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miércoles, 28 de octubre de 2020

Los pacientes reumáticos no presentan mayor severidad frente a la COVID

 

La enfermedades reumáticas afectan a casi 11 millones de personas en España, siendo la primera causa de discapacidad física en cualquier franja de población. Sin embargo, siguen siendo grandes desconocidas. La Sociedad Española de Reumatología (SER) aborda en su Congreso Nacional, online, los principales avances en esta especialidad

Cartel del XLVI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Reumatología

Según datos del estudio EPISER (Estudio de prevalencia de las enfermedades en la población adulta en España), cerca de 1 de cada 4 adultos sufre una enfermedad reumática.

Con el objetivo de actualizar los avances en el diagnóstico y tratamiento de estas patologías, se celebra el XLVI Congreso Nacional de la SER.

El evento, organizado por la Sociedad Española de Reumatología (SER), tiene lugar esta semana, desde ayer hasta el sábado 24 de octubre de forma telemática.

En él se reunirán cerca de un millar de especialistas reumatólogos que abordarán ampliamente las patologías reumáticas y autoinmunes sistémicas.

En su presentación, también virtual, participaron José Mª Álvaro-Gracia, presidente de la SER; José Luis Andréu Sánchez, presidente del Comité Local del XLVI Congreso Nacional de la SER; y Cristina Macía, responsable de la Comisión de Comunicación de la SER.

“Las sesiones de este congreso nos van a permitir una actualización en todos los aspectos que constituyen el desempeño profesional de un buen reumatólogo a nivel asistencial, docente, investigador y de gestión”, indicó Andréu.

Además, se compartirán avances terapéuticos, en el diagnóstico y en la gestión eficiente “para brindar una asistencia rápida, efectiva y eficiente“.

En el encuentro se expondrá la actualización en el abordaje de pacientes con osteoporosis o síndrome de Sjögren.

También se hablará sobre reumatología pediátrica, avances en artritis, big data, epidemiología o el uso de las tecnologías de la información asociadas a la Medicina, entre otros asuntos.

martes, 15 de septiembre de 2020

El Chuvi usa una técnica pionera en Galicia para reconstruir el tórax de una paciente

Un médico trata a un enfermo en la UCI.
Desde hace más de dos meses, el coronavirus se ha convertido en la principal preocupación de los ciudadanos. Además de la detección precoz, en Vigo se está llevando a cabo un protocolo pionero para recuperar a enfermos ingresados por COVID-19 en las UCI que está dando buenos resultados.
El Servicio de Rehabilitación del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (CHUVI) ha diseñado un Protocolo de Acción para pacientes con coronavirus, que establece la intervención inmediata de fisioterapeutas con enfermos ingresados ​​en las Unidades de Críticos, para acelerar su recuperación y reducir el tiempo de recuperación.
Este protocolo, pionero en España, ha generado muchas expectativas e interés entre los profesionales de la salud, y ya se está imitando en otras unidades y servicios de atención en el país y Portugal, tal y como informa Vigoalminuto.com.
El fisioterapeuta especialista Ricardo Rodrigues es uno de los promotores de esta iniciativa y señala que "hemos recibido muchas solicitudes para explicar este proyecto y presentar nuestra experiencia, tanto de sociedades médicas, como la neumología española, como las asociaciones profesionales de Madrid y Cataluña o la asociación portuguesa de fisioterapeutas".
Esta intervención de fisioterapia se lleva a cabo entre las 24 y 48 horas del ingreso del paciente en la UCI donde recibe una combinación de dos terapias, la respiratoria y la motora.
El sistema respiratorio, realizado mediante maniobras manuales altamente especializadas de presión y descompresión de la espalda y los pulmones, tiene como objetivo drenar las secreciones, comunes en pacientes intubados, para evitar la flema, que puede causar complicaciones respiratorias significativas. La terapia motora tiene como objetivo recuperar la movilidad y mantener la autonomía del paciente.
"Los resultados son muy alentadores ya que hemos demostrado que cuando la movilización comienza temprano, estos pacientes evolucionan favorablemente mucho más rápido, de modo que su estadía promedio en estas unidades se reduce en 2 días", asegura Rodrigues.
Hasta el momento, los fisioterapeutas han tratado a 47 pacientes con COVID-19 38 de ellos en las mismas Unidades de Cuidados Críticos y nueve en plantas de hospitalización. Además, la mayoría de los críticos dados de alta continúan siendo sometidos a fisioterapia una vez admitidos en la planta.
"Gracias a estos tratamientos hemos evitado las complicaciones asociadas con la intubación prolongada, como las traqueotomías, o las que resultan de la pérdida de fuerza o tono muscular. La mayoría de los pacientes tratados pueden abandonar estas unidades a pie, y su regreso a la vida laboral será más rápido", explica Antonio Chamorro, coordinador de la Unidad de Fisioterapia del Álvaro Cunqueiro de Vigo.

martes, 19 de mayo de 2020

El ingenioso desarrollo argentino para evitar que médicos y enfermeros se contagien de coronavirus y supervisen pacientes a distancia

Lo proyectaron un nutrido grupo de científicos, médicos y empresarios de Bahía Blanca y recibirá un subsidio de 100 mil dólares del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Se trata de un monitoreo simplificado para que el personal de salud no deba pasar por todas las camas de una terapia intermedia



Las partes que componen el desarrollo: 1) Equipo de monitoreo. 2) comunicación wifi. 3) Sensor óptico para realizar la Oximetría y leer el pulso cardíaco. 4) Baterías. 5) Sensor de temperatura. 6) Identificación del paciente y referencia al equipo. 7) Central de monitoreo de pacientes. 8) App de monitor individual. 9) Banda de medición de frecuencia respiratoria. 10) impresión de informes
Las partes que componen el desarrollo: 1) Equipo de monitoreo. 2) comunicación wifi. 3) Sensor óptico para realizar la Oximetría y leer el pulso cardíaco. 4) Baterías. 5) Sensor de temperatura. 6) Identificación del paciente y referencia al equipo. 7) Central de monitoreo de pacientes. 8) App de monitor individual. 9) Banda de medición de frecuencia respiratoria. 10) impresión de informes

 

El ingenioso desarrollo argentino para evitar que médicos y enfermeros se contagien de coronavirus y supervisen pacientes a distancia

Lo proyectaron un nutrido grupo de científicos, médicos y empresarios de Bahía Blanca y recibirá un subsidio de 100 mil dólares del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Se trata de un monitoreo simplificado para que el personal de salud no deba pasar por todas las camas de una terapia intermedia

Las guerras, por terrible que suene, siempre han sido el terreno más fértil para los avances científicos, desde la invención de la rueda hasta hoy. La pandemia de Covid-19 es una de ellas. Con seguridad, el conflicto más global de todos los que enfrentó la humanidad.

En Bahía Blanca, algo se está gestando. Un avance que no es una vacuna ni un tratamiento, pero que puede ayudar a que el personal de salud, aquellos que están en el frente de batalla, no caigan víctimas del contagio: el “Monitoreo Simplificado de Pacientes en Situación de Internación Masiva”.

En eso anda el doctor en Ingeniería Pablo Mandolesi, recibido en la Universidad Nacional del Sur, anda en esa tarea. De 53 años, casado y padre de dos hijas, docente e investigador del Instituto de Investigaciones de Ingeniería Eléctrica y miembro de la Carrera de Investigador de la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires.

“Bahía no es una ciudad tan grande -comienza a contar- y quienes hacemos electrónica nos conocemos todos y tenemos bastante relación con empresas. Cuando empezó la cuarentena me llamaron para ‘hacer cosas que puedan ser de utilidad’ ante la pandemia”.
el doctor en Ingeniería Pablo Mandolesi
el doctor en Ingeniería Pablo Mandolesi
El resultado de esas reuniones vía zoom se plasmó bajo el nombre de Ayudar, y reunió un grupo de trabajo que, además de Mandolesi integran, entre otros, el Ingeniero electricista Guillermo Vallasciani, el biotecnólogo Guillermo Coppa, el biotecnólogo Mauricio Clermont, el diseñador industrial Diego Aguilar, los neumonólogos Jorge Draghi y Julio Silio, el maker electrónico Gabriel Messina, el licenciado en Comunicación Leandro Digiacomo y el ingeniero Químico Rolando Scudelati.
 
“Llegamos a la conclusión que debíamos hacer un equipo de monitoreo para una terapia intermedia, por llamarla así, los lugares donde las internaciones son masivas.El objetivo es bajar la exposición del personal sanitario, aquellos que deben supervisar continuamente a los pacientes y están muy expuestos al contagio. Y, que cada miembro de ese personal sanitario aumente la capacidad del seguimiento de personas. Hoy, cada 100 camas, es menester que haya ejército de personas dando vueltas y exponiéndose al contagio”.

Un dato: todo este desarrollo, una vez concluido, tendrá sus planos abiertos. Es decir, quien lo desee podrá copiar y pegar. Y salvar médicos y enfermeros.

