolo que los médicos
proponen. El concentrador puede ser el mismo generador de wifi,
poniendo un router en el mismo. Esto en el futuro podría vincularse sin
estar cerca, ser totalmente remoto, y transmitir datos a distancia. Pero
nuestro objetivo hoy son los ambientes de internación masiva y debería
estar próximo.
-¿Ese concentrador también lo diseñan ustedes?
-Si. Tiene menos restricciones que el equipo que colocamos junto a los
pacientes porque no hay que sanitizarlo, y por ende utiliza más
elementos standard. Al otro hay que limpiarlo con desinfectantes, es
todo proceso que se debe llevar a cabo porque está en un ambiente
contaminado.
-¿Cómo se inmuniza el equipo?
-Lo que vamos a proponer es que esté en inmerso en una resina completa de desinfectantes,
de forma que no tenga intersticios. Lo que aseguramos es que los
elementos que se usen serán acordes para poder ser higienizado en forma
correcta para que no se arruine. Por ejemplo, los cables que utilizamos
son de uso médico, las vainas de material en esos ambientes.
Render
de una de las placas que desarrollaron para el equipo de monitoreo. Una
vez terminado, los planos serán abiertos para todo el mundo.
-Me decía al principio que ya hicieron un prototipo.
-Sí, básico, en partes y sin toda la tecnología que estamos desarrollando. Para su diseño mandamos a comprar componentes a Estados Unidos, así podemos empezar a hacer pruebas de campo, llevarlo a un hospital y validar su funcionalidad con médicos.
-¿Cuántas personas se necesitan para manejarlo?
-Una
vez instalado en el paciente, el equipo es autónomo. Lo que se debe
hacer es hacerlo funcionar y atender la consola en la que se muestran
los parámetros, y ahí va a estar el personal sanitario como lo hace
habitualmente. Lo que buscamos, como decía, es facilitar el trabajo con los protocolos que los enfermeros y médicos llevan adelante a diario. Un
profesional de salud puede ver a todos los pacientes en un monitor
general, y puede resolver la descompensación de uno yendo a verlo
puntualmente, no pasando por todas las camas.
-¿Cuándo estará listo?
-La pregunta del millón de dolares… Los prototipos para empezar las pruebas de campo los podríamos tener en tres semanas. El problema más grande que tenemos es la cuestión presupuestaria. Hay que ver cuando está disponible el dinero para las compras que faltan.
Lo que es la ingeniería estará para esa fecha, pero hay mucho que ver
en la provisión de partes, porque debemos pensar en dos o tres
variantes, ya que el mercado va cambiando todo el tiempo por la
disponibilidad de elementos. La producción, luego, depende de los
fabricantes, pero no es mucho tiempo.
La medicina frente a la COVID-19, hoy en la Mesa Redonda. Foto: `Presidencia Cuba/ Twitter.
Desde que la COVID-19
llegó a Cuba, los médicos del país han librado una dura batalla para
salvar vidas y lograr que el menor número posible de pacientes pase al
estado grave.
¿Cómo los especialistas e instituciones de salud del país han
enfrentado tamaño desafío? ¿Cuáles son los protocolos y medicamentos que
se usan en Cuba para combatir el nuevo coronavirus? ¿Qué resultados
muestra el país en la recuperación de pacientes graves y críticos? Para
informar sobre estos temas, reconocidos clínicos, pediatras e
intensivistas cubanos comparecerieron este lunes en la Mesa Redonda.
Protocolos cubanos de atención a los pacientes
El MSc. Ricardo Pereda González, coordinador del grupo de expertos del MINSAP, se refirió a la atención de los pacientes mediante un protocolo nacional. Ese protocolo -explicó- “ha
tomado elementos con solidez científica de las experiencias en el país e
internacionalmente, partiendo de que es una enfermedad cuyo tratamiento
definitivo se desconoce, por lo que el mundo ha utilizado varios
esquemas terapéuticos”. El especialista en medicina intensiva
agregó que la primera versión del protocolo en Cuba data del 19 de
febrero y ya está establecida la tercera: “Las hemos enriquecido con
nuestros propios equipos de trabajo, y también en el intercambio con los
integrantes de nuestras brigadas internacionales, sobre todo las que
están en Italia y Andorra, quienes han tratado a gran cantidad de
pacientes. Hemos compartido las mejores experiencias y reafirmado
cuestiones propuestas en los protocolos". “En este combate diario, hemos aprendido a adelantarnos a los tiempos en los que pueden aparecer los signos de agravamiento”, aseguró Pereda.
“La COVID-19 no nos
permite demorarnos. Hemos adelantado terapias, las cuales hemos
socializado con colegas de nuestras brigadas internacionales y nos han
refrendado que son correctas”.
En el caso de los pacientes
asintomáticos, quienes en algún momento pueden expresar síntomas, el
experto instó a la vigilancia permanente. “Es preciso actuar con
inmediatez ante cualquier manifestación, para establecer la terapéutica
como la tenemos definida en cada momento, e inclusive adelantar los
tratamientos para poder abordarla”.
“Todo lo que hagamos en
prevención es una de las piedras angulares. Habría que hacer referencia
al plan para el enfrentamiento que está definido por etapas, las
cuales tuvieron la flexibilidad suficiente para incorporar lo necesario
y favorable en cuanto a la detección de casos sospechosos, contactos y
confirmados".
De esa manera, en Cuba se han
incorporado niveles de vigilancia cada vez más estrechos, pudiendo
delimitar el agravamiento, o el no tener expresión de la enfermedad en
el caso de algunos contactos, tratando siempre de evitar que aparezca
una forma grave. “Este sistema organizado se traduce
en asistencia, prevención, vigilancia y atención al pueblo. Así, poco a
poco hemos incorporado productos nuevos a partir de la experiencia de
los científicos cubanos y hemos retomado otros. Esto nos da la
posibilidad de validar en qué momento utilizarlos”, dijo Pereda
González.
Kaletra, Cloroquina y Antivirales en la atención al grave
Al referirse a los medicamentos utilizados en Cuba para combatir la COVID-19, Pereda explicó que el antibiótico tiene su momento de utilización, en dependencia de la evolución clínica del paciente y cuando sea necesario. “No es un medicamento de primera
línea en nuestro protocolo. Hasta el momento, están incluidos la
cloroquina, la kaletra y los antivirales, además de la utilización si
hay signos de agravamiento de las heparinas de bajo peso molecular,
suministradas primero en dosis profiláctica y luego terapéutica, en
dependencia de cómo evolucione el paciente". El doctor hizo una pausa en la explicación sobre el uso del Interferón.
“Es muy importante
preventivamente. Muchos de nuestros pacientes que ahora tienen una
evolución estable, utilizaron el interferón como está establecido en
nuestro protocolo. En cambio, para una segunda etapa se recomiendan
otros fármacos y se combinan las terapias.
Se suman al tratamiento, el CGIB 258
y los antiinflamatorios esteroides, estos últimos empleados
tempranamente. Además, anticuerpos monoclonales como el Itolizumab para
los pacientes graves, desarrollado en el Centro de Ingeniería Molecular y
de vital importancia en la batalla del organismo contra la enfermedad. Pereda aseguró que cada medicamento ha tenido resultados y cuenta con su validación por la Organización Mundial de Salud (OMS).
“En los cuidados intensivos no se descuida ningún detalle”
La medicina frente a la COVID-19, hoy en la Mesa Redonda. Foto: Presidencia Cuba/ Twitter.
