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jueves, 23 de abril de 2020

Coronavirus | La epidemia en Dinamarca que hace medio siglo dio origen a los cuidados intensivos

El nombre de Bjørn Aage Ibsen no es muy conocido. Sin embargo, a él se debe uno de los avances médicos más importantes de la medicina y clave en el tratamiento del coronavirus.
Un trabajo pionero que se llevó a cabo ante la urgencia de una epidemia y una oleada de enfermos críticos en un período muy corto de tiempo.
Ese es el origen de las unidades de cuidados intensivos y de las máquinas de ventilación mecánica con las que hoy cuentan los hospitales de todo el mundo y que son claves en el tratamiento de la covid-19.
Suena a lo que está pasando estos días con el nuevo coronavirus.
Pero en agosto de 1952 era otra enfermedad la que mataba de insuficiencia respiratoria a miles de pacientes: la poliomielitis.
Pese a contar con 500 camas en la época, los médicos y las enfermeras del hospital Blegdam en Copenhague, Dinamarca, estaban desbordados y se veían incapaces de ayudar.
Los enfermos eran sobre todo niños de corta edad.
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La polio es una grave infección viral que no tiene cura.
Muchas personas la atraviesan sin síntomas.
En un pequeño número de casos, el virus ataca los nervios de la columna vertebral y la base del cerebro.
Esto puede causar parálisis, generalmente en las piernas.
Pero "si los músculos respiratorios se ven afectados por esta parálisis la enfermedad puede ser mortal", explica el servicio de Salud de Reino Unido.
A mediados del siglo pasado, Copenhague fue el epicentro de una de las peores epidemias de poliomielitis que el mundo haya visto.
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"El hospital Blegdam ingresó diariamente a 50 personas infectadas, y cada día, 6-12 de ellas desarrollaban insuficiencia respiratoria", cuenta un artículo en la revista Nature.
"En las primeras semanas de la epidemia, murióel 87% de las personas con polio bulbar o bulboespinal, en las que el virus ataca el tronco encefálico o los nervios que controlan la respiración. Alrededor de la mitad eran niños", explica.
Pero un doctor cambió el rumbo de la situación y de la medicina moderna: Bjørn Aage Ibsen, un anestesista danés que había desarrollado parte de su carrera en Boston, Estados Unidos.
Su forma de afrontar la crisis sanitaria danesa, con respiradores y personal especializado, salvó innumerables vidas.

¿Por qué son tan importantes las UCI?

"Son importantes porque los pacientes en peligro o con un fallo orgánico necesitan una estrecha monitorización de muchos parámetros, con un ajuste regular del tratamiento", le explica a la BBC el médico Philipp Jent, uno de los responsables de planificar la gestión de coronavirus en el hospital más grande de Suiza.
Las unidades de cuidados intensivos permiten tener al enfermo constantemente monitorizado.
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Todo este cuidado especial solo es posible en una UCI, donde el ratio de médicos y enfermeras por paciente es mayor y donde la especialización es muy alta, cuenta Jent.
De ahí que también se conozca como medicina intensiva.
Pero la clave de estas unidades no solo reside en las precauciones especiales de aislamiento y limpieza, también es muy importante la disponibilidad de máquinas para fallos renales, cardíacos o respiratorios.
"Uno de los órganos que a menudo necesita apoyo, es el sistema respiratorio, es decir, los pulmones. Por lo tanto, muchos pacientes de las UCI son ventilados mecánicamente con respiradores", dice.

Respiradores de hierro

Pero cuando la poliomielitis atacó Dinamarca, la capital solo contaba con un respirador de hierro o el "respirador Drinker" y 6 respiradores externos.
"Por supuesto, este equipo demostró ser totalmente insuficiente cuando llegó la epidemia", contó en 1953 en una publicación científica el jefe del hospital Henry Cai Alexander Lassen.
"Teníamos que improvisaryencontrar formas para evitar la situación imposible de tener que elegir qué paciente tratar en los respiradores disponibles y qué paciente no tratar", decía explicando un dilema moral que se repite hoy día en la pandemia del coronavirus.
Inventado en 1928, el respirador de hierro requiere que el cuerpo de una persona sea introducido en una cápsula que crea un vacío alrededor del cuerpo.
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Eso obliga a las costillas, y por lo tanto a los pulmones, a expandirse permitiendo la entrada de aire.
Las complicaciones llegaban cuando la persona estaba inconsciente y no era capaz de tragar su propia saliva o el contenido del estómago, que a menudo acababa en los pulmones provocando ahogo.
El danés Bjørn Aage Ibsen ideó para el hospital Blegdam un sistema que solucionó esto.
Su primera paciente en recibir el nuevo tratamiento fue una niña de 12 años llamada Vivi.
Se estaba muriendo a causa de la parálisis provocada por el virus de la poliomielitis.
"Todo el mundo esperaba que muriera", contó Preben Berthelsen, un anestesista danés que entrevistó a Ibsen sobre el caso.
"Propuso un cambio radical en el tratamiento estándar sugiriendo que los pacientes con polio pudieran ser tratados de la misma manera que los pacientes de cirugía", añadió.
Dinamarca tiene 5,8 millones de habitantes.
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Su idea consistía en introducir aire directamente en los pulmones para expandirlos y luego permitir que el cuerpo se relaje y exhale por sí solo.
Además propuso el uso de la traqueotomía.
Es una incisión en el cuello, a través de la que se introduce un tubo de goma que lleva el oxígeno a los pulmones.
Este procedimiento a menudo se utilizaba brevemente durante las operaciones, pero rara vez se había utilizado en una sala de hospital.
El médico jefe del hospital no creía que el sistema fuera a funcionar, pero la situación era tan desesperada que decidió darle una oportunidad.
Y con su sistema, Ibsen consiguió mantener viva a la niña.
El problema radicaba en que la forma de introducir el aire en el tubo de goma era manual.
El personal médico tenía que apretar una especie de perilla de laboratorio o bolsa para forzar el aire a entrar.
Así que Lassen reclutó todos los efectivos que pudo y los organizó en turnos.
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"Ahora estábamos en condiciones de tratar a todos los pacientes que necesitaban ayuda respiratoria", relató el médico jefe del hospital.
La mortalidad de los pacientes con polio que tenían insuficiencia respiratoria se redujo del 87% al 31%.
En el apogeo de la epidemia, el personal médico permanentemente en el trabajo se situaba entre 35 y 40.
"Teníamos alrededor de 600 enfermeras capacitadas y 250 estudiantes de medicina que venían diariamente, trabajando en relevos", dijo.
Eso significaba que durante horas, todos los pacientes de poliomielitis reunidos en una sala, eran atendidos por sanitarios que sistemáticamente apretaban un trozo de goma para mantenerlos con vida.
El ritmo tenía que ser constante. Igual que la vigilancia.
Un descuido o un desperfecto en el sistema podía hacer que el paciente muriera.
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Fue entonces cuando los doctores se dieron cuenta de que la especialización del personal, la organización de los pacientes en salas específicas y la vigilancia habían sido claves en la recuperación de los enfermos.
Al año siguiente, el hospital Blegdam estableció la primera unidad de cuidados intensivos que replicaron en el resto del mundo.
En la pandemia del covid-19 las camas en las UCI y los respiradores siguen siendo un quebradero de cabeza para los gobiernos que no cuentan con el número suficiente para atender a todos los enfermos que necesitan de este tipo de cuidados.
Sin embargo, pocos saben que fue un anestesista danés quien dio lugar a este avance médico.