Al poco tiempo de comenzar el diseño del dispositivo, la Agencia de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación abrió un concurso para proyectos sobre Covid-19. Lo presentaron, y fue elegido entre los 64 que recibirán 100 mil dólares de subsidio. “Me sorprendió, porque había 900 proyectos. A los mejor fue porque ya tenía un grado de avance y no había muchos sobre el monitoreo de pacientes”.
Parte del equipo que desarrolla el sistema de monitoreo a distancia en una reunión por Zoom.
Parte del equipo que desarrolla el sistema de monitoreo a distancia en una reunión por Zoom.
“Habíamos arrancado buscando financiamiento privado y comprando elementos nosotros -prosigue Mandolesi-. Pero ahora la diferencia es enorme, porque la mayoría de los componentes son importados, no se consiguen en el mercado local, y entonces se complicaba la logística. Y como están dedicados a censar variables de la salud, hoy son elementos de élite, digamos, y todo el mundo los están buscando”.
 
-¿Es un desarrollo muy caro?

-No. Nuestro objetivo es que sea de bajo costo. Buscamos que el costo del equipo que tiene el paciente sea de 150 dólares, y la central de monitoreo otro tanto. Esa central es la que muestra las mediciones de los enfermos en la sala de médicos o enfermeros. Y cada 30 o 40 camas se pondría un equipo adicional. Ya tenemos un prototipo, ajustable al proceso de fabricación, y para eso ya estamos en contacto con fabricantes de electrónica de nuestro país para bajar el costo lo más posible.
 
-¿Cómo es el equipo?

-Va a tener el tamaño de un celular. Del mismo salen cables para medir cuatro variables. Uno va a la punta del dedo con un oxímetro -que está incluido- para medir, a través de sendos sensores, dos de ellas: oxígeno en sangre y ritmo cardíaco. Funciona con una propiedad de la sangre que valida, según la cantidad de oxígeno, la absorción de los rayos infrarrojos. Lo que deberíamos comprar afuera son los dispositivos electrónicos para detectar la luz, que ya vienen preparados para hacer oxímetros. Luego mide la temperatura corporal con un dispositivo electrónico bajo la axila. La información viaja al equipo central que tiene incorporado los circuitos integrados del termómetro que la capturan. Y por último, mide el ritmo respiratorio. Tenemos dos posibilidades de medirlo. Una que es la más elemental, pero más compleja de aplicar, que es la deformación torácica, con una cinta que se expande y contrae el tórax. La otra es impedancia torácica, que hace algo parecido pero midiendo la conductividad del pecho. Es un método más seguro pero hay que ponerle electrodos a las personas.
Un modelo de chequeo de la información que recibirán médicos y enfermeros
Un modelo de chequeo de la información que recibirán médicos y enfermeros
-¿De qué forma se transmite la información?

-El equipo la envía por bluetooth o wifi a un concentrador que hace el procesamiento y la muestra para seguir el protocolo que los médicos proponen. El concentrador puede ser el mismo generador de wifi, poniendo un router en el mismo. Esto en el futuro podría vincularse sin estar cerca, ser totalmente remoto, y transmitir datos a distancia. Pero nuestro objetivo hoy son los ambientes de internación masiva y debería estar próximo.
 
-¿Ese concentrador también lo diseñan ustedes?

-Si. Tiene menos restricciones que el equipo que colocamos junto a los pacientes porque no hay que sanitizarlo, y por ende utiliza más elementos standard. Al otro hay que limpiarlo con desinfectantes, es todo proceso que se debe llevar a cabo porque está en un ambiente contaminado.
 
-¿Cómo se inmuniza el equipo?

-Lo que vamos a proponer es que esté en inmerso en una resina completa de desinfectantes, de forma que no tenga intersticios. Lo que aseguramos es que los elementos que se usen serán acordes para poder ser higienizado en forma correcta para que no se arruine. Por ejemplo, los cables que utilizamos son de uso médico, las vainas de material en esos ambientes.
Render de una de las placas que desarrollaron para el equipo de monitoreo. Una vez terminado, los planos serán abiertos para todo el mundo.
Render de una de las placas que desarrollaron para el equipo de monitoreo. Una vez terminado, los planos serán abiertos para todo el mundo.
-Me decía al principio que ya hicieron un prototipo.

-Sí, básico, en partes y sin toda la tecnología que estamos desarrollando. Para su diseño mandamos a comprar componentes a Estados Unidos, así podemos empezar a hacer pruebas de campo, llevarlo a un hospital y validar su funcionalidad con médicos.
 
-¿Cuántas personas se necesitan para manejarlo?
 
-Una vez instalado en el paciente, el equipo es autónomo. Lo que se debe hacer es hacerlo funcionar y atender la consola en la que se muestran los parámetros, y ahí va a estar el personal sanitario como lo hace habitualmente. Lo que buscamos, como decía, es facilitar el trabajo con los protocolos que los enfermeros y médicos llevan adelante a diario. Un profesional de salud puede ver a todos los pacientes en un monitor general, y puede resolver la descompensación de uno yendo a verlo puntualmente, no pasando por todas las camas.
 
-¿Cuándo estará listo?

-La pregunta del millón de dolares… Los prototipos para empezar las pruebas de campo los podríamos tener en tres semanas. El problema más grande que tenemos es la cuestión presupuestaria. Hay que ver cuando está disponible el dinero para las compras que faltan. Lo que es la ingeniería estará para esa fecha, pero hay mucho que ver en la provisión de partes, porque debemos pensar en dos o tres variantes, ya que el mercado va cambiando todo el tiempo por la disponibilidad de elementos. La producción, luego, depende de los fabricantes, pero no es mucho tiempo.

martes, 28 de abril de 2020

Protocolos médicos cubanos registran avances frente a la COVID-19

La medicina frente a la COVID-19, hoy en la Mesa Redonda. Foto: `Presidencia Cuba/ Twitter.
Desde que la COVID-19 llegó a Cuba, los médicos del país han librado una dura batalla para salvar vidas y lograr que el menor número posible de pacientes pase al estado grave.
¿Cómo los especialistas e instituciones de salud del país han enfrentado tamaño desafío? ¿Cuáles son los protocolos y medicamentos que se usan en Cuba para combatir el nuevo coronavirus? ¿Qué resultados muestra el país en la recuperación de pacientes graves y críticos? Para informar sobre estos temas, reconocidos clínicos, pediatras e intensivistas cubanos comparecerieron este lunes en la Mesa Redonda.

Protocolos cubanos de atención a los pacientes

El MSc. Ricardo Pereda González, coordinador del grupo de expertos del MINSAP, se refirió a la atención de los pacientes mediante un protocolo nacional.
Ese protocolo -explicó- “ha tomado elementos con solidez científica de las experiencias en el país e internacionalmente, partiendo de que es una enfermedad cuyo tratamiento definitivo se desconoce, por lo que el mundo ha utilizado varios esquemas terapéuticos”.
El especialista en medicina intensiva agregó que la primera versión del protocolo en Cuba data del 19 de febrero y ya está establecida la tercera: “Las hemos enriquecido con nuestros propios equipos de trabajo, y también en el intercambio con los integrantes de nuestras brigadas internacionales, sobre todo las que están en Italia y Andorra, quienes han tratado a gran cantidad de pacientes. Hemos compartido las mejores experiencias y reafirmado cuestiones propuestas en los protocolos". 
“En este combate diario, hemos aprendido a adelantarnos a los tiempos en los que pueden aparecer los signos de agravamiento”, aseguró Pereda.
“La COVID-19 no nos permite demorarnos. Hemos adelantado terapias, las cuales hemos socializado con colegas de nuestras brigadas internacionales y nos han refrendado que son correctas”.
En el caso de los pacientes asintomáticos, quienes en algún momento pueden expresar síntomas, el experto instó a la vigilancia permanente. “Es preciso actuar con inmediatez ante cualquier manifestación, para establecer la terapéutica como la tenemos definida en cada momento, e inclusive adelantar los tratamientos para poder abordarla”.
“Todo lo que hagamos en prevención es una de las piedras angulares. Habría que hacer referencia al plan para el enfrentamiento que está definido por etapas, las cuales tuvieron la flexibilidad suficiente para incorporar lo necesario y favorable en cuanto a la detección de casos sospechosos, contactos y confirmados".
De esa manera, en Cuba se han incorporado niveles de vigilancia cada vez más estrechos, pudiendo delimitar el agravamiento, o el no tener expresión de la enfermedad en el caso de algunos contactos, tratando siempre de evitar que aparezca una forma grave. 
“Este sistema organizado se traduce en asistencia, prevención, vigilancia y atención al pueblo. Así, poco a poco hemos incorporado productos nuevos a partir de la experiencia de los científicos cubanos y hemos retomado otros. Esto nos da la posibilidad de validar en qué momento utilizarlos”, dijo Pereda González.