El especialista comentó que durante los ciclos de 14 días en unidades intensivas, se trabaja con rigor durante 24 horas. “Esta tarea se ha asumido con extrema responsabilidad, humildad, sencillez y dando lo mejor de cada uno”. Precisó que hay un equipo en cuidados
intensivos que actúa directamente con los pacientes y otro afuera que
revisa, aclara dudas, valora y sugiere.
“Esto ha favorecido a los
enfermos y a la medicina intensiva, la cual es del detalle y las
decisiones se toman en poco tiempo, pues el paciente no da muchas
oportunidades. “En el momento que una persona entra
en gravedad, se interconsulta y si hay que tomar una decisión se toma en
colectivo, aunque hay algunas que corren por parte de los intensivistas
que están dentro de las salas. Muchas veces lo que se hace es una
consulta para asegurar que fue la mejor decisión. Esta ha sido una
valiosa experiencia, la cual mantendremos y hemos incrementando”.
Con respecto a los pacientes en estado crítico, el especialista apuntó que su tratamiento es extremadamente complejo. “Nuestros primeros objetivos son
mantener la vida y las funciones vitales, mediante la aplicación de los
medicamentos que correspondan en cada momento. Además, priorizamos el
manejo de las modalidades ventilatorias y la introducción de todo lo que
pueda aportar para mantener la vida y para que tenga una evolución
satisfactoria. En cuidados intensivos, no se descuida ningún detalle, incluyendo la nutrición del paciente grave, la cual juega un papel importante en la recuperación”.
Se ha comenzado a usar el plasma de pacientes recuperados
Se refuerza el control sanitario internacional y la vigilancia epidemiológica para evitar su propagación. Foto: Radio Reloj.
"Hemos leído la literatura
internacional, e inclusive hemos utilizado elementos que ya la medicina
intensiva tenía evidencia de su utilidad: la ventilación prono o boca
abajo en los pacientes; la utilización temprana de los antibióticos y la
flexibilidad, o sea, escalar primero al máximo nivel, y si el paciente
no evoluciona bien, cambiar de inmediato", aseguró en la Mesa Redonda Ricardo Pereda González, coordinador del Grupo de Expertos del MINSAP. Pereda González informó que se creó
una comisión de expertos, en la cual se han compartido las informaciones
con los equipos provinciales, y a partir de ahí cada territorio ha
decidido un conjunto de expertos que interactúa permanentemente con un
gran nivel de trabajo y responsabilidad. "Las comisiones de expertos,
compañeros de la asistencia directa a pacientes y los equipos
nacionales, realizan intercambios y discusiones colectivas durante las
24 horas del día. Según el doctor, estamos al compás de los tratamientos que se hacen en el mundo. “Se
utiliza plasma o suero de paciente recuperado para iniciar la terapia
en pacientes que estén graves o con una evolución no favorable”. Este método forma parte del arsenal terapéutico que existe en Cuba. Varios
de los 285 recuperados han donado su plasma para la terapia a los
graves, cumpliendo con todas las normas y el rigor que lleva.
“Esperamos un tiempo, y una vez recuperado el paciente y verificado que
el plasma está en condiciones de dar su propia inmunidad, se lleva a
cabo el procedimiento”.. Esto ha influenciado en el flujo de
la información. Los médicos también la reciben en algún momento y
comentan sobre cuáles serán las mejores decisiones para la atención.
“Esto ha posibilitado la evolución de un grupo importante”. Pereda González dijo que se intercambian conocimientos mediante videoconferencias, donde intervienen expertos internacionales.
“Tenemos un observatorio
permanente de las experiencias que acumula cada país, en el manejo de la
enfermedad. Hay que tomar la mejor y llevarla al análisis y la
discusión colectiva”.
En este sentido, aseguró que se han
integrado a estos debates especialistas de distintas instituciones y
especialidades, como los cirujanos. El uso de los protocolos adecuados, las acciones preventivas,
el intercambio constante entre los equipos de trabajo y el uso de la
información actualizada para optimizar los tratamientos ha permitido que
en Cuba el índice de los pacientes que pasan a la gravedad sea la mitad
del promedio mundial y que se hayan logrado éxitos en la recuperación
efectiva de pacientes graves y críticos.
¿Cómo se ha comportado la COVID-19 en la población pediátrica cubana?
Luis Alberto Paz, médico pinareño, atiende a uno de sus pequeños pacientes con Covid-19. Foto: Radio Guamá
Antes de declararse pandemia la
enfermedad, el pasado 11 de marzo, los titulares hablaban de la poca
afectación en la población pediátrica. ¿Cómo se ha comportado esto en
nuestro escenario?, sobre el particular respondió en la Mesa Redonda la
M.Sc. Lissette del Rosario López González, jefa del grupo nacional de
Pediatría del Minsap. La especialista en medicina intensiva dijo que, según las estadísticas, la población pediátrica cubana (hasta los 18 años) supera los 2 millones 400 mil pacientes. Por tanto, de ese universo los que han adquirido la enfermedad es un por ciento insignificante.
“Si analizamos cómo se ha
afectado la población pediátrica cubana, del total de pacientes
diagnosticados con COVID-19, el 11 % pertenecen a este grupo”.
Para la especialista, el dato ha sido motivo de análisis. “En nuestro país, la mayoría de los afectados está por encima de 10 años y por debajo de 18, y predomina el sexo masculino. Ahí, tenemos la primera premisa, la relación con el estilo de vida”. También analizaron a los pacientes
pediátricos que se han diagnosticado con la COVID-19 y que tuvieran
patologías que puedan predisponer a esta afección. Por ejemplo, en Cuba
hay diabéticos, otros con enfermedades neuromusculares, y existe además
un programa de ventilados a domicilio, niños que requieren una
tecnología sanitaria en el hogar.
“Estos pacientes tienen
mayores posibilidades de enfermar con la COVID-19, pero ninguno de ellos
lo está, y eso es una muestra de las fortalezas de la atención primaria
de salud, con una vigilancia intencionada hacia la prevención”.
Como Grupo Nacional de Pediatría, insistió la doctora, ahora toca incitar a la disciplina social y al autocuidado de los adolescentes,
porque si bien es cierto que la población pediátrica no está
severamente enferma, puede tener un impacto negativo en la propagación
de esta enfermedad.
“Obviamente, tenemos que
pensar como país y cuidar a nuestros niños, porque puede que este grupo
etario no esté afectado severamente desde el punto de vista biológico,
pero sí desde el social”.
Según
López González, la población pediátrica tiene un diapasón muy amplio, y
por eso es bien complejo su análisis. Además, los estilos de vida
varían, en dependencia de la edad. “En este punto siempre llamamos la
atención de la familia como núcleo central de la sociedad. Los niños
pequeños no se enferman porque toda la familia está volcada hacia su
cuidado, sin embargo, los adolescentes sí. Ellos tienen que cumplir con
las orientaciones, en las que la disciplina social es básica”,
comentó.
¿Cuántos la han adquirido y cómo se manifiesta la enfermedad en los menores?
M.Sc. Lissette del Rosario López González, jefa del grupo nacional de Pediatría del MinsapFoto: `Presidencia Cuba/ Twitter.
Hasta el día de ayer, en Cuba se han diagnosticado 121 pacientes en edad pediátrica. Las manifestaciones clínicas son variables, pero más del 70 % de estos casos positivos son asintomáticos.
“Esos pacientes se han diagnosticado por la utilidad que ha tenido la
pesquisa y por el trabajo desde el área de atención primaria”.