martes, 31 de marzo de 2020

Analizamos órgano a órgano cómo afecta el COVID-19 a los humanos.

TAC pulmonar
En esta foto sacada el 3 de febrero de 2020, un médico estudia el TAC de los pulmones de la paciente mientras hace sus rondas en el ala de una zona en cuarentena en Wuhan, el epicentro del brote del nuevo coronavirus, en la provincia de Hubei, en China central. El 14 de febrero, la cantidad total de infecciones había superado los 64 000 casos.
Fotografía de STR/AFP via Getty Images

Se sabe muy poco sobre el nuevo coronavirus que ha aparecido en China, pero hay algo que sí sabemos: la enfermedad puede desencadenar una tormenta por todo el cuerpo humano.
Tal ha sido la naturaleza de los coronavirus zoonóticos anteriores (que saltaron de animales a humanos) como el SARS y el MERS. A diferencia de sus parientes causantes del resfriado común, estos coronavirus emergentes pueden propagar un incendio por muchos de los órganos de una persona, y la nueva enfermedad (cuyo nombre oficial según la Organización Mundial de la Salud es «COVID-19») no es una excepción cuando es grave.

Esto nos ayuda a explicar por qué la epidemia de COVID-19 ha matado a más de 1500 personas y superado el número de víctimas del SARS en cuestión de semanas. Aunque la tasa de mortalidad del COVID-19 parece ser una décima parte de la del SARS, el nuevo coronavirus se ha extendido más deprisa.

El jueves pasado se superaron los 60 000 casos confirmados, un salto de casi un 50 por ciento respecto al día anterior y desde entonces el recuento ha aumentado en 7200 casos. Este ascenso refleja un cambio en la forma en que las autoridades chinas están diagnosticando las infecciones, no un cambio en el alcance del brote. En lugar de esperar a que los pacientes dieran positivo en el virus, se diagnostica a cualquier persona cuyo TAC torácico revele el patrón distintivo de neumonía del COVID-19. Se espera que este método permita a las autoridades aislar y tratar a los pacientes con más rapidez.

Si este brote sigue propagándose, no hay forma de saber cuán perjudicial podría llegar a ser. Un importante epidemiólogo de la Universidad de Hong Kong advirtió esta semana que el COVID-19 podría infectar al 60 por ciento del planeta si no se controla. El jueves, la Comisión Nacional de Salud de China declaró que más de 1700 trabajadores sanitarios se han contagiado, una revelación que se produjo solo un día después de que la OMS pusiera fin a una cumbre sobre los mejores protocolos de atención hospitalaria y el desarrollo de terapias, como vacunas.

Pero ¿qué le pasa a un cuerpo cuando está infectado de coronavirus? La nueva cepa es tan similar al SARS genéticamente que ha heredado el título SARS-CoV-2. Combinar investigaciones preliminares sobre el nuevo brote con las lecciones pasadas del SARS y el MERS puede aportar una respuesta.

Los pulmones: la zona cero

En la mayoría de los pacientes, el COVID-19 empieza y termina en los pulmones, porque al igual que la gripe, los coronavirus son enfermedades respiratorias.
Normalmente, se contagian cuando una persona infectada tose o estornuda y expulsa gotitas que pueden transmitir el virus a cualquiera que esté cerca. Los coronavirus también pueden causar síntomas gripales: los pacientes pueden empezar con fiebre y tos, que progresan a una neumonía o algo peor.

Tras el brote de SARS, la Organización Mundial de la Salud informó de que la enfermedad atacaba a los pulmones en tres fases: replicación viral, hiperreactividad inmune y destrucción pulmonar.
No todos los pacientes pasaban por las tres fases; de hecho, solo el 25 por ciento de los pacientes de SARS sufría insuficiencia respiratoria, el síntoma distintivo de los casos graves. Asimismo, según datos preliminares, el COVID-19 provoca síntomas más leves en casi el 82 por ciento de los casos, mientras que los casos restantes son graves o críticos.

Al profundizar, el nuevo coronavirus parece seguir otros patrones del SARS, según explica Matthew B. Frieman, profesor adjunto de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland que estudia los coronavirus de alta patogenicidad.
Personal médico
El personal médico se abraza en un ala de aislamiento en el hospital de Zouping, en la provincia oriental china de Shandong.
Fotografía de STR/AFP via Getty Images

Durante los primeros días de la infección, el nuevo coronavirus invade rápidamente las células pulmonares humanas. Existen dos clases de células pulmonares: unas que fabrican moco y otras que tienen cilios, unas estructuras de aspecto capilar.