Kaletra, Cloroquina y Antivirales en la atención al grave


Al referirse a los medicamentos utilizados en Cuba para combatir la COVID-19,  Pereda explicó que el antibiótico tiene su momento de utilización, en dependencia de la evolución clínica del paciente y cuando sea necesario. 
“No es un medicamento de primera línea en nuestro protocolo. Hasta el momento, están incluidos la cloroquina, la kaletra y los antivirales, además de la utilización si hay signos de agravamiento de las heparinas de bajo peso molecular, suministradas primero en dosis profiláctica y luego terapéutica, en dependencia de cómo evolucione el paciente".
El doctor hizo una pausa en la explicación sobre el uso del Interferón.
“Es muy importante preventivamente. Muchos de nuestros pacientes que ahora tienen una evolución estable, utilizaron el interferón como está establecido en nuestro protocolo. En cambio,  para una segunda etapa se recomiendan otros fármacos y se combinan las terapias.  
 Se suman al tratamiento, el CGIB 258 y los antiinflamatorios esteroides, estos últimos empleados tempranamente. Además, anticuerpos monoclonales como el Itolizumab para los pacientes graves, desarrollado en el Centro de Ingeniería Molecular y de vital importancia en la batalla del organismo contra la enfermedad.
Pereda aseguró que cada medicamento ha tenido resultados y cuenta con su validación por la Organización Mundial de Salud (OMS).

“En los cuidados intensivos no se descuida ningún detalle”

La medicina frente a la COVID-19, hoy en la Mesa Redonda. Foto: Presidencia Cuba/ Twitter.
El especialista comentó que durante los ciclos de 14 días en unidades intensivas, se trabaja con rigor durante 24 horas.  “Esta tarea se ha asumido con extrema responsabilidad, humildad, sencillez y dando lo mejor de cada uno”.
Precisó que hay un equipo en cuidados intensivos que actúa directamente con los pacientes y otro afuera que revisa, aclara dudas, valora y sugiere.
“Esto ha favorecido a los enfermos y a la medicina intensiva, la cual es del detalle y las decisiones se toman en poco tiempo, pues el paciente no da muchas oportunidades.
“En el momento que una persona entra en gravedad, se interconsulta y si hay que tomar una decisión se toma en colectivo, aunque hay algunas que corren por parte de los intensivistas que están dentro de las salas. Muchas veces lo que se hace es una consulta para asegurar que fue la mejor decisión. Esta ha sido una valiosa experiencia, la cual mantendremos y hemos incrementando”. 
Con respecto a los pacientes en estado crítico, el especialista apuntó que su tratamiento es extremadamente complejo.
“Nuestros primeros objetivos son mantener la vida y las funciones vitales, mediante la aplicación de los medicamentos que correspondan en cada momento. Además, priorizamos el manejo de las modalidades ventilatorias y la introducción de todo lo que pueda aportar para mantener la vida y para que tenga una evolución satisfactoria. En cuidados intensivos, no se descuida ningún detalle, incluyendo la nutrición del paciente grave, la cual juega un papel importante en la recuperación”.

Se ha comenzado a usar el plasma de pacientes recuperados

Se refuerza el control sanitario internacional y la vigilancia epidemiológica para evitar su propagación. Foto: Radio Reloj.
"Hemos leído la literatura internacional, e inclusive hemos utilizado elementos que ya la medicina intensiva tenía evidencia de su utilidad: la ventilación prono o boca abajo en los pacientes; la utilización temprana de los antibióticos y la flexibilidad, o sea, escalar primero al máximo nivel, y si el paciente no evoluciona bien, cambiar de inmediato", aseguró en la Mesa Redonda Ricardo Pereda González, coordinador del Grupo de Expertos del MINSAP.
Pereda González informó que se creó una comisión de expertos, en la cual se han compartido las informaciones con los equipos provinciales, y a partir de ahí cada territorio ha decidido un conjunto de expertos que interactúa permanentemente con un gran nivel de trabajo y responsabilidad.
"Las comisiones de expertos, compañeros de la asistencia directa a pacientes y los equipos nacionales, realizan intercambios y discusiones colectivas durante las 24 horas del día.
Según el doctor, estamos al compás de los tratamientos que se hacen en el mundo. “Se utiliza plasma o suero de paciente recuperado para iniciar la terapia en pacientes que estén graves o con una evolución no favorable”. 
Este método forma parte del arsenal terapéutico que existe en Cuba. Varios de los 285 recuperados han donado su plasma para la terapia a los graves, cumpliendo con todas las normas y el rigor que lleva.  “Esperamos un tiempo, y una vez recuperado el paciente y verificado que el plasma está en condiciones de dar su propia inmunidad, se lleva a cabo el procedimiento”..
Esto ha influenciado en el flujo de la información. Los médicos también la reciben en algún momento y comentan sobre cuáles serán las mejores decisiones para la atención. “Esto ha posibilitado la evolución de un grupo importante”.
Pereda González dijo que se intercambian conocimientos mediante  videoconferencias, donde intervienen expertos internacionales.
“Tenemos un observatorio permanente de las experiencias que acumula cada país, en el manejo de la enfermedad. Hay que tomar la mejor y llevarla al análisis y la discusión colectiva”. 
En este sentido, aseguró que se han integrado a estos debates especialistas de distintas instituciones y especialidades, como los cirujanos. 
El uso de los protocolos adecuados, las acciones preventivas, el intercambio constante entre los equipos de trabajo y el uso de la información actualizada para optimizar los tratamientos ha permitido que en Cuba el índice de los pacientes que pasan a la gravedad sea la mitad del promedio mundial y que se hayan logrado éxitos en la recuperación efectiva de pacientes graves y críticos.

¿Cómo se ha comportado la COVID-19 en la población pediátrica cubana?

Luis Alberto Paz, médico pinareño, atiende a uno de sus pequeños pacientes con Covid-19. Foto: Radio Guamá
Antes de declararse pandemia la enfermedad, el pasado 11 de marzo,  los titulares hablaban de la poca afectación en la población pediátrica. ¿Cómo se ha comportado esto en nuestro escenario?, sobre el particular respondió en la Mesa Redonda la M.Sc. Lissette del Rosario López González, jefa del grupo nacional de Pediatría del Minsap.
La especialista en medicina intensiva dijo que, según las estadísticas, la población pediátrica cubana (hasta los 18 años) supera los 2 millones 400 mil pacientes. Por tanto, de ese universo los que han adquirido la enfermedad es un por ciento insignificante.
“Si analizamos cómo se ha afectado la población pediátrica cubana, del total de pacientes diagnosticados con COVID-19, el 11 % pertenecen a este grupo”.
Para la especialista, el dato ha sido motivo de análisis. “En nuestro país, la mayoría de los afectados está por encima de 10 años y por debajo de 18, y predomina el sexo masculino.  Ahí, tenemos la primera premisa, la relación con el estilo de vida”.
También analizaron a los pacientes pediátricos que se han diagnosticado con la COVID-19 y que tuvieran patologías que puedan predisponer a esta afección. Por ejemplo, en Cuba hay diabéticos, otros con enfermedades neuromusculares, y existe además un programa de ventilados a domicilio, niños que requieren una tecnología sanitaria en el hogar.  
“Estos pacientes tienen mayores posibilidades de enfermar con la COVID-19, pero ninguno de ellos lo está, y eso es una muestra de las fortalezas de la atención primaria de salud, con una vigilancia intencionada hacia la prevención”. 
Como Grupo Nacional de Pediatría, insistió la doctora, ahora toca incitar a la disciplina social y al autocuidado de los adolescentes, porque si bien es cierto que la población pediátrica no está severamente enferma, puede tener un impacto negativo en la propagación de esta enfermedad.  
“Obviamente, tenemos que pensar como país y cuidar a nuestros niños, porque puede que este grupo etario no esté afectado severamente desde el punto de vista biológico, pero sí desde el social”.  
 Según López González, la población pediátrica tiene un diapasón muy amplio, y por eso es bien complejo su análisis. Además, los estilos de vida varían, en dependencia de la edad.  
“En este punto siempre llamamos la atención de la familia como núcleo central de la sociedad.  Los niños pequeños no se enferman porque toda la familia está volcada hacia su cuidado, sin embargo, los adolescentes sí. Ellos tienen que cumplir con las orientaciones, en las que la disciplina social es básica”, comentó.  

¿Cuántos la han adquirido y cómo se manifiesta la enfermedad en los menores?