Destacó el sólido relacionamiento que han logrado con los Hospitales
Militares del país, a dónde se han enviado pediatras para reforzar la
atención a los niños enfermos. En este sentido, la directiva resaltó
la importancia de la preparación en la que están inmersas la Sociedad
Cubana de Pediatría, el Grupo Nacional de la Universidad, y el
Departamento Materno Infantil, rigiendo esta capacitación. La doctora López González ejemplificó
que en pediatría se han diagnosticado casos por un rash en la piel, que
suele ser muy inespecífico. Asimismo, los síntomas comunes como la
fiebre y el estornudo han estado presentes en el mayor número de los
casos.
“Nos ha llamado la
atención cuadros clínicos que han prevalecido en adultos. Hemos tenido
cuatro casos que se han diagnosticado por tener otitis media. De ahí la
importancia que tiene para cualquier pediatra, en cualquiera de sus
escenarios, descartar primero la COVID-19 y después analizar el resto
de las patologías posibles”.
López González comentó que, con ánimo de minimizar la subjetividad, se han trazado diferentes estrategias. “Desde la organización inicial de los
servicios pediátricos utilizamos la herramienta clínica del triángulo
de evaluación pediátrica, que permite ver con la sospecha
epidemiológica si su paciente está enfermo o no y cuán severa es la
enfermedad que tiene. A partir de ahí se echa a andar un engranaje de cómo van a estar organizados los servicios de atención médica”. Sobre este tema, aseguró que los
servicios pediátricos están bien organizados, desde su condición primero
de contactos, después de sospechosos y finalmente de confirmados. Sobre la pequeña paciente de 9 meses que ha sido reportada de grave,
apuntó que el diagnóstico inicial era de una enfermedad neurológica
(encefalitis), pero esta era realmente una consecuencia de la acción
viral del SARS-Cov-2, que le provocó incluso convulsiones. Se le
hicieron los análisis, se determinó el positivo a la COVID-19 y se han
aplicado con celeridad tratamientos que la mantienen con una evolución
estable.
El trabajo en equipos y la paciente grave de nueve meses
“Los
hospitales militares han abrazado los servicios pediátricos. Hay
pediatras militares que se han implicado con la pediatría civil, por
decirlo de alguna manera, y han creado los servicios de pediatría
dentro de esos hospitales militares, con la capacidad de atención al
paciente grave”, aseveró la MSc. Lissette del Rosario López González, en
un segundo momento de la Mesa Redonda.
Con relación a este tema se han creado equipos de trabajo
conformados por los pediatras de los hospitales militares y se han
completado con los profesionales de esta área de la atención secundaria y
primaria de salud. “La atención pediátrica a los
pacientes con la COVID-19 ha tenido una peculiaridad. Si bien es cierto
que el por ciento de gravedad es mínimo, hemos sido muy precavidos y
vamos al frente, ya que el tiempo es la clave del éxito. Por ello, hemos
insertado a los intensivistas en estos equipos de trabajo. O sea, son
niños que en su mayoría no han llegado a la terapia intensiva, pero que
su manejo y evolución ha sido multidisciplinaria”. Respecto a las manifestaciones
clínicas, habló de la paciente que en estos momentos está en estado
grave en pediatría, de 9 meses de edad.
“Es una paciente que pone
en evidencia por qué tenemos que capacitarnos, entrenarnos y tener
siempre presente que la medicina es un arte y que depende de la
interpretación que tenemos. “El cuadro neurológico fue lo que
primó en la paciente desde un inicio. Por eso, si vemos un cuadro
inespecífico, tenemos igual que tomar la muestra. Hay que descartar el
SARCS-COV2 en cualquier paciente con síntomas de gravedad o un indicio
de la enfermedad”.
Exhortó a la población a tener paciencia y confianza en la ciencia. “Estamos trabajando organizadamente, la niña tiene una evolución estable, pero hay parámetros que hay que seguir cumpliendo para la recuperación total”.
Los esquemas de vacunación pediátrica no se detienen
En respuesta a una interrogante del moderador, Randy Alonso, la doctora dijo que los esquemas de vacunación continuarán,
por que hay que seguir protegiendo a la población pediátrica del resto
de las infecciones que igual están circulando y que pudieran causar
morbilidad.
“Nuestro esquema oficial
de vacunación cuenta con 11 vacunas, que protegen contra 13
enfermedades. Hasta este minuto, solamente la campaña de la polio va a
ser pospuesta.
El resto va a seguir su cumplimeinto,
como está establecido por las areas de atención primaria, con todas las
condicionantes que deben de tener”.
Tres principios fundamentales en la atención a los pacientes
La medicina frente a la COVID-19, hoy en la Mesa Redonda. Foto: `Presidencia Cuba/ Twitter.
En su presentación, el DrC. Daniel González Rubio, especialista de
Medicina Interna del IPK, enfatizó en tres principios fundamentales de
Cuba en el manejo de casos de COVID-19: adelantarse a la enfermedad, el abordaje correcto de los antecedentes que tiene el paciente y el tratamiento colegiado.
Según explicó González Rubio, la COVID-19 tiene dos etapas en su comportamiento.
“Cerca del 80% de los pacientes superan la enfermedad en la primera
fase que se caracteriza por infección respiratoria alta, con tos seca,
un poco de dolor faringeo, alteraciones del gusto, fiebre, además de
malestar, dolores en los músculos y las articulaciones”.
Ahora bien, añadió, “entre un 15-20% de los enfermos
desarrollan la segunda etapa de la COVID-19. En esto inciden desde
factores propios del virus, hasta factores de la propia persona y la
precocidad con que se aplique el tratamiento en la primera etapa. En la
segunda etapa, la infección alcanza los pulmones y se produce la
neumonía viral. Tiene dos características: afecta a los dos pulmones y
de manera difusa, es decir, a todas las partes de los pulmones. No todos
los enfermos desarrollan el grado máximo de severidad”, aclaró el
doctor González.
El especialista comentó que progresivamente los pacientes pueden adquirir infecciones bacterianas,
lo cual complica más el pronóstico y el paciente comienza a producir
una serie de inmunomoduladores químicos que pueden actuar sobre los
pulmones y otros órganos. “Aquí se produce la combinación de la
infección e inflamación. Esto puede llevar a la temida insuficiencia
respiratoria aguda, y de allí al distress respiratorio”.
En relación con el protocolo cubano de actuación sobre los enfermos,
explicó que “está sustentado en la experiencia internacional, pero se
nutre de nuestra experiencia, del quehacer de nuestros médicos y de las
investigaciones de nuestros científicos”.
“En el mundo se utilizan 4 medicamentos recurrentes y
nuestro protocolo incluye 3 de los 4. El cuarto todavía no está bien
definido su utilización en humanos”, explicó González.
Asimismo, dijo que la tríada de medicamentos tiene dos efectos:
antiviral e inmunomodulador. "El primer antiviral es la Kaletra, que se
utiliza en pacientes con VIH. Esto hace que se vea reducida la capacidad
del virus de replicarse. El otro antiviral es el Interferón Alfa-2B,
“muy demandado a nivel internacional". El tercero es la Cloroquina, que
lo utilizamos por su efecto inmunomodulador”, agregó González.
“Si los pacientes entraran en la segunda etapa tienen que tomar
antibacterianos cuya intensidad dependerá de la gravedad, además de
medicamentos esteroides y productos de la biotecnología cubana”, aclaró
González.