Aunque es asqueroso cuando está fuera del cuerpo humano, el moco protege el tejido pulmonar de los patógenos y garantiza que los órganos respiratorios no se sequen. Las células ciliadas andan por el moco despejando detritus, como el polen o los virus.

Frieman explica que el SARS infectaba y mataba células ciliadas, que se desprendían y llenaban las vías respiratorias del paciente con detritus y fluidos, y tiene la hipótesis de que pasa lo mismo con el nuevo coronavirus. Eso se debe a que los primeros estudios sobre el COVID-19 han demostrado que muchos pacientes desarrollan neumonía en ambos pulmones, acompañada de síntomas como disnea (o dificultad respiratoria).

Ahí es cuando se activan la fase dos y el sistema inmunitario. Ante la presencia de un invasor viral, nuestros cuerpos intentan combatir la enfermedad inundando los pulmones de células inmunes para despejar cualquier daño y reparar el tejido pulmonar.

Cuando funciona bien, este proceso inflamatorio está muy regulado y se limita solo a las zonas infectadas. Pero a veces el sistema inmune se descontrola y las células matan todo lo que se encuentren en su camino, incluso al tejido sano.

«Así que al final la respuesta inmune provoca más daños, no menos», afirma Frieman. Cada vez más detritus se acumulan en los pulmones y la neumonía empeora.
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Los pulmones reponen el oxígeno fundamental para el cuerpo. Descubre la anatomía de los pulmones, cómo posibilitan la respiración y su vulnerabilidad a las enfermedades.

En la tercera fase siguen acumulándose los daños pulmonares, que pueden provocar insuficiencia respiratoria. Aunque sobrevivan, algunos pacientes sufren daños pulmonares permanentes. Según la OMS, el SARS agujerea los pulmones y les proporciona «un aspecto similar al de un panal», y este tipo de lesiones también se encuentran en los afectados por el nuevo coronavirus.
Es probable que la respuesta hiperactiva del sistema inmunitario cree estos agujeros, ya que provoca cicatrices que protegen y fortalecen los pulmones.

Cuando ocurre, suelen tener que conectar a los pacientes a un respirador. Por otra parte, la inflamación también vuelve más permeables las membranas entre los alvéolos y los vasos sanguíneos, lo que puede llenar los pulmones de fluido y afectar a la capacidad de oxigenar la sangre.
«En casos graves, básicamente se te inundan los pulmones y eres incapaz de respirar. Así se muere la gente», afirma Frieman.

El estómago: un portal compartido

En los brotes de SARS y MERS, casi un cuarto de los pacientes padecían diarrea, una característica mucho más significativa de esos coronavirus zoonóticos. Frieman afirma que no está claro si los síntomas gastrointestinales desempeñan un papel importante en este nuevo brote, ya que los casos con diarrea y dolor abdominal han sido poco comunes. Pero ¿afecta a las tripas este virus respiratorio?

Cuando un virus entra en el cuerpo humano, busca células con sus portales favoritos: las proteínas del exterior de las células, llamadas receptores. Si el virus encuentra un receptor compatible en una célula, puede invadirla.
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Algunos virus son quisquillosos a la hora de elegir, pero otros son algo más promiscuos. «Pueden penetrar muy fácilmente en todo tipo de células», explica Anna Suk-Fong Lok, decana adjunta de investigación clínica en la Faculta de Medicina de la Universidad de Míchigan y expresidenta de la Asociación Estadounidense para el Estudio de Hepatopatías.
Los virus del SARS y el MERS pueden acceder a las células que revisten los intestinos y el colon, y las infecciones parecen florecer en las tripas, lo que podría provocar los daños o la filtración de fluidos que se convierte en diarrea.

Según Frieman, aún no sabemos si el nuevo coronavirus hace lo mismo. Los investigadores creen que el COVID-19 usa el mismo receptor que el SARS, y este portal se encuentra en los pulmones y en el intestino delgado.

Dos estudios (uno en el New England Journal of Medicine y otro en medRxiv que abarca 1099 casos) también han detectado el virus en muestras fecales, lo que podría indicar que el virus puede contagiarse a través de las heces. Pero esto dista de ser concluyente.

«Desconocemos si está ocurriendo ese tipo de transmisión fecal en el virus de Wuhan. Pero definitivamente parece que está en las heces y que los pacientes sufren síntomas gastrointestinales vinculados a esto», afirma Frieman.

Una tormenta en la sangre

Los coronavirus también pueden provocar problemas en otros sistemas del cuerpo debido a la antedicha respuesta inmune hiperactiva.

Un estudio de 2014 demostró que el 92 por ciento de los pacientes de MERS presentaban al menos una manifestación del coronavirus fuera de los pulmones. De hecho, se han observado síntomas de un bombardeo en todo el cuerpo en los tres coronavirus zoonóticos: enzimas hepáticas elevadas, un recuento bajo de leucocitos y plaquetas e hipotensión. En casos raros, los pacientes han sufrido lesiones renales agudas y paradas cardíacas.

Según Angela Rasmussen, viróloga e investigadora adjunta de la Facultad Mailman de Salud Pública de la Universidad de Columbia, esto no indica necesariamente que el propio virus se propague por el cuerpo. Podría ser una tormenta de citocinas.

“Básicamente, te desangras por los vasos sanguíneos.”

por ANGELA RASMUSSEN, VIRÓLOGA
Las citocinas son las proteínas que usa el sistema inmunitario como alarmas; atraen a las células inmunes al lugar de la infección. A continuación, las células del sistema inmunitario matan el tejido infectado para salvar el resto del cuerpo.

Los humanos contamos con que nuestros sistemas inmunitarios mantendrán la calma cuando estemos amenazados. Pero en una infección por coronavirus descontrolada, cuando el sistema inmunitario vierte citocinas en los pulmones sin regulación alguna, esta matanza selectiva se convierte en una batalla campal: «En lugar de disparar un objetivo con una pistola, usas un lanzador de misiles», explica Rasmussen. Ahí es donde surge el problema: tu cuerpo no solo se centra en las células infectadas, sino que también ataca el tejido sano.