M.Sc. Lissette del Rosario López González, jefa del grupo nacional de Pediatría del MinsapFoto: `Presidencia Cuba/ Twitter.
Hasta el día de ayer, en Cuba se han diagnosticado 121 pacientes en edad pediátrica.  
Las manifestaciones clínicas son variables, pero más del 70 % de estos casos positivos son asintomáticos.  “Esos pacientes se han diagnosticado por la utilidad que ha tenido la pesquisa y por el trabajo desde el área de atención primaria”. 
Destacó el sólido relacionamiento que han logrado con los Hospitales Militares del país, a dónde se han enviado pediatras para reforzar la atención a los niños enfermos.
En este sentido, la directiva resaltó la importancia de la preparación en la que están inmersas la Sociedad Cubana de Pediatría, el Grupo Nacional de la Universidad,  y el Departamento Materno Infantil, rigiendo esta capacitación. 
La doctora López González ejemplificó que en pediatría se han diagnosticado casos por un rash en la piel, que suele ser muy inespecífico. Asimismo, los síntomas comunes como la fiebre y el estornudo han estado presentes en el mayor número de los casos.  
“Nos ha llamado la atención cuadros clínicos que han prevalecido en adultos. Hemos tenido cuatro casos que se han diagnosticado por tener otitis media. De ahí la importancia que tiene para cualquier pediatra, en cualquiera de sus escenarios,  descartar primero la COVID-19 y después analizar el resto de las patologías posibles”.  
López González comentó que, con ánimo de minimizar la subjetividad, se han trazado diferentes estrategias. 
“Desde la organización inicial de los servicios pediátricos utilizamos la herramienta clínica del triángulo de evaluación pediátrica,  que permite ver con la sospecha epidemiológica si su paciente está enfermo o no y cuán severa es la enfermedad que tiene. A partir de ahí se echa a andar un engranaje de cómo van a estar organizados los servicios de atención médica”. 
Sobre este tema, aseguró que los servicios pediátricos están bien organizados, desde su condición primero de contactos, después de sospechosos y finalmente de confirmados.  
Sobre la pequeña paciente de 9 meses que ha sido reportada de grave, apuntó que el diagnóstico inicial era de una enfermedad neurológica (encefalitis), pero esta era realmente una consecuencia de la acción viral del SARS-Cov-2, que le provocó incluso convulsiones. Se le hicieron los análisis, se determinó el positivo a la COVID-19 y se han aplicado con celeridad tratamientos que la mantienen con una evolución estable.

El trabajo en equipos y la paciente grave de nueve meses

“Los hospitales militares han abrazado los servicios pediátricos. Hay pediatras militares que se han implicado con la pediatría civil, por decirlo de alguna manera,  y han creado los servicios de pediatría dentro de esos hospitales militares, con la capacidad de atención al paciente grave”, aseveró la MSc. Lissette del Rosario López González, en un segundo momento de la Mesa Redonda.  
Con relación a este tema se han creado equipos de trabajo conformados por los pediatras de los hospitales militares y se han completado con los profesionales de esta área de la atención secundaria y primaria de salud. 
“La atención pediátrica a los pacientes con la COVID-19  ha tenido una peculiaridad. Si bien es cierto que el por ciento de gravedad es mínimo, hemos sido muy precavidos y vamos al frente, ya que el tiempo es la clave del éxito. Por ello, hemos insertado a los intensivistas en estos equipos de trabajo. O sea, son niños que en su mayoría no han llegado a la terapia intensiva, pero que su manejo y evolución ha sido multidisciplinaria”.  
Respecto a las manifestaciones clínicas, habló de la paciente que en estos momentos está en estado grave en pediatría, de 9 meses de edad. 
“Es una paciente que pone en evidencia por qué tenemos que capacitarnos, entrenarnos y tener siempre presente que la medicina es un arte y que depende de la interpretación que tenemos. 
“El cuadro neurológico fue lo que primó en la paciente desde un inicio. Por eso, si vemos un cuadro inespecífico, tenemos igual que tomar la muestra. Hay que descartar el SARCS-COV2 en cualquier paciente con síntomas de gravedad o un indicio de la enfermedad”.  
Exhortó a la población a tener paciencia y confianza en la ciencia. “Estamos trabajando organizadamente, la niña tiene una evolución estable, pero hay parámetros que hay que seguir cumpliendo para la recuperación total”.  

Los esquemas de vacunación pediátrica no se detienen

En respuesta a una interrogante del moderador, Randy Alonso, la doctora dijo que los esquemas de vacunación continuarán, por que hay que seguir protegiendo a la población pediátrica del resto de las infecciones que igual están circulando y que pudieran causar morbilidad.  
“Nuestro esquema oficial de vacunación cuenta con 11 vacunas, que protegen contra 13 enfermedades. Hasta este minuto, solamente la campaña de la polio va a ser pospuesta. 
El resto va a seguir su cumplimeinto, como está establecido por las areas de atención primaria, con todas las condicionantes que deben de tener”.

Tres principios fundamentales en la atención a los pacientes

La medicina frente a la COVID-19, hoy en la Mesa Redonda. Foto: `Presidencia Cuba/ Twitter.
En su presentación, el DrC. Daniel González Rubio, especialista de Medicina Interna del IPK, enfatizó en tres principios fundamentales de Cuba en el manejo de casos de COVID-19: adelantarse a la enfermedad, el abordaje correcto de los antecedentes que tiene el paciente y el tratamiento colegiado.
Según explicó González Rubio, la COVID-19 tiene dos etapas en su comportamiento. “Cerca del 80% de los pacientes superan la enfermedad en la primera fase que se caracteriza por infección respiratoria alta, con tos seca, un poco de dolor faringeo, alteraciones del gusto, fiebre, además de malestar, dolores en los músculos y las articulaciones”.
Ahora bien, añadió, “entre un 15-20% de los enfermos desarrollan la segunda etapa de la COVID-19. En esto inciden desde factores propios del virus, hasta factores de la propia persona y la precocidad con que se aplique el tratamiento en la primera etapa. En la segunda etapa, la infección alcanza los pulmones y se produce la neumonía viral. Tiene dos características: afecta a los dos pulmones y de manera difusa, es decir, a todas las partes de los pulmones. No todos los enfermos desarrollan el grado máximo de severidad”, aclaró el doctor González.
El especialista comentó que progresivamente los pacientes pueden adquirir infecciones bacterianas, lo cual complica más el pronóstico y el paciente comienza a producir una serie de inmunomoduladores químicos que pueden actuar sobre los pulmones y otros órganos. “Aquí se produce la combinación de la infección e inflamación. Esto puede llevar a la temida insuficiencia respiratoria aguda, y de allí al distress respiratorio”.
En relación con el protocolo cubano de actuación sobre los enfermos, explicó que “está sustentado en la experiencia internacional, pero se nutre de nuestra experiencia, del quehacer de nuestros médicos y de las investigaciones de nuestros científicos”.
“En el mundo se utilizan 4 medicamentos recurrentes y nuestro protocolo incluye 3 de los 4. El  cuarto todavía no está bien definido su utilización en humanos”, explicó González.
Asimismo, dijo que la tríada de medicamentos tiene dos efectos: antiviral e inmunomodulador. "El primer antiviral es la Kaletra, que se utiliza en pacientes con VIH. Esto hace que se vea reducida la capacidad del virus de replicarse. El otro antiviral es el Interferón Alfa-2B, “muy demandado a nivel internacional". El tercero es la Cloroquina, que lo utilizamos por su efecto inmunomodulador”, agregó González.
“Si los pacientes entraran en la segunda etapa tienen que tomar antibacterianos cuya intensidad dependerá de la gravedad, además de medicamentos esteroides y  productos de la biotecnología cubana”, aclaró González.
Gracias a los protocolos aplicados, “hemos logrado revertir pacientes graves y críticos. Además, tenemos un gran número de personas que han ingresado con factores de riesgo, como ser mayores de 80 años, con diabetes, hipertensos y asmáticos y ni siquiera han llegado a la categoría de graves”, destacó.

Consagración, Cooperación y Convicciones

El especialista en medicina interna destacó el trabajo del IPK como centro de referencia en el país para el estudio y tratamiento de las enfermedades virales.
Resaltó el extraordinario espíritu de consagración de sus especialistas y todo el personal, sometido a grandes tensiones y trabajado con regímenes de 14 días de trabajo continuo en la institución, 14 días después en el aislamiento para asegurar que no hayan adquirido la enfermedad y después un tiempo con la familia.
Ello ha obligado a reforzar los equipos de trabajo con especialistas y técnicos de otras instituciones y residentes; logrando un adecuado equilibrio entre jóvenes y más avezados profesionales.
Reconoció además el estrecho vínculo que se ha logrado en esta batalla con el CIM, el CIGB, el CECMED y otras instituciones científicas; así como con el Turismo, Transporte, MININT, Comercio Interior y otros organismos estatales, unido a cooperativas, que han brindado su aporte en esta batalla decisiva por la vida.
Hay muchas historias que contar de esta batalla, que estoy seguro que la vamos a ganar, afirmó el Dr. Daniel al cerrar su intervención en la Mesa Redonda.