Gracias a los protocolos aplicados, “hemos logrado
revertir pacientes graves y críticos. Además, tenemos un gran número de
personas que han ingresado con factores de riesgo, como ser mayores de
80 años, con diabetes, hipertensos y asmáticos y ni siquiera han llegado
a la categoría de graves”, destacó.
Consagración, Cooperación y Convicciones
El especialista en medicina interna destacó
el trabajo del IPK como centro de referencia en el país para el estudio y
tratamiento de las enfermedades virales.
Resaltó el extraordinario espíritu de consagración de sus
especialistas y todo el personal, sometido a grandes tensiones y
trabajado con regímenes de 14 días de trabajo continuo en la
institución, 14 días después en el aislamiento para asegurar que no
hayan adquirido la enfermedad y después un tiempo con la familia.
Ello ha obligado a reforzar los equipos de trabajo con especialistas y
técnicos de otras instituciones y residentes; logrando un adecuado
equilibrio entre jóvenes y más avezados profesionales.
Reconoció además el estrecho vínculo que se ha logrado en esta
batalla con el CIM, el CIGB, el CECMED y otras instituciones
científicas; así como con el Turismo, Transporte, MININT, Comercio
Interior y otros organismos estatales, unido a cooperativas, que han
brindado su aporte en esta batalla decisiva por la vida.
Hay muchas historias que contar de esta batalla, que estoy seguro que
la vamos a ganar, afirmó el Dr. Daniel al cerrar su intervención en la
Mesa Redonda.
Según las conclusiones provisionales
de varios ensayos llevados a cabo por médicos [que están investigando
posibles tratamientos eficaces para curar a los enfermos de Covid-19],
la terapia con plasma sanguíneo de personas que han superado el coronavirus podría ser beneficiosa para los enfermos más graves.
Dos
equipos de médicos que trabajan en hospitales distintos de China
trataron a quince pacientes gravemente enfermos con plasma sanguíneo de
personas ya curadas y pudieron constatar que su estado mejoraba
considerablemente.
En un estudio piloto, los médicos de Wuhan administraron
"plasma convaleciente" (denominado plasma hiperinmune) a diez personas
gravemente enfermas y comprobaron que la carga vírica en sus cuerpos
disminuía rápidamente. En el plazo de tres días, los médicos observaron
una mejoría en los distintos síntomas, como problemas para respirar,
dolores en el pecho, fiebre y tos.
Xiaoming Yang, del
Centro Nacional de Investigación de Tecnología de Ingeniería para
Vacunas Conjuntas de Wuhan, ha indicado que el tratamiento es una
"prometedora opción para ayudar" a los pacientes gravemente enfermos,
pero ha puntualizado que se necesita llevar a cabo otro ensayo con mayor
número de pacientes para confirmar los hallazgos. Los detalles del
estudio piloto se han publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias.
Otro
equipo de médicos dirigido por Lei Liu, del Hospital de Terceros de
Shenzhen, administró plasma de pacientes curados a cinco enfermos
graves. Todos mostraron una mejora de los síntomas después de las
transfusiones y, en un plazo de 10 días, pudieron desconectar a tres de
ellos de los respiradores que los mantenían con vida, según un informe
preliminar publicado en el Journal of the American Medical Association.
Este descubrimiento alimenta la esperanza de que el plasma sanguíneo de los pacientes que han superado la enfermedad sirva
para reforzar el sistema inmunitario de las personas más vulnerables y
para que puedan combatir la infección. Sin embargo, hasta la fecha solo
un reducido número de pacientes han sido tratados con plasma y estas
transfusiones no forman parte de ningún ensayo clínico oficial, por lo
que resulta imposible saber cuan beneficiosa es realmente esta terapia.
Las
terapias con plasma de personas curadas se remontan a antes de la
pandemia de gripe española de 1918. Se basan en el hecho de que las
personas que se han recuperado de una infección viral tienen anticuerpos
en su sangre que pueden detectar y destruir rápidamente el virus la
próxima vez que ataque. La transfusión de plasma en los pacientes, y
potencialmente en las personas expuestas a una infección, puede reforzar
sus sistemas inmunitarios y protegerlas frente al virus.
Ensayos en Nueva York y Reino Unido
Ante
la posibilidad de que esta terapia puede ser eficaz y con el objetivo
de frenar el brote de coronavirus en Nueva York, algunos médicos de
Estados Unidos han decidido probarla en pacientes y
en las próximas semanas se podrían iniciar ensayos similares en el
Reino Unido. El Servicio Nacional de Sangre del Reino Unido ha comenzado
a analizar la sangre de los pacientes para encontrar plasma rico en
anticuerpos que se puedan utilizar en esos ensayos.
El
profesor David Tappin, investigador principal de la Universidad de
Glasgow, ha solicitado autorización al Instituto Nacional de
Investigación sobre la Salud del Reino Unido para llevar a cabo dos
ensayos clínicos con plasma de pacientes recuperados. Estos ensayos
tienen por objetivo buscar evidencia científica de que el plasma puede
proteger del contagio a los que trabajan en primera línea, evitar que el
estado de salud de algunos enfermos empeore y necesiten respiradores en la UCI, y mejorar el estado de salud de aquellos que ya están gravemente enfermos.
Tappin
ha señalado que los ensayos de Wuhan son relevantes porque parecen
indicar que la terapia con plasma hiperinmune para pacientes gravemente
enfermos es segura. "Los resultados ofrecen esperanza para estos
pacientes", señala. No obstante, ha puntualizado que para tener la
seguridad de que el plasma tiene un impacto positivo sobre el curso
natural de la enfermedad y que es una terapia segura para grupos más
amplios de población, este tratamiento tiene que incluirse en ensayos
clínicos oficiales.
El profesor Munir Pirmohamed,
presidente de la British Pharmacological Society [Sociedad de
Farmacología del Reino Unido], también es partidario de ser cautelosos
ante estos ensayos llevados a cabo en Wuhan. "Todos los pacientes
recibieron otras terapias que también se investigan para tratar
la COVID-19, incluidos antivirales como el remdesivir", señala.
“También
es importante tener en cuenta que en lo relativo al plasma
convaleciente tenemos preguntas sin resolver sobre si es un tratamiento
seguro, por ejemplo si puede transmitir otros agentes y el aumento de
anticuerpos de la enfermedad", añadió. "Incluso si se demuestra que
funciona, la escalabilidad para tratar a un gran número de pacientes
puede ser un problema".
Los virus no son visibles a simple vista, pero están ahí.
Nos han acompañado durante miles de años. No los podemos ver a simple vista, pero han estado ahí, a nuestro lado.
Son los virus.
Y, en medio de los estragos que uno de ellos está causando, nos están haciendo sentir indefensos, impotentes.
Frente a la batalla nada nueva entre virus y humanos, la viróloga molecular argentina Andrea Gamarnik,
ganadora del prestigioso premio L'Oreal-Unesco "Por las Mujeres en la
Ciencia", reflexiona con tristeza sobre quién se está imponiendo.
"La
están ganando los virus", me dijo desde su casa en Buenos Aires,
minutos antes de salir (con un permiso especial) hacia el laboratorio
donde estudia el nuevo coronavirus que surgió el año pasado en China.
“No porque no tengamos el conocimiento y la capacidad para enfrentarlos, sino porque no los estamos utilizando correctamente”.
Pero, a largo plazo, ¿podría un virus como el SARS COV-2 hacernos más fuertes como especie?
Huellas genómicas
Aunque tienen muy mala reputación, los virus han sido una parte importante en nuestro proceso evolutivo.