Las consecuencias se extienden fuera de los pulmones. Las tormentas de citocinas provocan inflamación, que debilita los vasos sanguíneos de los pulmones y hace que los fluidos se filtren en los alvéolos. «Básicamente, te desangras por los vasos sanguíneos», afirma Rasmussen. La tormenta confluye en el sistema circulatorio y crea problemas sistémicos en varios órganos.

A partir de ahí, la situación puede empeorar drásticamente. En algunos de los casos más graves de COVID-19, la respuesta de las citocinas (combinada con la menor capacidad de bombear oxígeno al resto del cuerpo) puede provocar insuficiencia multiorgánica. Los científicos no saben exactamente por qué algunos pacientes sufren complicaciones fuera de los pulmones, pero podría estar relacionado con enfermedades subyacentes, como las cardiopatías o la diabetes.

«Aunque el virus no alcance los riñones, el hígado, el bazo o cualquier otro órgano, puede tener consecuencias derivadas en todos esos procesos», afirma Frieman.

El hígado: daños colaterales

Normalmente, cuando un coronavirus zoonótico se propaga desde el aparato respiratorio, el hígado sufre. Los médicos han observado indicaciones de lesiones hepáticas en el SARS, el MERS y el COVID-19, habitualmente leves, aunque los casos más graves han provocado lesiones hepáticas graves e incluso insuficiencia hepática. Entonces ¿qué ocurre?

«Cuando un virus se introduce en el torrente sanguíneo, puede nadar a cualquier parte del cuerpo. El hígado es un órgano muy vascular, así que [un coronavirus] puede llegar al hígado muy fácilmente», explica Lok.

El hígado trabaja mucho para garantizar que el cuerpo funcione de forma adecuada. Su labor principal es procesar la sangre una vez sale del estómago, filtrar las toxinas y crear nutrientes que el cuerpo pueda utilizar. También fabrica la bilis, que ayuda al intestino delgado a descomponer los lípidos. El hígado también contiene enzimas, que aceleran las reacciones químicas de cuerpo.
Lok explica que, en un cuerpo normal, las células hepáticas mueren y liberan enzimas en el torrente sanguíneo constantemente. A continuación, este hábil órgano regenera enseguida células nuevas y sigue con su trabajo. Debido a ese proceso de regeneración, el hígado puede soportar muchas lesiones.

Sin embargo, cuando los niveles de enzimas en la sangre son anormalmente altos (una característica común de los pacientes de SARS y MERS) es una señal de alerta. Podría ser una lesión leve de la que el hígado puede recuperarse enseguida o algo más grave, como insuficiencia hepática.
Lok afirma que los científicos no entienden del todo cómo se comportan estos virus respiratorios en el hígado. Los virus podrían afectar directamente al hígado, replicar y matar las propias células. O quizá esas células sean daños colaterales de la respuesta inmune del cuerpo al virus, que provoca una reacción inflamatoria grave en el hígado.

Sea como fuere, Lok indica que la insuficiencia hepática nunca fue la única causa de muerte en pacientes de SARS. «Para cuando el hígado falla, normalmente ves que el paciente no solo tiene problemas pulmonares y hepáticos, sino también problemas renales. Entonces, se convierte en una infección sistémica».

El riñón: todo está conectado

Tus riñones también pueden quedarse atrapados en todo este lío. El seis por ciento de los pacientes de SARS (y un cuarto de los de MERS) sufrían lesiones renales agudas. Los estudios han demostrado que el nuevo coronavirus puede hacer lo mismo. Podría ser una característica relativamente poco común de la enfermedad, pero es letal. Según un estudio de 2005 publicado en Kidney International, falleció el 91,7 por ciento de los pacientes de SARS con insuficiencia renal aguda.

Al igual que el hígado, los riñones filtran la sangre. Cada riñón contiene unas 800 000 unidades de purificación microscópicas llamadas nefrones. Los nefrones tienen dos componentes principales: un filtro para limpiar la sangre y unos tubitos que devuelven la sangre limpia al cuerpo y envían los desechos a la vejiga en forma de orina.

Los túbulos renales los que parecen verse más afectados por estos coronavirus zoonóticos. Tras el brote de SARS, la OMS informó de que habían detectado el virus en túbulos renales, que pueden inflamarse.

Según Kar Neng Lai, profesor emérito de la Universidad de Hong Kong y nefrólogo asesor del Sanatorio y Hospital de Hong Kong, no es infrecuente detectar un virus en los túbulos si está en el torrente sanguíneo. Como los riñones filtran sangre continuamente, a veces las células tubulares pueden atrapar el virus y provocar una lesión transitoria, o más leve.

La lesión puede resultar letal si el virus penetra en las células y empieza a replicarse. Pero Lai, que también formó parte del primer grupo de investigadores que informó sobre el SARS y contribuyó al estudio de Kidney International, afirma que no hay evidencias de que el virus del SARS se replique en los riñones.

Ese hallazgo, según Lai, sugiere que las lesiones renales agudas en pacientes de SARS podrían deberse a un conjunto diverso de causas, como la hipotensión, la sepsis, la medicación o un trastorno metabólico. Por su parte, los casos más graves con insuficiencia renal aguda mostraban señales de tormenta de citocinas.

A veces, los antibióticos, la insuficiencia multiorgánica o pasar demasiado tiempo conectado a un respirador pueden provocar insuficiencia renal aguda. Todo está conectado.

Embarazo y coronavirus

La gran ironía en la era de las redes sociales es que sabemos muy poco del nuevo coronavirus mientras nos inundan las actualizaciones sobre él. Las revistas médicas han publicado varios estudios sobre este brote, algunos más investigados que otros. Por su parte, los medios informan de cada avance. Toda esta información circula por Internet, donde distinguir la realidad de la ficción supone un reto considerable.