En video, Mesa Redonda


viernes, 17 de abril de 2020

Plasma de personas curadas para tratar a enfermos graves de coronavirus: avances en los primeros ensayos

El coronavirus avanza por 71 países, con 90.000 afectados y 3.200 muertos
EFE
Según las conclusiones provisionales de varios ensayos llevados a cabo por médicos [que están investigando posibles tratamientos eficaces para curar a los enfermos de Covid-19], la terapia con plasma sanguíneo de personas que han superado el coronavirus podría ser beneficiosa para los enfermos más graves.
Dos equipos de médicos que trabajan en hospitales distintos de China trataron a quince pacientes gravemente enfermos con plasma sanguíneo de personas ya curadas y pudieron constatar que su estado mejoraba considerablemente.
En un estudio piloto, los médicos de Wuhan administraron "plasma convaleciente" (denominado plasma hiperinmune) a diez personas gravemente enfermas y comprobaron que la carga vírica en sus cuerpos disminuía rápidamente. En el plazo de tres días, los médicos observaron una mejoría en los distintos síntomas, como problemas para respirar, dolores en el pecho, fiebre y tos.
Xiaoming Yang, del Centro Nacional de Investigación de Tecnología de Ingeniería para Vacunas Conjuntas de Wuhan, ha indicado que el tratamiento es una "prometedora opción para ayudar" a los pacientes gravemente enfermos, pero ha puntualizado que se necesita llevar a cabo otro ensayo con mayor número de pacientes para confirmar los hallazgos. Los detalles del estudio piloto se han publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias.
Otro equipo de médicos dirigido por Lei Liu, del Hospital de Terceros de Shenzhen, administró plasma de pacientes curados a cinco enfermos graves. Todos mostraron una mejora de los síntomas después de las transfusiones y, en un plazo de 10 días, pudieron desconectar a tres de ellos de los respiradores que los mantenían con vida, según un informe preliminar publicado en el Journal of the American Medical Association.
Este descubrimiento alimenta la esperanza de que el plasma sanguíneo de los pacientes que han superado la enfermedad sirva para reforzar el sistema inmunitario de las personas más vulnerables y para que puedan combatir la infección. Sin embargo, hasta la fecha solo un reducido número de pacientes han sido tratados con plasma y estas transfusiones no forman parte de ningún ensayo clínico oficial, por lo que resulta imposible saber cuan beneficiosa es realmente esta terapia.
Las terapias con plasma de personas curadas se remontan a antes de la pandemia de gripe española de 1918. Se basan en el hecho de que las personas que se han recuperado de una infección viral tienen anticuerpos en su sangre que pueden detectar y destruir rápidamente el virus la próxima vez que ataque. La transfusión de plasma en los pacientes, y potencialmente en las personas expuestas a una infección, puede reforzar sus sistemas inmunitarios y protegerlas frente al virus.

Ensayos en Nueva York y Reino Unido

Ante la posibilidad de que esta terapia puede ser eficaz y con el objetivo de frenar el brote de coronavirus en Nueva York, algunos médicos de Estados Unidos han decidido probarla en pacientes y en las próximas semanas se podrían iniciar ensayos similares en el Reino Unido. El Servicio Nacional de Sangre del Reino Unido ha comenzado a analizar la sangre de los pacientes para encontrar plasma rico en anticuerpos que se puedan utilizar en esos ensayos.
El profesor David Tappin, investigador principal de la Universidad de Glasgow, ha solicitado autorización al Instituto Nacional de Investigación sobre la Salud del Reino Unido para llevar a cabo dos ensayos clínicos con plasma de pacientes recuperados. Estos ensayos tienen por objetivo buscar evidencia científica de que el plasma puede proteger del contagio a los que trabajan en primera línea, evitar que el estado de salud de algunos enfermos empeore y necesiten respiradores en la UCI, y mejorar el estado de salud de aquellos que ya están gravemente enfermos.
Tappin ha señalado que los ensayos de Wuhan son relevantes porque parecen indicar que la terapia con plasma hiperinmune para pacientes gravemente enfermos es segura. "Los resultados ofrecen esperanza para estos pacientes", señala. No obstante, ha puntualizado que para tener la seguridad de que el plasma tiene un impacto positivo sobre el curso natural de la enfermedad y que es una terapia segura para grupos más amplios de población, este tratamiento tiene que incluirse en ensayos clínicos oficiales.
El profesor Munir Pirmohamed, presidente de la British Pharmacological Society [Sociedad de Farmacología del Reino Unido], también es partidario de ser cautelosos ante estos ensayos llevados a cabo en Wuhan. "Todos los pacientes recibieron otras terapias que también se investigan para tratar la COVID-19, incluidos antivirales como el remdesivir", señala.
“También es importante tener en cuenta que en lo relativo al plasma convaleciente tenemos preguntas sin resolver sobre si es un tratamiento seguro, por ejemplo si puede transmitir otros agentes y el aumento de anticuerpos de la enfermedad", añadió. "Incluso si se demuestra que funciona, la escalabilidad para tratar a un gran número de pacientes puede ser un problema".

lunes, 6 de abril de 2020

Coronavirus: ¿podría esta pandemia de covid-19 hacernos más fuertes como especie a largo plazo?

Personas con mascarillasLos virus no son visibles a simple vista, pero están ahí. 


Nos han acompañado durante miles de años. No los podemos ver a simple vista, pero han estado ahí, a nuestro lado.

Son los virus.

Y, en medio de los estragos que uno de ellos está causando, nos están haciendo sentir indefensos, impotentes.

Frente a la batalla nada nueva entre virus y humanos, la viróloga molecular argentina Andrea Gamarnik, ganadora del prestigioso premio L'Oreal-Unesco "Por las Mujeres en la Ciencia", reflexiona con tristeza sobre quién se está imponiendo.

"La están ganando los virus", me dijo desde su casa en Buenos Aires, minutos antes de salir (con un permiso especial) hacia el laboratorio donde estudia el nuevo coronavirus que surgió el año pasado en China.
“No porque no tengamos el conocimiento y la capacidad para enfrentarlos, sino porque no los estamos utilizando correctamente”.
Pero, a largo plazo, ¿podría un virus como el SARS COV-2 hacernos más fuertes como especie?

Huellas genómicas

Aunque tienen muy mala reputación, los virus han sido una parte importante en nuestro proceso evolutivo.
“Nuestros sistemas inmunes han evolucionado para defendernos de distintos patógenos, de distintos virus a lo largo de la historia”, explica la doctora en farmacia y bioquímica.
Derechos de autor de la imagen Cortesía Andrea Gamarnik
Image caption Miembros del Laboratorio de Virología Molecular en el Instituto Leloir, en Buenos Aires. La doctora Andrea Gamarnik (abajo a la izquiera) ganó el prestigioso premio L’Oreal-Unesco “Por las Mujeres en la Ciencia” en 2016.
“Los virus han marcado la evolución de la vida en el planeta. Han marcado la evolución de los seres humanos, de las plantas, los animales”.
De acuerdo con la doctora Jennifer Cole, especialista en antropología biológica, existe evidencia de que los humanos han sido afectados por “cientos o quizás miles de epidemias en el transcurso de los últimos millones de años de evolución”.

“El ‘Proyecto 1000 Genomas’ ha revelado ‘huellas’ genómicas dejadas por epidemias virales antiguas que se desataron durante unos 50.000 años en 26 poblaciones humanas”, le dice a BBC Mundo la investigadora del departamento de Geografía de Royal Holloway, una escuela de la Universidad de Londres.
“Esto sugiere que los virus han impulsado un número particularmente grande de eventos adaptativos en diversas poblaciones humanas al provocar diferentes presiones selectivas en la evolución humana”.

Bueno y malo

El doctor Arturo Reyes-Sandoval, profesor en el departamento de Medicina de la Universidad de Oxford, le habla a BBC Mundo desde su casa en Inglaterra, donde está trabajando por recomendación del gobierno británico para evitar la propagación del coronavirus.
Explica que existen virus, algunos de los cuales se conocen como retrovirus, que pueden generar, a largo plazo, mutaciones en los seres humanos porque tienen la capacidad de integrarse a su ADN y a su genoma.

¿Eso es bueno o malo?, le pregunto. “Las dos cosas”, responde.
“Una de las consecuencias negativas es que dependiendo de dónde se inserte (el material genético del virus) puede causar mutaciones que tengan como consecuencia la aparición de un cáncer”.
Sin embargo, aunque tendamos a ver a los virus como agentes malos, en realidad algunos pueden llegar a ser buenos:
“Insertar secuencias genéticas puede ser beneficioso para los humanos o para los seres vivos porque pueden provocar en determinado momento la aparición de una proteína o de un fenómeno fisiológico que permita que surja alguna característica positiva”.