“Nuestros
sistemas inmunes han evolucionado para defendernos de distintos
patógenos, de distintos virus a lo largo de la historia”, explica la
doctora en farmacia y bioquímica. Derechos de autor de la imagenCortesía Andrea GamarnikImage caption
Miembros del Laboratorio de Virología Molecular en
el Instituto Leloir, en Buenos Aires. La doctora Andrea Gamarnik (abajo a
la izquiera) ganó el prestigioso premio L’Oreal-Unesco “Por las Mujeres
en la Ciencia” en 2016.
“Los virus han marcado la evolución de la vida en el
planeta. Han marcado la evolución de los seres humanos, de las plantas,
los animales”.
De acuerdo con la doctora Jennifer Cole,
especialista en antropología biológica, existe evidencia de que los
humanos han sido afectados por “cientos o quizás miles de epidemias en
el transcurso de los últimos millones de años de evolución”.
“El ‘Proyecto 1000 Genomas’ ha revelado ‘huellas’ genómicas
dejadas por epidemias virales antiguas que se desataron durante unos
50.000 años en 26 poblaciones humanas”, le dice a BBC Mundo la
investigadora del departamento de Geografía de Royal Holloway, una
escuela de la Universidad de Londres.
“Esto sugiere que los virus
han impulsado un número particularmente grande de eventos adaptativos
en diversas poblaciones humanas al provocar diferentes presiones
selectivas en la evolución humana”.
Bueno y malo
El
doctor Arturo Reyes-Sandoval, profesor en el departamento de Medicina
de la Universidad de Oxford, le habla a BBC Mundo desde su casa en
Inglaterra, donde está trabajando por recomendación del gobierno
británico para evitar la propagación del coronavirus.
Explica que existen virus, algunos de los cuales se conocen como retrovirus,
que pueden generar, a largo plazo, mutaciones en los seres humanos
porque tienen la capacidad de integrarse a su ADN y a su genoma. ¿Eso es bueno o malo?, le pregunto. “Las dos cosas”, responde.
“Una
de las consecuencias negativas es que dependiendo de dónde se inserte
(el material genético del virus) puede causar mutaciones que tengan como
consecuencia la aparición de un cáncer”.
Sin embargo, aunque tendamos a ver a los virus como agentes malos, en realidad algunos pueden llegar a ser buenos:
“Insertar
secuencias genéticas puede ser beneficioso para los humanos o para los
seres vivos porque pueden provocar en determinado momento la aparición
de una proteína o de un fenómeno fisiológico que permita que surja alguna característica positiva”.
Según
Cole, hay evidencia, por ejemplo, de que “una pandemia previa pudo ser
la responsable de la mayor distribución en algunas poblaciones del alelo
CCR5 Delta 32 que ofrece protección contra el VIH y el ébola”. (Un
alelo es una de las dos o más versiones de un gen).
Pero, enfatiza
la experta en salud pública y emergencias, “esto no da como resultado
una población más fuerte en general, sino una que es diferente”.
De acuerdo con Reyes, se cree que entre 8% y 10% del genoma de los humanos es viral, “que proviene de algunos retrovirus que se han insertado con el paso del tiempo en los seres vivos”.
Pero no todos pueden insertarse. “Y hasta ahora no se conoce que el coronavirus tenga esa capacidad”.
Más fuertes pero no por selección natural
Entonces ¿de qué manera esta pandemia del covid-19 nos puede hacer más fuertes?
“Me
inclinaría a decir que este tipo de enfermedades infecciosas sí nos
podría hacer más fuertes como especie, pero no por las razones clásicas
en las que una especie pasa por un proceso de selección genética que la
vuelve más resistente a las enfermedades”, indica Reyes. Y es que -señala- muchos microorganismos a los que
nos hemos expuesto a lo largo de miles de años nos han permitido ser más
fuertes por un proceso de expresión de ciertos genes que inciden en
nuestra respuesta biológica frente a algunas enfermedades infecciosas.
Pero ese no sería el caso de este nuevo coronavirus, aclara.
“El hecho de que estas infecciones virales produzcan pandemias hace que aprendamos a combatirlas
y que empleemos las herramientas y los desarrollos científicos y
tecnológicos para entender mejor cómo se esparcen los virus y cómo
evitar que se propaguen tanto”.
Estudiarlos
permite que se pueda comprender por qué infectan a ciertas poblaciones
más que a otras y por qué se manifiestan de manera diferente en
distintas personas; por qué hay individuos que presentan síntomas y
otros que no o por qué en algunos casos los síntomas son tan graves que
el paciente muere.
El conocimiento y las herramientas científicas
y tecnológicas que desarrollemos por esta pandemia es lo que nos hará
más fuertes y lo que nos ayudará a prepararnos para las amenazas
sanitarias del futuro.
Lo que este coronavirus nos está enseñando
Cuando
la científica argentina me dijo que la batalla la están ganando los
virus, añadió: “Es que los recursos no están en los lugares correctos”.
“Cuando
esto pase y tengamos mayor control de este virus, deberíamos
replantearnos cuáles son las guerras que los humanos tenemos que
enfrentar y qué armamentos necesitamos para enfrentarlas. No son bombas
ni cañones, sino hospitales, servicios de salud, desarrollo científico y tecnológico”. “Nuestras sociedades han tenido experiencias de
grandes pandemias a lo largo de la historia y, sin embargo, no estamos
preparados para afrontarlas. Esta emergencia mundial, nos está enseñando
que nos falta mucho”.
“Me da una profunda tristeza ver el sufrimiento humano, pero también enojo por la falta de preparación que tenemos las sociedades para enfrentar este tipo de problemas”.
Aunque
por casi 20 años Gamarnik se ha concentrado en estudiar el dengue, lo
cual le ha permitido hacer importantes descubrimientos sobre ese virus,
la emergencia internacional provocada por covid-19 la ha hecho unirse a
los esfuerzos internacionales para frenar la pandemia.
Tras
conocer sobre el nuevo coronavirus, la investigadora, quien es directora
del Laboratorio de Virología Molecular en el Instituto Leloir, se puso a
la orden del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de
Argentina. Por eso cuenta con un permiso especial para salir, pues las
autoridades le pidieron a la población quedarse en sus casas.
Cada
día va al laboratorio, donde, junto a su equipo de investigadores, está
trabajando a toda máquina en un método de diagnóstico para detectar el
coronavirus.
"Los virus que tienen material genético en forma de
ARN (ácido ribonucleico) son los que evolucionan muy rápidamente, como,
por ejemplo, los virus del dengue, de la hepatitis, del zika, los
coronavirus. Son capaces de adaptarse muy rápidamente a nuevos ambientes
y esto lo hacen en tiempo récord", indicó la científica.
“Pasos hacia adelante”
Muchos de los grandes avances científicos han salido del estudio de los virus.
“Nos
han enseñado cómo funcionan incluso las células. Estudios hechos en
virus nos han permitido entender cómo funcionan diferentes aspectos de
las células humanas”, indicó la investigadora argentina. Pero sí, causan enfermedades y controlarlos es un gran desafío.
“El
avance en el conocimiento sobre un virus, no solo su propagación sino
cómo produce la infección y cómo reacciona el cuerpo humano, el sistema
inmune, para defenderse del microorganismo también nos permite dar pasos
hacia adelante como especie porque nos ayuda a protegernos’’.
Y quizás no hay mejor ejemplo de eso que el área en el que Reyes se especializa: las vacunas.
Como
investigador independiente se concentra en el desarrollo de las vacunas
contra el zika, el chikungunya, el dengue y la malaria.