«Esto no tiene precedentes en términos de información actualizada al minuto sobre qué ocurre en estos estudios. Cuesta bastante peinar toda la información y averiguar qué está respaldado, qué es especulativo y qué es totalmente incorrecto», afirma Rasmussen.
Por ejemplo, la semana pasada los médicos de un hospital de Wuhan informaron de que dos bebés habían dado positivo en el nuevo coronavirus, uno solo 30 horas después de nacer. Naturalmente, este titular perturbador se extendió entre las agencias de noticias, ya que planteaba la incógnita de si las embarazadas pueden infectar a sus hijos no natos en el útero o si la enfermedad puede transmitirse durante el parto o a través de la leche materna.

Pero echemos el freno. No se observó transmisión maternoinfantil en el SARS ni el MERS pese a los muchos casos en embarazadas. Además, Rasmussen indica que un niño recién nacido puede contraer el coronavirus de otras formas, como al nacer en un hospital lleno de pacientes infectados durante una emergencia frenética.

De hecho, un nuevo estudio publicado el jueves en The Lancet ofrece evidencias preliminares de que el coronavirus no puede transmitirse de madre a hijo.
En el informe, los investigadores observaron a nueve mujeres de Wuhan que padecían neumonía causada por el COVID-19. Algunas de las mujeres sufrían complicaciones del embarazo, pero todos los casos acabaron en nacimientos de niños vivos sin evidencias de que la infección se hubiera transmitido. Aunque este estudio no descarta del todo la posibilidad de transmisión durante el embarazo, pone de manifiesto que es necesario proceder con cautela a la hora de especular sobre la enfermedad.

«Tiene que haber pruebas de alta calidad antes de determinar que ocurre de forma definitiva y, claro está, antes de empezar a cambiar la gestión clínica de los casos o las políticas públicas», afirma Rasmussen.

Frieman coincide. Espera que esta epidemia atraiga más financiación para la investigación de los coronavirus, como las recientes promesas de la Unión Europea y la Fundación Bill y Melinda Gates. Pero Frieman quiere que el apoyo y el interés duren aunque el brote acabe extinguiéndose, a diferencia de lo que pasó con la investigación del SARS.

«Justo después del brote de SARS, había mucho dinero y después desapareció. ¿Por qué no tenemos estas respuestas? [Porque] Nadie lo financió», afirma Frieman.
Nota: Artículo actualizado para incluir el número de víctimas mortales a 15 de febrero.
Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

miércoles, 16 de octubre de 2019

En EEUU hay fármacos que se han encarecido un 665%, en España algunos, un 400%: qué ocurre con los precios de los medicamentos

En EEUU hay fármacos que se han encarecido un 665%, en España algunos, un 400%: qué ocurre con los precios de los medicamentos

Desde hace un puñado de años hay una pregunta que recorre los laboratorios farmacéuticos como si fuera un escalofrío. De hecho, se trata de una pregunta tan fácil de formular como difícil de responder con certeza: ¿Tiene futuro la industria farmacéutica?
Hace año y medio, Goldman Sachs dejaba claro que los avances médicos y tecnológicos iban a llevar a la industria a un callejón sin salida en el que "curar enfermedades no era negocio". No obstante, el sector ya tenía un as bajo la manga: subir los precios.

Una escala internacional de los precios

Analuisa Gamboa Wstp D3vegk Unsplash 1 Analuisa Gamboa
Al menos, eso parece si tenemos en cuenta los datos del primer informe sobre el precio de los medicamentos en EEUU que se acaba de hacer público. El precio medio de los medicamentos que se venden en el país se ha encarecido un 25,8% entre enero de 2017 y el primer trimestre de 2019, pero hay algunos (como la versión líquida del Prozac) que han escalado hasta el 667%.
La cifra es muy llamativa, pero norteamericana al fin y al cabo. Desgraciadamente, los estratosféricos costes de la salud estadounidense no sorprenden a nadie a estas alturas del partido. Pero, con esto encima de la mesa, nos hemos preguntado si se trataba solo de un problema particular o nos estaba afectando también a otros países.
La respuesta que no, no es un fenómeno que solo ocurra en EEUU. En España, el ejemplo más conocido es el del Fortasec, que en solo seis años triplicó su precio y cuya subida fue vetada por el Ministerio de Sanidad en marzo de 2019. Pero si nos fijamos en el detalle, desde 2012 el crecimiento de precios ha sido el pan nuestro de cada día.

Una subida bien 'notificada'

Anastasia Dulgier G8azxnvkbq0 Unsplash 1 Anastasia Dulgier
¿Por qué desde 2012? Por en ese año, en plena crisis, Sanidad decidió dejar de financiar una serie de medicamentos muy conocidos (Flutox, Voltarén, Almax, Fortasec, etc.) que quedaron con la categorización de "precio notificado". Es decir, no tenían el precio regulado, pero tampoco pasaban a ser de venta libre. Sanidad debía autorizar los cambios de precio.
En los siguientes siete años, Sanidad autorizó todas las subidas que se le fueron planteando y, como es de esperar, los precios se dispararon. Cinco multiplicaron su precio por 400%; en otros 17, por 200%; ya hay 46 que están por encima del 100% y 54 que supera el 50%. Solo uno de esos medicamentos cuesta hoy menos que en 2012.

¿Qué está pasando con el precio de los medicamentos?

Ibrahim Boran Zskfqs2kdpm Unsplash 2 1 Ibrahim Boran
La industria suele hablar de crecimiento de los costes de producción, de márgenes preexistentes insuficientes (artificialmente mantenidos por la interferencia de los sistemas sanitarios) o de desajustes del mercado y problemas de competencia para explicar estos crecimientos de precio. Pero, como señalan muchos críticos, seguimos sin tener una respuesta clara. Lo cierto es que, en un mundo tan poco transparente como el de las farmacéuticas, es complejo saber si estos incrementos están tan injustificados como parece.
En los últimos años, queramos o no, la medicina asistencia se ha hecho más compleja y los problemas de cómo equilibrar las cargas de todos los actores en un mercado muy regulado siguen estando encima de la mesa. Aunque una subida generalizada es, sin lugar a dudas, sospechosa, es difícil adjudicar 'culpas' en un mercado tan fuertemente regulado. Lo que está claro es que se necesita discutir sobre la sanidad y mejor pronto que tarde.

viernes, 28 de junio de 2019

Ola de calor: ¿con cuántos grados aumenta la mortalidad en España?