Según Cole, hay evidencia, por ejemplo, de que “una pandemia previa pudo ser la responsable de la mayor distribución en algunas poblaciones del alelo CCR5 Delta 32 que ofrece protección contra el VIH y el ébola”. (Un alelo es una de las dos o más versiones de un gen).
Pero, enfatiza la experta en salud pública y emergencias, “esto no da como resultado una población más fuerte en general, sino una que es diferente”.
De acuerdo con Reyes, se cree que entre 8% y 10% del genoma de los humanos es viral, “que proviene de algunos retrovirus que se han insertado con el paso del tiempo en los seres vivos”.
Pero no todos pueden insertarse. “Y hasta ahora no se conoce que el coronavirus tenga esa capacidad”.

Más fuertes pero no por selección natural

Entonces ¿de qué manera esta pandemia del covid-19 nos puede hacer más fuertes?
“Me inclinaría a decir que este tipo de enfermedades infecciosas sí nos podría hacer más fuertes como especie, pero no por las razones clásicas en las que una especie pasa por un proceso de selección genética que la vuelve más resistente a las enfermedades”, indica Reyes.

Y es que -señala- muchos microorganismos a los que nos hemos expuesto a lo largo de miles de años nos han permitido ser más fuertes por un proceso de expresión de ciertos genes que inciden en nuestra respuesta biológica frente a algunas enfermedades infecciosas.
Pero ese no sería el caso de este nuevo coronavirus, aclara.
“El hecho de que estas infecciones virales produzcan pandemias hace que aprendamos a combatirlas y que empleemos las herramientas y los desarrollos científicos y tecnológicos para entender mejor cómo se esparcen los virus y cómo evitar que se propaguen tanto”.

Estudiarlos permite que se pueda comprender por qué infectan a ciertas poblaciones más que a otras y por qué se manifiestan de manera diferente en distintas personas; por qué hay individuos que presentan síntomas y otros que no o por qué en algunos casos los síntomas son tan graves que el paciente muere.
El conocimiento y las herramientas científicas y tecnológicas que desarrollemos por esta pandemia es lo que nos hará más fuertes y lo que nos ayudará a prepararnos para las amenazas sanitarias del futuro.

Lo que este coronavirus nos está enseñando

Cuando la científica argentina me dijo que la batalla la están ganando los virus, añadió: “Es que los recursos no están en los lugares correctos”.
“Cuando esto pase y tengamos mayor control de este virus, deberíamos replantearnos cuáles son las guerras que los humanos tenemos que enfrentar y qué armamentos necesitamos para enfrentarlas. No son bombas ni cañones, sino hospitales, servicios de salud, desarrollo científico y tecnológico”.

“Nuestras sociedades han tenido experiencias de grandes pandemias a lo largo de la historia y, sin embargo, no estamos preparados para afrontarlas. Esta emergencia mundial, nos está enseñando que nos falta mucho”.

“Me da una profunda tristeza ver el sufrimiento humano, pero también enojo por la falta de preparación que tenemos las sociedades para enfrentar este tipo de problemas”.
Aunque por casi 20 años Gamarnik se ha concentrado en estudiar el dengue, lo cual le ha permitido hacer importantes descubrimientos sobre ese virus, la emergencia internacional provocada por covid-19 la ha hecho unirse a los esfuerzos internacionales para frenar la pandemia.
Tras conocer sobre el nuevo coronavirus, la investigadora, quien es directora del Laboratorio de Virología Molecular en el Instituto Leloir, se puso a la orden del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Argentina. Por eso cuenta con un permiso especial para salir, pues las autoridades le pidieron a la población quedarse en sus casas.
Cada día va al laboratorio, donde, junto a su equipo de investigadores, está trabajando a toda máquina en un método de diagnóstico para detectar el coronavirus.
"Los virus que tienen material genético en forma de ARN (ácido ribonucleico) son los que evolucionan muy rápidamente, como, por ejemplo, los virus del dengue, de la hepatitis, del zika, los coronavirus. Son capaces de adaptarse muy rápidamente a nuevos ambientes y esto lo hacen en tiempo récord", indicó la científica.

“Pasos hacia adelante”

Muchos de los grandes avances científicos han salido del estudio de los virus.
“Nos han enseñado cómo funcionan incluso las células. Estudios hechos en virus nos han permitido entender cómo funcionan diferentes aspectos de las células humanas”, indicó la investigadora argentina.

Pero sí, causan enfermedades y controlarlos es un gran desafío.
“El avance en el conocimiento sobre un virus, no solo su propagación sino cómo produce la infección y cómo reacciona el cuerpo humano, el sistema inmune, para defenderse del microorganismo también nos permite dar pasos hacia adelante como especie porque nos ayuda a protegernos’’.
Y quizás no hay mejor ejemplo de eso que el área en el que Reyes se especializa: las vacunas.
Como investigador independiente se concentra en el desarrollo de las vacunas contra el zika, el chikungunya, el dengue y la malaria.
“Algunas vacunas pueden llevar muchos años, 10, 20, 30 años en desarrollarse porque se requieren métodos estandarizados a nivel mundial que puedan confirmar que una vacuna es segura y que, además, protege”.
“Sin embargo, lo que nosotros hemos visto con el paso de algunas epidemias como la del zika, del chikungunya, de la influenza es que con el tiempo, el desarrollo y la implementación de nuevas tecnologías para prevenir y para tratar estas infecciones se hace cada vez más rápido”.

El químico expresa con asombro cómo a tan solo 60 días de que China publicara la información sobre el agente patógeno que causa la enfermedad covid-19 y la secuencia genética del virus, se probó la primera vacuna en un ensayo clínico en Estados Unidos.

“Eso es un tiempo récord”, indica. “Estamos reaccionando cada vez más rápido para atacar enfermedades de este tipo porque tenemos más conocimiento”.

Otro tipo de fortaleza

“Yo pienso que saldremos de esta situación tan dura, seguramente más fuertes y más inteligentes, pero lo difícil será atravesar estos meses que tenemos por delante”, indicó la doctora Gamarnik.

Y para eso, ya se están dando muestras de solidaridad y generosidad en diferentes partes del mundo, no solo para ayudar a los más vulnerables, sino para hacerle frente a una de las claves para evitar que el coronavirus se propague: el distanciamiento social.
Ya lo había dicho Aristóteles: los seres humanos son "animales sociales" y, por eso, es natural que busquen la compañía de los demás como parte de su bienestar.
La bioquímica resaltó que esta pandemia ha activado un trabajo colectivo que ha unificado a las personas y a la comunidad científica.
Cole, quien le respondió a BBC Mundo con ayuda del grupo de expertos que moderan de forma voluntaria la comunidad de Reddit dedicada al coronavirus, reflexiona que “la pérdida de vidas a gran escala parece hacernos reflexionar sobre el valor de la vida y las sociedades tienden a emerger más justas y compasivas de la pandemias”.
Hay motivos para no perder la esperanza.
La investigadora de la Universidad de Londres destaca cómo “las enfermedades infecciosas han disminuido en los últimos 150 años”:
De causar alrededor del 50-60% de todas las muertes en el mundo -señala- a provocar menos del 10% (con alguna variación de un año a otro).

“Es importante recordar que la mayor parte del éxito se debe a mejoras en el saneamiento y la higiene básica, así como a vacunas, antibióticos y avances médicos”.
“Por lo tanto, hay mucho que podemos hacer para prevenir la propagación del SARS-Cov2 en este momento, incluso antes de que se desarrolle una vacuna”, precisa.

Una forma de evolucionar

Muchos expertos creen que también es importante recordar las consecuencias de nuestro impacto en el planeta.
"Muchas epidemias surgen o se incrementan por alteraciones del medio ambiente causadas por el hombre que se podrían evitar, por ejemplo: la destrucción de bosques y de la vida silvestre, el cambio climático", dijo Gamarnik.
"Son acciones que facilitan de alguna forma la introducción de virus que circulan en animales y empiezan a incorporarse a la población humana".
Una actitud proactiva también será clave para emerger de esta pandemia, como me lo planteó la bióloga venezolana Irene Bosch, quien junto a su equipo del laboratorio E25Bio, desarrolló una prueba de diagnostico rápido para detectar el coronavirus que se encuentra en fase de validación clínica.
"Con un poco de ciencia, metodología y tecnología vamos a vencer este tipo de problemas. Y esa quizás será la manera en que vamos a evolucionar, siempre pensando de forma proactiva y no reactiva".

martes, 31 de marzo de 2020

Analizamos órgano a órgano cómo afecta el COVID-19 a los humanos.

TAC pulmonar
En esta foto sacada el 3 de febrero de 2020, un médico estudia el TAC de los pulmones de la paciente mientras hace sus rondas en el ala de una zona en cuarentena en Wuhan, el epicentro del brote del nuevo coronavirus, en la provincia de Hubei, en China central. El 14 de febrero, la cantidad total de infecciones había superado los 64 000 casos.
Fotografía de STR/AFP via Getty Images

Se sabe muy poco sobre el nuevo coronavirus que ha aparecido en China, pero hay algo que sí sabemos: la enfermedad puede desencadenar una tormenta por todo el cuerpo humano.
Tal ha sido la naturaleza de los coronavirus zoonóticos anteriores (que saltaron de animales a humanos) como el SARS y el MERS. A diferencia de sus parientes causantes del resfriado común, estos coronavirus emergentes pueden propagar un incendio por muchos de los órganos de una persona, y la nueva enfermedad (cuyo nombre oficial según la Organización Mundial de la Salud es «COVID-19») no es una excepción cuando es grave.