“Algunas
vacunas pueden llevar muchos años, 10, 20, 30 años en desarrollarse
porque se requieren métodos estandarizados a nivel mundial que puedan
confirmar que una vacuna es segura y que, además, protege”.
“Sin
embargo, lo que nosotros hemos visto con el paso de algunas epidemias
como la del zika, del chikungunya, de la influenza es que con el tiempo,
el desarrollo y la implementación de nuevas tecnologías para prevenir y
para tratar estas infecciones se hace cada vez más rápido”.
El
químico expresa con asombro cómo a tan solo 60 días de que China
publicara la información sobre el agente patógeno que causa la
enfermedad covid-19 y la secuencia genética del virus, se probó la primera vacuna en un ensayo clínico en Estados Unidos.
“Eso
es un tiempo récord”, indica. “Estamos reaccionando cada vez más rápido
para atacar enfermedades de este tipo porque tenemos más conocimiento”.
Otro tipo de fortaleza
“Yo pienso que saldremos de esta situación tan dura, seguramente más fuertes y más inteligentes, pero lo difícil será atravesar estos meses que tenemos por delante”, indicó la doctora Gamarnik. Y para eso, ya se están dando muestras de
solidaridad y generosidad en diferentes partes del mundo, no solo para
ayudar a los más vulnerables, sino para hacerle frente a una de las
claves para evitar que el coronavirus se propague: el distanciamiento social.
Ya
lo había dicho Aristóteles: los seres humanos son "animales sociales"
y, por eso, es natural que busquen la compañía de los demás como parte
de su bienestar.
La bioquímica resaltó que esta pandemia ha activado un trabajo colectivo que ha unificado a las personas y a la comunidad científica.
Cole,
quien le respondió a BBC Mundo con ayuda del grupo de expertos que
moderan de forma voluntaria la comunidad de Reddit dedicada al
coronavirus, reflexiona que “la pérdida de vidas a gran escala parece
hacernos reflexionar sobre el valor de la vida y las sociedades tienden a
emerger más justas y compasivas de la pandemias”.
Hay motivos para no perder la esperanza.
La
investigadora de la Universidad de Londres destaca cómo “las
enfermedades infecciosas han disminuido en los últimos 150 años”:
De
causar alrededor del 50-60% de todas las muertes en el mundo -señala- a
provocar menos del 10% (con alguna variación de un año a otro). “Es importante recordar que la mayor parte del éxito
se debe a mejoras en el saneamiento y la higiene básica, así como a
vacunas, antibióticos y avances médicos”.
“Por lo tanto, hay
mucho que podemos hacer para prevenir la propagación del SARS-Cov2 en
este momento, incluso antes de que se desarrolle una vacuna”, precisa.
Una forma de evolucionar
Muchos expertos creen que también es importante recordar las consecuencias de nuestro impacto en el planeta.
"Muchas
epidemias surgen o se incrementan por alteraciones del medio ambiente
causadas por el hombre que se podrían evitar, por ejemplo: la destrucción de bosques y de la vida silvestre, el cambio climático", dijo Gamarnik.
"Son acciones que facilitan de alguna forma la introducción de virus que circulan en animales y empiezan a incorporarse a la población humana".
Una
actitud proactiva también será clave para emerger de esta pandemia,
como me lo planteó la bióloga venezolana Irene Bosch, quien junto a su
equipo del laboratorio E25Bio, desarrolló una prueba de diagnostico
rápido para detectar el coronavirus que se encuentra en fase de
validación clínica.
"Con un poco de ciencia, metodología y
tecnología vamos a vencer este tipo de problemas. Y esa quizás será la
manera en que vamos a evolucionar, siempre pensando de forma proactiva y
no reactiva".
En esta foto sacada el 3 de febrero de 2020, un médico estudia el TAC de los pulmones de la paciente mientras hace sus rondas en el ala de una zona en cuarentena en Wuhan, el epicentro del brote del nuevo coronavirus, en la provincia de Hubei, en China central. El 14 de febrero, la cantidad total de infecciones había superado los 64 000 casos.
Fotografía de STR/AFP via Getty Images
Se
sabe muy poco sobre el nuevo coronavirus que ha aparecido en China,
pero hay algo que sí sabemos: la enfermedad puede desencadenar una
tormenta por todo el cuerpo humano.
Tal ha sido la naturaleza de los coronavirus zoonóticos anteriores
(que saltaron de animales a humanos) como el SARS y el MERS. A
diferencia de sus parientes causantes del resfriado común, estos
coronavirus emergentes pueden propagar un incendio por muchos de los
órganos de una persona, y la nueva enfermedad (cuyo nombre oficial según
la Organización Mundial de la Salud es «COVID-19») no es una excepción
cuando es grave.
Esto nos ayuda a explicar por qué la epidemia de COVID-19 ha matado a más de 1500 personas y superado el número de víctimas del SARS
en cuestión de semanas. Aunque la tasa de mortalidad del COVID-19
parece ser una décima parte de la del SARS, el nuevo coronavirus se ha
extendido más deprisa.
El jueves pasado se superaron
los 60 000 casos confirmados, un salto de casi un 50 por ciento
respecto al día anterior y desde entonces el recuento ha aumentado en
7200 casos. Este ascenso refleja un cambio en la forma en que las
autoridades chinas están diagnosticando las infecciones, no un cambio en
el alcance del brote. En lugar de esperar a que los pacientes dieran
positivo en el virus, se diagnostica a cualquier persona cuyo TAC
torácico revele el patrón distintivo de neumonía del COVID-19. Se espera
que este método permita a las autoridades aislar y tratar a los
pacientes con más rapidez.
Si este brote sigue propagándose, no hay forma de saber cuán
perjudicial podría llegar a ser. Un importante epidemiólogo de la
Universidad de Hong Kong advirtió esta semana que el COVID-19 podría infectar al 60 por ciento del planeta si no se controla. El jueves, la Comisión Nacional de Salud de China declaró que más de 1700 trabajadores sanitarios
se han contagiado, una revelación que se produjo solo un día después de
que la OMS pusiera fin a una cumbre sobre los mejores protocolos de
atención hospitalaria y el desarrollo de terapias, como vacunas.
Pero ¿qué le pasa a un cuerpo cuando está infectado de coronavirus?
La nueva cepa es tan similar al SARS genéticamente que ha heredado el
título SARS-CoV-2. Combinar investigaciones preliminares sobre el nuevo
brote con las lecciones pasadas del SARS y el MERS puede aportar una
respuesta.
Los pulmones: la zona cero
En la mayoría de los pacientes, el COVID-19 empieza y termina en los
pulmones, porque al igual que la gripe, los coronavirus son enfermedades
respiratorias.
Normalmente, se contagian cuando una persona infectada tose o
estornuda y expulsa gotitas que pueden transmitir el virus a cualquiera
que esté cerca. Los coronavirus también pueden causar síntomas gripales:
los pacientes pueden empezar con fiebre y tos, que progresan a una
neumonía o algo peor.
Tras el brote de SARS, la Organización Mundial de la Salud informó de que la enfermedad atacaba a los pulmones en tres fases: replicación viral, hiperreactividad inmune y destrucción pulmonar.
No todos los pacientes pasaban por las tres fases; de hecho, solo el
25 por ciento de los pacientes de SARS sufría insuficiencia
respiratoria, el síntoma distintivo de los casos graves. Asimismo, según datos preliminares,
el COVID-19 provoca síntomas más leves en casi el 82 por ciento de los
casos, mientras que los casos restantes son graves o críticos.