Hace unos años la Escuela Nacional de Sanidad publicó un estudio que fija los umbrales a partir de los que aumentan las muertes, de forma estadísticamente significativa, debido al calor.


gente calor
 Después de muchos días de predicciones y análisis, la ola de calor ya está en marcha. Ahora mismo el mapa de avisos de la AEMET muestra cerca de 25 provincias con avisos por altas temperaturas para hoy y más de 30 para mañana y el viernes. En el ámbito meteorológico nunca se ha dudado de la incidencia de este envite de aire tropical continental, procedente del Sahara. Entre la gente, sin embargo, se ha instaurado una sensación de desconfianza ante las informaciones que se vertían, por exageradas. “Calor de verano” desde luego, pero anómalo. Parece que aún no ha quedado clara la incidencia que tienen este tipo de episodios en la salud, así que, partiendo de una publicación en Twitter del Grupo de Investigación en Salud y Medio Ambiente Urbano, vamos a recuperar un estudio de la Escuela Nacional de Sanidad


Muy acertado el comentario que le acabo de escuchar a @slaplana_tve: «algunos dirán que "es verano y tiene que hacer calor", pero es una muy poco habitual y con temperaturas muy altas, ya que pueden caer récords. Hay que tomárselo en serio» https://twitter.com/slaplana_tve/status/1143038630144950273 
Silvia Laplana @slaplana_tve
El infierno is coming.
Video insertadoEn el impacto de una ola de calor obviamente influyen, sobre todo, los factores meteorológicos, que se ven agravados si el episodio tiene una larga duración al suponer una mayor mortalidad. En esta última también influye la ubicación en el calendario,
son más problemáticas las que llegan al inicio del verano, y la contaminación atmosférica, cuyos efectos perjudiciales aumentan con las altas temperaturas -incluido el polvo en suspensión-. El actual envite de aire sahariano cumple todas estas máximas a rajatable     Afortunadamente, en los últimos años los fallecimientos derivados del calor han ido reduciéndose, debido sobre todo a los avances médicos en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. Las defunciones por causas respiratorias se mantienen constantes. Unas y otras en la ola de calor del verano de 2003 provocaron más de 70.000 muertes en Europa, aproximadamente 6.000 en España. Según los expertos de la Escuela Nacional de Sanidad, el avance médico se verá compensado por el mayor número y duración de los episodios cálidos debido al calentamiento global.     La concienzuda investigación de 2015 extrajo el umbral de temperaturas a partir del que comienza aumentar la mortalidad de forma estadísticamente significativa. Algunos ejemplos por provincias, en Madrid el valor crítico es de 34 ºC, el mismo que en Albacete o Valencia; en Zaragoza es de 36 ºC y en Sevilla de 40 ºC. Estos umbrales son atribuibles a las máximas, en las temperaturas mínimas no hacen falta los famosos registros tropicales o ecuatoriales para pasar factura en la salud. En Teruel basta que por la noche el mercurio no baje de los 16 ºC. En A Coruña o Badajoz se requiere una mínima de 20 ºC y de 24 ºC en Barcelona o Toledo. Depende de cuánto esté habituada la población al calor. ¿La moraleja? Estos días hay que hacer caso a los avisos y tener una conducta responsable, acorde a las recomendaciones de las instituciones oficiales.
  
La concienzuda investigación de 2015 extrajo el umbral de temperaturas a partir del que comienza aumentar la mortalidad de forma estadísticamente significativa. Algunos ejemplos por provincias, en Madrid el valor crítico es de 34 ºC, el mismo que en Albacete o Valencia; en Zaragoza es de 36 ºC y en Sevilla de 40 ºC. Estos umbrales son atribuibles a las máximas, en las temperaturas mínimas no hacen falta los famosos registros tropicales o ecuatoriales para pasar factura en la salud. En Teruel basta que por la noche el mercurio no baje de los 16 ºC. En A Coruña o Badajoz se requiere una mínima de 20 ºC y de 24 ºC en Barcelona o Toledo. Depende de cuánto esté habituada la población al calor. ¿La moraleja? Estos días hay que hacer caso a los avisos y tener una conducta responsable, acorde a las recomendaciones de las instituciones oficiales.



En el impacto de una ola de calor obviamente influyen, sobre todo, los factores meteorológicos, que se ven agravados si el episodio tiene una larga duración al suponer una mayor mortalidad. En esta última también influye la ubicación en el calendario, son más problemáticas las que llegan al inicio del verano, y la contaminación atmosférica, cuyos efectos perjudiciales aumentan con las altas temperaturas -incluido el polvo en suspensión-. El actual envite de aire sahariano cumple todas estas máximas a rajatabla.