Esto nos ayuda a explicar por qué la epidemia de COVID-19 ha matado a más de 1500 personas y superado el número de víctimas del SARS en cuestión de semanas. Aunque la tasa de mortalidad del COVID-19 parece ser una décima parte de la del SARS, el nuevo coronavirus se ha extendido más deprisa.

El jueves pasado se superaron los 60 000 casos confirmados, un salto de casi un 50 por ciento respecto al día anterior y desde entonces el recuento ha aumentado en 7200 casos. Este ascenso refleja un cambio en la forma en que las autoridades chinas están diagnosticando las infecciones, no un cambio en el alcance del brote. En lugar de esperar a que los pacientes dieran positivo en el virus, se diagnostica a cualquier persona cuyo TAC torácico revele el patrón distintivo de neumonía del COVID-19. Se espera que este método permita a las autoridades aislar y tratar a los pacientes con más rapidez.

Si este brote sigue propagándose, no hay forma de saber cuán perjudicial podría llegar a ser. Un importante epidemiólogo de la Universidad de Hong Kong advirtió esta semana que el COVID-19 podría infectar al 60 por ciento del planeta si no se controla. El jueves, la Comisión Nacional de Salud de China declaró que más de 1700 trabajadores sanitarios se han contagiado, una revelación que se produjo solo un día después de que la OMS pusiera fin a una cumbre sobre los mejores protocolos de atención hospitalaria y el desarrollo de terapias, como vacunas.

Pero ¿qué le pasa a un cuerpo cuando está infectado de coronavirus? La nueva cepa es tan similar al SARS genéticamente que ha heredado el título SARS-CoV-2. Combinar investigaciones preliminares sobre el nuevo brote con las lecciones pasadas del SARS y el MERS puede aportar una respuesta.

Los pulmones: la zona cero

En la mayoría de los pacientes, el COVID-19 empieza y termina en los pulmones, porque al igual que la gripe, los coronavirus son enfermedades respiratorias.
Normalmente, se contagian cuando una persona infectada tose o estornuda y expulsa gotitas que pueden transmitir el virus a cualquiera que esté cerca. Los coronavirus también pueden causar síntomas gripales: los pacientes pueden empezar con fiebre y tos, que progresan a una neumonía o algo peor.

Tras el brote de SARS, la Organización Mundial de la Salud informó de que la enfermedad atacaba a los pulmones en tres fases: replicación viral, hiperreactividad inmune y destrucción pulmonar.
No todos los pacientes pasaban por las tres fases; de hecho, solo el 25 por ciento de los pacientes de SARS sufría insuficiencia respiratoria, el síntoma distintivo de los casos graves. Asimismo, según datos preliminares, el COVID-19 provoca síntomas más leves en casi el 82 por ciento de los casos, mientras que los casos restantes son graves o críticos.

Al profundizar, el nuevo coronavirus parece seguir otros patrones del SARS, según explica Matthew B. Frieman, profesor adjunto de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland que estudia los coronavirus de alta patogenicidad.
Personal médico
El personal médico se abraza en un ala de aislamiento en el hospital de Zouping, en la provincia oriental china de Shandong.
Fotografía de STR/AFP via Getty Images

Durante los primeros días de la infección, el nuevo coronavirus invade rápidamente las células pulmonares humanas. Existen dos clases de células pulmonares: unas que fabrican moco y otras que tienen cilios, unas estructuras de aspecto capilar.

Aunque es asqueroso cuando está fuera del cuerpo humano, el moco protege el tejido pulmonar de los patógenos y garantiza que los órganos respiratorios no se sequen. Las células ciliadas andan por el moco despejando detritus, como el polen o los virus.

Frieman explica que el SARS infectaba y mataba células ciliadas, que se desprendían y llenaban las vías respiratorias del paciente con detritus y fluidos, y tiene la hipótesis de que pasa lo mismo con el nuevo coronavirus. Eso se debe a que los primeros estudios sobre el COVID-19 han demostrado que muchos pacientes desarrollan neumonía en ambos pulmones, acompañada de síntomas como disnea (o dificultad respiratoria).

Ahí es cuando se activan la fase dos y el sistema inmunitario. Ante la presencia de un invasor viral, nuestros cuerpos intentan combatir la enfermedad inundando los pulmones de células inmunes para despejar cualquier daño y reparar el tejido pulmonar.

Cuando funciona bien, este proceso inflamatorio está muy regulado y se limita solo a las zonas infectadas. Pero a veces el sistema inmune se descontrola y las células matan todo lo que se encuentren en su camino, incluso al tejido sano.

«Así que al final la respuesta inmune provoca más daños, no menos», afirma Frieman. Cada vez más detritus se acumulan en los pulmones y la neumonía empeora.
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En la tercera fase siguen acumulándose los daños pulmonares, que pueden provocar insuficiencia respiratoria. Aunque sobrevivan, algunos pacientes sufren daños pulmonares permanentes. Según la OMS, el SARS agujerea los pulmones y les proporciona «un aspecto similar al de un panal», y este tipo de lesiones también se encuentran en los afectados por el nuevo coronavirus.
Es probable que la respuesta hiperactiva del sistema inmunitario cree estos agujeros, ya que provoca cicatrices que protegen y fortalecen los pulmones.

Cuando ocurre, suelen tener que conectar a los pacientes a un respirador. Por otra parte, la inflamación también vuelve más permeables las membranas entre los alvéolos y los vasos sanguíneos, lo que puede llenar los pulmones de fluido y afectar a la capacidad de oxigenar la sangre.
«En casos graves, básicamente se te inundan los pulmones y eres incapaz de respirar. Así se muere la gente», afirma Frieman.

El estómago: un portal compartido

En los brotes de SARS y MERS, casi un cuarto de los pacientes padecían diarrea, una característica mucho más significativa de esos coronavirus zoonóticos. Frieman afirma que no está claro si los síntomas gastrointestinales desempeñan un papel importante en este nuevo brote, ya que los casos con diarrea y dolor abdominal han sido poco comunes. Pero ¿afecta a las tripas este virus respiratorio?

Cuando un virus entra en el cuerpo humano, busca células con sus portales favoritos: las proteínas del exterior de las células, llamadas receptores. Si el virus encuentra un receptor compatible en una célula, puede invadirla.
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Algunos virus son quisquillosos a la hora de elegir, pero otros son algo más promiscuos. «Pueden penetrar muy fácilmente en todo tipo de células», explica Anna Suk-Fong Lok, decana adjunta de investigación clínica en la Faculta de Medicina de la Universidad de Míchigan y expresidenta de la Asociación Estadounidense para el Estudio de Hepatopatías.
Los virus del SARS y el MERS pueden acceder a las células que revisten los intestinos y el colon, y las infecciones parecen florecer en las tripas, lo que podría provocar los daños o la filtración de fluidos que se convierte en diarrea.

Según Frieman, aún no sabemos si el nuevo coronavirus hace lo mismo. Los investigadores creen que el COVID-19 usa el mismo receptor que el SARS, y este portal se encuentra en los pulmones y en el intestino delgado.

Dos estudios (uno en el New England Journal of Medicine y otro en medRxiv que abarca 1099 casos) también han detectado el virus en muestras fecales, lo que podría indicar que el virus puede contagiarse a través de las heces. Pero esto dista de ser concluyente.

«Desconocemos si está ocurriendo ese tipo de transmisión fecal en el virus de Wuhan. Pero definitivamente parece que está en las heces y que los pacientes sufren síntomas gastrointestinales vinculados a esto», afirma Frieman.

Una tormenta en la sangre

Los coronavirus también pueden provocar problemas en otros sistemas del cuerpo debido a la antedicha respuesta inmune hiperactiva.

Un estudio de 2014 demostró que el 92 por ciento de los pacientes de MERS presentaban al menos una manifestación del coronavirus fuera de los pulmones. De hecho, se han observado síntomas de un bombardeo en todo el cuerpo en los tres coronavirus zoonóticos: enzimas hepáticas elevadas, un recuento bajo de leucocitos y plaquetas e hipotensión. En casos raros, los pacientes han sufrido lesiones renales agudas y paradas cardíacas.

Según Angela Rasmussen, viróloga e investigadora adjunta de la Facultad Mailman de Salud Pública de la Universidad de Columbia, esto no indica necesariamente que el propio virus se propague por el cuerpo. Podría ser una tormenta de citocinas.