Al profundizar, el nuevo coronavirus parece seguir otros patrones del
SARS, según explica Matthew B. Frieman, profesor adjunto de la Facultad
de Medicina de la Universidad de Maryland que estudia los coronavirus
de alta patogenicidad.
El personal médico se abraza en un ala de aislamiento en el hospital de Zouping, en la provincia oriental china de Shandong.
Fotografía de STR/AFP via Getty Images
Durante
los primeros días de la infección, el nuevo coronavirus invade
rápidamente las células pulmonares humanas. Existen dos clases de
células pulmonares: unas que fabrican moco y otras que tienen cilios,
unas estructuras de aspecto capilar.
Aunque es asqueroso cuando está fuera del cuerpo humano, el moco
protege el tejido pulmonar de los patógenos y garantiza que los órganos
respiratorios no se sequen. Las células ciliadas andan por el moco
despejando detritus, como el polen o los virus.
Frieman explica que el SARS infectaba y mataba células ciliadas, que
se desprendían y llenaban las vías respiratorias del paciente con
detritus y fluidos, y tiene la hipótesis de que pasa lo mismo con el
nuevo coronavirus. Eso se debe a que los primeros estudios sobre el COVID-19
han demostrado que muchos pacientes desarrollan neumonía en ambos
pulmones, acompañada de síntomas como disnea (o dificultad
respiratoria).
Ahí es cuando se activan la fase dos y el sistema inmunitario. Ante
la presencia de un invasor viral, nuestros cuerpos intentan combatir la
enfermedad inundando los pulmones de células inmunes para despejar
cualquier daño y reparar el tejido pulmonar.
Cuando funciona bien, este proceso inflamatorio está muy regulado y
se limita solo a las zonas infectadas. Pero a veces el sistema inmune se
descontrola y las células matan todo lo que se encuentren en su camino,
incluso al tejido sano.
«Así que al final la respuesta inmune provoca más daños, no menos»,
afirma Frieman. Cada vez más detritus se acumulan en los pulmones y la
neumonía empeora.
Pulmones 101
Los pulmones reponen el oxígeno fundamental para el cuerpo. Descubre la anatomía de los pulmones, cómo posibilitan la respiración y su vulnerabilidad a las enfermedades.
En
la tercera fase siguen acumulándose los daños pulmonares, que pueden
provocar insuficiencia respiratoria. Aunque sobrevivan, algunos
pacientes sufren daños pulmonares permanentes. Según la OMS, el SARS
agujerea los pulmones y les proporciona «un aspecto similar al de un
panal», y este tipo de lesiones también se encuentran en los afectados
por el nuevo coronavirus.
Es probable que la respuesta hiperactiva del sistema inmunitario cree
estos agujeros, ya que provoca cicatrices que protegen y fortalecen los
pulmones.
Cuando ocurre, suelen tener que conectar a los pacientes a un
respirador. Por otra parte, la inflamación también vuelve más permeables
las membranas entre los alvéolos y los vasos sanguíneos, lo que puede
llenar los pulmones de fluido y afectar a la capacidad de oxigenar la
sangre.
«En casos graves, básicamente se te inundan los pulmones y eres incapaz de respirar. Así se muere la gente», afirma Frieman.
El estómago: un portal compartido
En los brotes de SARS y MERS, casi un cuarto
de los pacientes padecían diarrea, una característica mucho más
significativa de esos coronavirus zoonóticos. Frieman afirma que no está
claro si los síntomas gastrointestinales desempeñan un papel importante
en este nuevo brote, ya que los casos con diarrea y dolor abdominal han
sido poco comunes. Pero ¿afecta a las tripas este virus respiratorio?
Cuando un virus entra en el cuerpo humano, busca células con sus
portales favoritos: las proteínas del exterior de las células, llamadas
receptores. Si el virus encuentra un receptor compatible en una célula,
puede invadirla.
El virus de la gripe 101
El virus de la gripe es una pesadilla recurrente que mata a miles de personas cada año. Aquí te explicamos cómo el virus ataca a su huésped, por qué es casi imposible erradicarlo y qué hacen los científicos para combatirlo.
Algunos
virus son quisquillosos a la hora de elegir, pero otros son algo más
promiscuos. «Pueden penetrar muy fácilmente en todo tipo de células»,
explica Anna Suk-Fong Lok, decana adjunta de investigación clínica en la
Faculta de Medicina de la Universidad de Míchigan y expresidenta de la
Asociación Estadounidense para el Estudio de Hepatopatías.
Los virus del SARS y el MERS pueden acceder a las células que
revisten los intestinos y el colon, y las infecciones parecen florecer
en las tripas, lo que podría provocar los daños o la filtración de
fluidos que se convierte en diarrea.
Según Frieman, aún no sabemos si el nuevo coronavirus hace lo mismo. Los investigadores creen que el COVID-19 usa el mismo receptor que el SARS, y este portal se encuentra en los pulmones y en el intestino delgado.
«Desconocemos si está ocurriendo ese tipo de transmisión fecal en el
virus de Wuhan. Pero definitivamente parece que está en las heces y que
los pacientes sufren síntomas gastrointestinales vinculados a esto»,
afirma Frieman.
Una tormenta en la sangre
Los coronavirus también pueden provocar problemas en otros sistemas
del cuerpo debido a la antedicha respuesta inmune hiperactiva.
Un estudio de 2014
demostró que el 92 por ciento de los pacientes de MERS presentaban al
menos una manifestación del coronavirus fuera de los pulmones. De hecho,
se han observado síntomas de un bombardeo en todo el cuerpo en los tres
coronavirus zoonóticos: enzimas hepáticas elevadas, un recuento bajo de
leucocitos y plaquetas e hipotensión. En casos raros, los pacientes han
sufrido lesiones renales agudas y paradas cardíacas.
Según Angela Rasmussen, viróloga e investigadora adjunta de la
Facultad Mailman de Salud Pública de la Universidad de Columbia, esto no
indica necesariamente que el propio virus se propague por el cuerpo.
Podría ser una tormenta de citocinas.
“Básicamente, te desangras por los vasos sanguíneos.”
por ANGELA RASMUSSEN, VIRÓLOGA
Las
citocinas son las proteínas que usa el sistema inmunitario como
alarmas; atraen a las células inmunes al lugar de la infección. A
continuación, las células del sistema inmunitario matan el tejido
infectado para salvar el resto del cuerpo.
Los humanos contamos con que nuestros sistemas inmunitarios
mantendrán la calma cuando estemos amenazados. Pero en una infección por
coronavirus descontrolada, cuando el sistema inmunitario vierte
citocinas en los pulmones sin regulación alguna, esta matanza selectiva
se convierte en una batalla campal: «En lugar de disparar un objetivo
con una pistola, usas un lanzador de misiles», explica Rasmussen. Ahí es
donde surge el problema: tu cuerpo no solo se centra en las células
infectadas, sino que también ataca el tejido sano.
Las consecuencias se extienden fuera de los pulmones. Las tormentas
de citocinas provocan inflamación, que debilita los vasos sanguíneos de
los pulmones y hace que los fluidos se filtren en los alvéolos.
«Básicamente, te desangras por los vasos sanguíneos», afirma Rasmussen.
La tormenta confluye en el sistema circulatorio y crea problemas sistémicos en varios órganos.