martes, 13 de febrero de 2018

Uno de cada tres bulos que circulan por internet es sobre salud

El 60 % de los internautas buscan información sobre salud, un tema que copa uno de cada tres bulos que circulan por internet y que van desde algunos peligrosos como que las vacunas producen autismo a otros que aseguran que las patatas fritas de una famosa cadena de comida rápida curan la calvicie.
"Gran parte de los bulos de internet afectan a la salud porque es un sector que afecta al 100 % de la población y en el que es fácil difundir noticias no veraces", ha advertido hoy el doctor Sergio Vañó, presidente de la Asociación de Investigadores en Salud (AIES).
Precisamente para denunciar y desmontar los bulos y las falsas noticias de salud que circulan por internet, las redes sociales y las aplicaciones de mensajería instantánea, esta asociación ha puesto en marcha la plataforma #SaludSinBulos (www.saludsinbulos.com).
El objetivo es que exista información veraz y contrastada en la red con la participación de profesionales sanitarios, organizaciones de pacientes y comunicadores. Todos coinciden en que existe un exceso de información y el ciudadano no sabe de cuál fiarse.
De hecho, casi la mitad de los especialistas advierten de que la información sobre salud en internet no está actualizada con los últimos avances médicos.
El doctor Vañó, dermatólogo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, ha explicado que las áreas más susceptibles de producir bulos son oncología, nutrición, pediatría y dermatología estética.
Por ello, ha aconsejado a los ciudadanos que "cuando vean una noticia que parece dar solución de forma rápida y sencilla a un problema de salud importante que lleva intentando solucionarse durante muchos años, piensen que puede ser falsa".
El área de las vacunas es una de las que más bulos genera, ha señalado el doctor Vañó, quien ha precisado que "los padres que no tienen verdadero conocimiento de su utilidad es lógico que tengan dudas".
Hace unos meses sociedades científicas de pediatría y la propia Organización Médica Colegial tuvieron que salir al paso para rechazar los comentarios vertidos por el periodista Javier Cárdenas en un programa de radio que relacionó el uso de vacunas con el aumento del autismo.
Y es que "oír un determinado bulo muchas veces en diferentes medios al final hace que cale y que la persona lo pueda dar por cierto", ha alertado el presidente de AIES.
Recientemente varios medios de comunicación publicaron que un hombre había muerto en un hospital de la India succionado por una máquina de resonancia magnética, una noticia que, según el radiólogo Miguel Ángel de la Cámara, si solo se lee el titular "da la idea de que la radiología mata".
"El paciente digital a veces retuitea cosas porque le da fiabilidad ya que viene de un medio de comunicación o de una web fiable", ha advertido.
Para el doctor Vañó, detrás de los bulos puede hacer un deseo de notoriedad de la persona que los lanza o falta de información cuando se trata de personajes famosos, aunque también subyacen intereses económicos.
El dermatólogo ha reconocido que muchas veces los ciudadanos buscan información en internet porque no la obtienen en las consultas: "Yo les receto 'blogs' en los que pueden informarse, pero lo importante es que el paciente salga de la consulta informado".
Por su parte, Carina Escobar, representante de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes, ha señalado que cuando a alguien le diagnostican una enfermedad "está tan abrumado que no es capaz de digerir toda la información que recibe". Y por ello, acuden a internet.
"Doctor Google está haciendo mucho daño", ha lamentado Escobar, quien ha incidido en la importancia de asegurar que toda la información que se de en internet proceda de fuentes oficiales y sea accesible y para ello hay que adecuar el lenguaje a las personas.
"A lo mejor estamos errando en que cuando contamos cosas más científicas no nos adaptamos a las necesidades de entendimiento del paciente, mientras que las pseudociencias facilitan tanto el lenguaje que parece que es verdad lo que están contando", ha indicado". EFE

viernes, 15 de diciembre de 2017

¿Quiénes son los mejores oncólogos en España?

La revista Forbes ha seleccionado a los mejores médicos de España, entre los que destacan cinco especialistas en Oncología.


Mejores oncólogos en España
Mejores oncólogos en España



Uno de los sectores de la Medicina en los que más avances se están desarrollando es la Oncología, por eso, que los profesionales que se dedican a esta especialidad estén al tanto de los avances, mejoras y nuevas técnicas o fármacos es clave para la atención a sus pacientes.
En este sentido, aunque el ránking de la revista Forbes más conocido a nivel internacional es el que cada año elabora sobre las máximas fortunas del mundo, en esta ocasión ha querido evaluar y destacar los 50 mejores médicos de España, entre los que destacan cinco oncólogos.
Cinco mejores oncólogos
  • DOCTOR JESÚS GARCÍA-FONCILLAS
Director de Oncohealth, que comprende la red de centros compuesta por el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, el Hospital Universitario Rey Juan Carlos, el Hospital Universitario Infanta Elena, el Hospital General de Villalba y el Hospital Quirónsalud Albacete. Además, también es director del departamento de Oncología de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, completó su formación en MD Anderson Cancer Center en Houston (Estados Unidos) y en el Nebraska Medical Center (Estados Unidos). Ha dirigido el departamento de Oncología y la Unidad de Genética Clínica de la Clínica Universidad de Navarra y el Laboratorio de Farmacogenómica del CIMA de la Universidad de Navarra.
  • DOCTOR JAVIER HORNEDO MUGUIRO
Es jefe del Servicio de Oncología Médica en el Hospital Universitario Quirónsalud Madrid. Licenciado en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid, realizó su periodo de formación en la Clínica Puerta de Hierro de Madrid y completó sus estudios con una fellowship en la Universidad de Maryland (Estados Unidos). En los últimos años ha trabajado como médico adjunto del Servicio de Oncología Médica en el Hospital 12 de Octubre, como jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital General de Cataluña Sant Cugat del Vallés y como jefe de la Unidad de Mama del Hospital MD Anderson de Madrid.
  • DOCTOR LUIS PAZ ARES
Jefe del Servicio de Oncología en el Hospital 12 de Octubre de Madrid y profesor asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Se licenció en Medicina por la Universidad Autónoma de Madrid y cursó la especialidad de Oncología Médica en el hospital en el que ahora trabaja. Su nombre es un referente en el tratamiento y la investigación del cáncer de pulmón. Su lucha contra esta enfermedad la dirige desde el Hospital 12 de Octubre y el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), donde está al frente de la Unidad de Investigación Clínica.
  • DOCTOR RAFAEL ROSELL
Jefe de Servicio del Instituto Oncológico Doctor Rosell del Hospital Universitario Dexeus, ha obtenido un alto nivel profesional dentro de la comunidad científica con su enfoque en la oncología traslacional de células. Autor de más de 500 artículos científicos en reconocidas revistas médicas como el New England Journal of Medicine, Clinical Cancer Research, Oncogene, Lancet Oncology o Journal of Clinical Oncology. Ha recibido varios premios en reconocimiento a sus contribuciones científicas. Integrante del Comité de la Asociación Internacional para el Estudio del Cáncer de Pulmón y de la Asociación Europea de Investigación sobre el cáncer. Es, además, miembro activo del Comité de Educación de la European Medical Oncology Society y del Comité de revisión de protocolos médicos de la Organización Europea para la Investigación y el Tratamiento del Cáncer. También es miembro de la Unidad de Tumores de Tórax del Instituto Catalán de Oncología del Hospital Universitario Germans Trías i Pujol.
  • DOCTOR JOSEP TABERNERO
Director médico del Insituto Oncológico Baselga del Hospital Quirónsalud Barcelona y director de su Unidad de Cáncer Gastrointestinal. Además, es director del Vall D’Hebrón Instituto de Oncología. Su investigación se ha centrado en la oncología clínica digestiva y el desarrollo de nuevos tratamientos contra el cáncer. Ha llevado a cabo estudios internacionales multicéntricos de nuevos fármacos que se están desarrollando para el tratamiento de tumores digestivos y ha participado en varios proyectos de investigación de la Unión Europea para identificar los factores pronósticos y predictivos de los tratamientos moleculares. Es el representante español de la plataforma Petacc. Además, profesor de Oncología Médica en la Universitat  Autónoma de Barcelona y profesor asociado visitante de la Universidad de Nápoles.