“Básicamente, te desangras por los vasos sanguíneos.”

por ANGELA RASMUSSEN, VIRÓLOGA
Las citocinas son las proteínas que usa el sistema inmunitario como alarmas; atraen a las células inmunes al lugar de la infección. A continuación, las células del sistema inmunitario matan el tejido infectado para salvar el resto del cuerpo.

Los humanos contamos con que nuestros sistemas inmunitarios mantendrán la calma cuando estemos amenazados. Pero en una infección por coronavirus descontrolada, cuando el sistema inmunitario vierte citocinas en los pulmones sin regulación alguna, esta matanza selectiva se convierte en una batalla campal: «En lugar de disparar un objetivo con una pistola, usas un lanzador de misiles», explica Rasmussen. Ahí es donde surge el problema: tu cuerpo no solo se centra en las células infectadas, sino que también ataca el tejido sano.

Las consecuencias se extienden fuera de los pulmones. Las tormentas de citocinas provocan inflamación, que debilita los vasos sanguíneos de los pulmones y hace que los fluidos se filtren en los alvéolos. «Básicamente, te desangras por los vasos sanguíneos», afirma Rasmussen. La tormenta confluye en el sistema circulatorio y crea problemas sistémicos en varios órganos.

A partir de ahí, la situación puede empeorar drásticamente. En algunos de los casos más graves de COVID-19, la respuesta de las citocinas (combinada con la menor capacidad de bombear oxígeno al resto del cuerpo) puede provocar insuficiencia multiorgánica. Los científicos no saben exactamente por qué algunos pacientes sufren complicaciones fuera de los pulmones, pero podría estar relacionado con enfermedades subyacentes, como las cardiopatías o la diabetes.

«Aunque el virus no alcance los riñones, el hígado, el bazo o cualquier otro órgano, puede tener consecuencias derivadas en todos esos procesos», afirma Frieman.

El hígado: daños colaterales

Normalmente, cuando un coronavirus zoonótico se propaga desde el aparato respiratorio, el hígado sufre. Los médicos han observado indicaciones de lesiones hepáticas en el SARS, el MERS y el COVID-19, habitualmente leves, aunque los casos más graves han provocado lesiones hepáticas graves e incluso insuficiencia hepática. Entonces ¿qué ocurre?

«Cuando un virus se introduce en el torrente sanguíneo, puede nadar a cualquier parte del cuerpo. El hígado es un órgano muy vascular, así que [un coronavirus] puede llegar al hígado muy fácilmente», explica Lok.

El hígado trabaja mucho para garantizar que el cuerpo funcione de forma adecuada. Su labor principal es procesar la sangre una vez sale del estómago, filtrar las toxinas y crear nutrientes que el cuerpo pueda utilizar. También fabrica la bilis, que ayuda al intestino delgado a descomponer los lípidos. El hígado también contiene enzimas, que aceleran las reacciones químicas de cuerpo.
Lok explica que, en un cuerpo normal, las células hepáticas mueren y liberan enzimas en el torrente sanguíneo constantemente. A continuación, este hábil órgano regenera enseguida células nuevas y sigue con su trabajo. Debido a ese proceso de regeneración, el hígado puede soportar muchas lesiones.

Sin embargo, cuando los niveles de enzimas en la sangre son anormalmente altos (una característica común de los pacientes de SARS y MERS) es una señal de alerta. Podría ser una lesión leve de la que el hígado puede recuperarse enseguida o algo más grave, como insuficiencia hepática.
Lok afirma que los científicos no entienden del todo cómo se comportan estos virus respiratorios en el hígado. Los virus podrían afectar directamente al hígado, replicar y matar las propias células. O quizá esas células sean daños colaterales de la respuesta inmune del cuerpo al virus, que provoca una reacción inflamatoria grave en el hígado.

Sea como fuere, Lok indica que la insuficiencia hepática nunca fue la única causa de muerte en pacientes de SARS. «Para cuando el hígado falla, normalmente ves que el paciente no solo tiene problemas pulmonares y hepáticos, sino también problemas renales. Entonces, se convierte en una infección sistémica».

El riñón: todo está conectado

Tus riñones también pueden quedarse atrapados en todo este lío. El seis por ciento de los pacientes de SARS (y un cuarto de los de MERS) sufrían lesiones renales agudas. Los estudios han demostrado que el nuevo coronavirus puede hacer lo mismo. Podría ser una característica relativamente poco común de la enfermedad, pero es letal. Según un estudio de 2005 publicado en Kidney International, falleció el 91,7 por ciento de los pacientes de SARS con insuficiencia renal aguda.

Al igual que el hígado, los riñones filtran la sangre. Cada riñón contiene unas 800 000 unidades de purificación microscópicas llamadas nefrones. Los nefrones tienen dos componentes principales: un filtro para limpiar la sangre y unos tubitos que devuelven la sangre limpia al cuerpo y envían los desechos a la vejiga en forma de orina.

Los túbulos renales los que parecen verse más afectados por estos coronavirus zoonóticos. Tras el brote de SARS, la OMS informó de que habían detectado el virus en túbulos renales, que pueden inflamarse.

Según Kar Neng Lai, profesor emérito de la Universidad de Hong Kong y nefrólogo asesor del Sanatorio y Hospital de Hong Kong, no es infrecuente detectar un virus en los túbulos si está en el torrente sanguíneo. Como los riñones filtran sangre continuamente, a veces las células tubulares pueden atrapar el virus y provocar una lesión transitoria, o más leve.

La lesión puede resultar letal si el virus penetra en las células y empieza a replicarse. Pero Lai, que también formó parte del primer grupo de investigadores que informó sobre el SARS y contribuyó al estudio de Kidney International, afirma que no hay evidencias de que el virus del SARS se replique en los riñones.

Ese hallazgo, según Lai, sugiere que las lesiones renales agudas en pacientes de SARS podrían deberse a un conjunto diverso de causas, como la hipotensión, la sepsis, la medicación o un trastorno metabólico. Por su parte, los casos más graves con insuficiencia renal aguda mostraban señales de tormenta de citocinas.

A veces, los antibióticos, la insuficiencia multiorgánica o pasar demasiado tiempo conectado a un respirador pueden provocar insuficiencia renal aguda. Todo está conectado.

Embarazo y coronavirus

La gran ironía en la era de las redes sociales es que sabemos muy poco del nuevo coronavirus mientras nos inundan las actualizaciones sobre él. Las revistas médicas han publicado varios estudios sobre este brote, algunos más investigados que otros. Por su parte, los medios informan de cada avance. Toda esta información circula por Internet, donde distinguir la realidad de la ficción supone un reto considerable.

«Esto no tiene precedentes en términos de información actualizada al minuto sobre qué ocurre en estos estudios. Cuesta bastante peinar toda la información y averiguar qué está respaldado, qué es especulativo y qué es totalmente incorrecto», afirma Rasmussen.
Por ejemplo, la semana pasada los médicos de un hospital de Wuhan informaron de que dos bebés habían dado positivo en el nuevo coronavirus, uno solo 30 horas después de nacer. Naturalmente, este titular perturbador se extendió entre las agencias de noticias, ya que planteaba la incógnita de si las embarazadas pueden infectar a sus hijos no natos en el útero o si la enfermedad puede transmitirse durante el parto o a través de la leche materna.

Pero echemos el freno. No se observó transmisión maternoinfantil en el SARS ni el MERS pese a los muchos casos en embarazadas. Además, Rasmussen indica que un niño recién nacido puede contraer el coronavirus de otras formas, como al nacer en un hospital lleno de pacientes infectados durante una emergencia frenética.

De hecho, un nuevo estudio publicado el jueves en The Lancet ofrece evidencias preliminares de que el coronavirus no puede transmitirse de madre a hijo.
En el informe, los investigadores observaron a nueve mujeres de Wuhan que padecían neumonía causada por el COVID-19. Algunas de las mujeres sufrían complicaciones del embarazo, pero todos los casos acabaron en nacimientos de niños vivos sin evidencias de que la infección se hubiera transmitido. Aunque este estudio no descarta del todo la posibilidad de transmisión durante el embarazo, pone de manifiesto que es necesario proceder con cautela a la hora de especular sobre la enfermedad.

«Tiene que haber pruebas de alta calidad antes de determinar que ocurre de forma definitiva y, claro está, antes de empezar a cambiar la gestión clínica de los casos o las políticas públicas», afirma Rasmussen.

Frieman coincide. Espera que esta epidemia atraiga más financiación para la investigación de los coronavirus, como las recientes promesas de la Unión Europea y la Fundación Bill y Melinda Gates. Pero Frieman quiere que el apoyo y el interés duren aunque el brote acabe extinguiéndose, a diferencia de lo que pasó con la investigación del SARS.

«Justo después del brote de SARS, había mucho dinero y después desapareció. ¿Por qué no tenemos estas respuestas? [Porque] Nadie lo financió», afirma Frieman.
Nota: Artículo actualizado para incluir el número de víctimas mortales a 15 de febrero.
Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.