A partir de ahí, la situación puede empeorar drásticamente. En
algunos de los casos más graves de COVID-19, la respuesta de las
citocinas (combinada con la menor capacidad de bombear oxígeno al resto
del cuerpo) puede provocar
insuficiencia multiorgánica. Los científicos no saben exactamente por
qué algunos pacientes sufren complicaciones fuera de los pulmones, pero
podría estar relacionado con enfermedades subyacentes, como las
cardiopatías o la diabetes.
«Aunque el virus no alcance los riñones, el hígado, el bazo o
cualquier otro órgano, puede tener consecuencias derivadas en todos esos
procesos», afirma Frieman.
El hígado: daños colaterales
Normalmente, cuando un coronavirus zoonótico se propaga desde el
aparato respiratorio, el hígado sufre. Los médicos han observado
indicaciones de lesiones hepáticas en el SARS, el MERS y el COVID-19,
habitualmente leves, aunque los casos más graves han provocado lesiones hepáticas graves e incluso insuficiencia hepática. Entonces ¿qué ocurre?
«Cuando un virus se introduce en el torrente sanguíneo, puede nadar a
cualquier parte del cuerpo. El hígado es un órgano muy vascular, así
que [un coronavirus] puede llegar al hígado muy fácilmente», explica
Lok.
El hígado trabaja mucho para garantizar que el cuerpo funcione de
forma adecuada. Su labor principal es procesar la sangre una vez sale
del estómago, filtrar las toxinas y crear nutrientes que el cuerpo pueda
utilizar. También fabrica la bilis, que ayuda al intestino delgado a
descomponer los lípidos. El hígado también contiene enzimas, que aceleran las reacciones químicas de cuerpo.
Lok explica que, en un cuerpo normal, las células hepáticas mueren y
liberan enzimas en el torrente sanguíneo constantemente. A continuación,
este hábil órgano regenera enseguida células nuevas y sigue con su
trabajo. Debido a ese proceso de regeneración, el hígado puede soportar
muchas lesiones.
Sin embargo, cuando los niveles de enzimas en la sangre son anormalmente altos (una característica común de los pacientes de SARS y MERS)
es una señal de alerta. Podría ser una lesión leve de la que el hígado
puede recuperarse enseguida o algo más grave, como insuficiencia
hepática.
Lok afirma que los científicos no entienden del todo cómo se
comportan estos virus respiratorios en el hígado. Los virus podrían
afectar directamente al hígado, replicar y matar las propias células. O
quizá esas células sean daños colaterales de la respuesta inmune del
cuerpo al virus, que provoca una reacción inflamatoria grave en el
hígado.
Sea como fuere, Lok indica que la insuficiencia hepática nunca fue la
única causa de muerte en pacientes de SARS. «Para cuando el hígado
falla, normalmente ves que el paciente no solo tiene problemas
pulmonares y hepáticos, sino también problemas renales. Entonces, se
convierte en una infección sistémica».
El riñón: todo está conectado
Tus riñones también pueden quedarse atrapados en todo este lío. El seis por ciento de los pacientes de SARS (y un cuarto de los de MERS) sufrían lesiones renales agudas. Los estudios han demostrado
que el nuevo coronavirus puede hacer lo mismo. Podría ser una
característica relativamente poco común de la enfermedad, pero es letal.
Según un estudio de 2005 publicado en Kidney International, falleció el 91,7 por ciento de los pacientes de SARS con insuficiencia renal aguda.
Al igual que el hígado, los riñones filtran la sangre. Cada riñón
contiene unas 800 000 unidades de purificación microscópicas llamadas
nefrones. Los nefrones tienen dos componentes principales: un filtro
para limpiar la sangre y unos tubitos que devuelven la sangre limpia al
cuerpo y envían los desechos a la vejiga en forma de orina.
Los túbulos renales los que parecen verse más afectados por estos coronavirus zoonóticos. Tras el brote de SARS, la OMS informó de que habían detectado el virus en túbulos renales, que pueden inflamarse.
Según Kar Neng Lai, profesor emérito de la Universidad de Hong Kong y
nefrólogo asesor del Sanatorio y Hospital de Hong Kong, no es
infrecuente detectar un virus en los túbulos si está en el torrente
sanguíneo. Como los riñones filtran sangre continuamente, a veces las
células tubulares pueden atrapar el virus y provocar una lesión
transitoria, o más leve.
La lesión puede resultar
letal si el virus penetra en las células y empieza a replicarse. Pero
Lai, que también formó parte del primer grupo de investigadores que
informó sobre el SARS y contribuyó al estudio de Kidney International, afirma que no hay evidencias de que el virus del SARS se replique en los riñones.
Ese hallazgo, según Lai, sugiere que las lesiones renales agudas en
pacientes de SARS podrían deberse a un conjunto diverso de causas, como
la hipotensión, la sepsis, la medicación o un trastorno metabólico. Por
su parte, los casos más graves con insuficiencia renal aguda mostraban
señales de tormenta de citocinas.
A veces, los antibióticos, la insuficiencia multiorgánica o pasar
demasiado tiempo conectado a un respirador pueden provocar insuficiencia
renal aguda. Todo está conectado.
Embarazo y coronavirus
La gran ironía en la era de las redes sociales es que sabemos muy
poco del nuevo coronavirus mientras nos inundan las actualizaciones
sobre él. Las revistas médicas han publicado varios estudios sobre este
brote, algunos más investigados que otros. Por su parte, los medios
informan de cada avance. Toda esta información circula por Internet,
donde distinguir la realidad de la ficción supone un reto considerable.
«Esto no tiene precedentes en términos de información actualizada al
minuto sobre qué ocurre en estos estudios. Cuesta bastante peinar toda
la información y averiguar qué está respaldado, qué es especulativo y
qué es totalmente incorrecto», afirma Rasmussen.
Por ejemplo, la semana pasada los médicos de un hospital de Wuhan informaron de que dos bebés habían dado positivo en el nuevo coronavirus,
uno solo 30 horas después de nacer. Naturalmente, este titular
perturbador se extendió entre las agencias de noticias, ya que planteaba
la incógnita de si las embarazadas pueden infectar a sus hijos no natos
en el útero o si la enfermedad puede transmitirse durante el parto o a
través de la leche materna.
Pero echemos el freno. No se observó transmisión maternoinfantil en el SARS ni el MERS
pese a los muchos casos en embarazadas. Además, Rasmussen indica que un
niño recién nacido puede contraer el coronavirus de otras formas, como
al nacer en un hospital lleno de pacientes infectados durante una
emergencia frenética.
De hecho, un nuevo estudio publicado el jueves en The Lancet ofrece evidencias preliminares de que el coronavirus no puede transmitirse de madre a hijo.
En el informe, los investigadores observaron a nueve mujeres de Wuhan
que padecían neumonía causada por el COVID-19. Algunas de las mujeres
sufrían complicaciones del embarazo, pero todos los casos acabaron en
nacimientos de niños vivos sin evidencias de que la infección se hubiera
transmitido. Aunque este estudio no descarta del todo la posibilidad de
transmisión durante el embarazo, pone de manifiesto que es necesario
proceder con cautela a la hora de especular sobre la enfermedad.
«Tiene que haber pruebas de alta calidad antes de determinar que
ocurre de forma definitiva y, claro está, antes de empezar a cambiar la
gestión clínica de los casos o las políticas públicas», afirma
Rasmussen.
«Justo después del brote de SARS, había mucho dinero y después
desapareció. ¿Por qué no tenemos estas respuestas? [Porque] Nadie lo
financió», afirma Frieman.
Nota:Artículo actualizado para incluir el número de víctimas mortales a 15 de febrero.