martes, 9 de junio de 2015

Resistencia a los antibióticos, una amenaza global

Según la OMS, el uso indiscriminado de estos fármacos conduce a que enfermedades comunes y heridas menores tratables por décadas pueden empezar a matar de nuevo


Infecciones que en las últimas décadas se volvieron curables gracias a los antibióticos podrían empezar a matar nuevamente por el aumento de las bacterias resistentes a estos fármacos, advirtió recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Una evaluación mundial —en la que 133 países aportaron datos— revela que esta problemática ya se ha convertido en una de las mayores amenazas para la salud global y que ignorarla sería "catastrófico".
La OMS confirma así que, sin medidas que lo eviten, el mundo se dirige a "una era postantibióticos", en la que "enfermedades comunes y heridas menores tratables por décadas pueden empezar nuevamente a matar", de acuerdo con el experto de la OMS Charles Penn.
Las patologías comunes a las que se refería van desde la neumonía hasta el sida, pasando por la tuberculosis.
Cada año, por ejemplo, se registran cientos de miles de nuevos casos de tuberculosis multirresistente que es imposible de tratar.
Asimismo, existe el peligro de que se pierdan los beneficios de los avances médicos conseguidos mediante la quimioterapia o las cirugías mayores, agregó Penn.
El uso durante largo tiempo de los antibióticos y otros antimicrobianos genera naturalmente un proceso de resistencia, pero éste se acelera cuando se utilizan de forma excesiva, inapropiada o cuando son de mala calidad.
Uno de los principales problemas hallados es que la venta de antibióticos y otras medicinas antimicrobianas sin prescripción médica es habitual en muchos países, a lo que se suma la disponibilidad de medicamentos por Internet. Esto último provoca que las personas puedan tener acceso a medicamentos que no podrían comprar en una farmacia sin receta médica, incluso en países donde existe una buena regulación al respecto.
"La venta de antibióticos sin prescripción es muy común en todo el mundo, lo que hace que el potencial de mala utilización sea muy alto", explicó el especialista de la OMS.
Según la evaluación de la Organización, más de la mitad de los Estados de América aportaron datos indicando que la venta de medicinas antimicrobianas se hace sin receta médica.
"La gente tiene más conciencia que antes (de los riesgos del mal uso de los antibióticos), pero en general todavía es baja. Hay personas que siguen pensando que los antibióticos funcionan para infecciones virales, lo que hace que los usen cuando no es necesario", señaló Penn.
A esta situación contribuye que muchos países carezcan de directivas de tratamiento, lo que aumenta no sólo la automedicación, sino el mal uso o elección del antibiótico por parte de los médicos.
Otro factor que incrementa la incidencia de la resistencia es el que el tratamiento no sea completado.
El tercer problema encontrado son las medicinas de poca calidad y que no contienen la cantidad apropiada del ingrediente activo, lo que resulta en una dosificación menor a la que se cree. Esta situación se agrava en el caso de los fármacos falsificados.
Cómo debemos actuar
De acuerdo con el médico salubrista Ricardo López, los antibióticos son sustancias químicas producidas a partir de derivados sintéticos o seres vivos. Su función es matar o impedir el crecimiento de ciertas clases de microorganismos sensibles, especialmente bacterias.
Para evitar el problema de la resistencia antimicrobiana, que ya ha comenzado a atacar en el mundo, es importante que este tipo de medicamentos sean prescritos exclusivamente por un médico y solo en casos de enfermedades infecciosas de tipo bacteriano. "En las enfermedades virales no se emplean. Un catarro, por ejemplo, no necesita antibióticos, lo que se hace es tratar la sintomatología, como el dolor de cabeza, la tos, etc. Es decir, la medicina no es para matar virus, explica López.
Como paciente debe saber que un tratamiento con antibióticos no es una cosa cualquiera, ya que se basa en muchos aspectos para que sea efectivo. Entre las consideraciones están la edad y peso del paciente, en las mujeres se verifica si está embarazada o lactando, pues muchos medicamentos pueden pasar a la leche materna y causar algún problema.
Igualmente es importante saber si la persona tiene algún problema como VIH, desnutrición, tuberculosis, si tiene daño renal o hepático o si es alérgico al componente.
Por otra parte, es necesario completar los tratamientos. Suele suceder que si se deja medicina para siete días y al tercero la persona ya se siente mejor dejan de tomarla, lo cual es un error.
Lo que ocurre entonces son las recaídas dado que la bacteria no se murió. Luego es posible que para curarse necesite un medicamento más fuerte, pues la bacteria puede volverse resistente al compuesto anterior.
"Lo mejor es tomarlo de la manera en que se lo han prescrito, por la vía y a la hora indicadas. Esto podría significar la interrupción de las horas de sueño nocturno para tomar la dosis, todo depende del tipo de medicamento y la cantidad del mismo que entra a la sangre", asegura López.
Y sugiere no ingerir antibióticos recomendados por vecinos o amigos, solo porque a ellos les funcionó, ya que muchas enfermedades requieren sustancias específicas.