Mostrando entradas con la etiqueta Alzheimer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alzheimer. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de septiembre de 2020

Cuando el Alzheimer golpea a las personas con síndrome de Down

 

Cuando el Alzheimer golpea a las personas con síndrome de Down

Cómo te sentirías si no supieras qué va a pasar? ¿Qué pensarías si la incertidumbre se convirtiera en la tónica general de tus días y si la realidad, los recuerdos y el olvido se mezclaran sin conseguir distinguirlas?

¿Cómo sería tu vida dentro de un año, o el próximo viernes, o simplemente dentro de un par de horas? Es complicado responder a todas estas preguntas, pero es un acto sencillo de empatía para entender cómo se sienten las personas que sufren Alzheimer y cómo sufren la vida en modo condicional los familiares.

En la actualidad sabemos mucho sobre esta enfermedad gracias a los avances médicos y los continuos estudios científicos realizados. Sin embargo, más allá de la literatura científica, nos sigue asustando hablar de ella, tememos profundamente que se acerque a nuestro círculo más cercano, porque todos conocemos los síntomas generales, y porque conocemos de la dificultad que existe en su tratamiento, el diagnóstico y la evolución de dicha enfermedad. Y es que, en definitiva, la futura historia de vida de la persona afectada queda, como comentábamos anteriormente, en una gran incógnita. Solo tenemos la certeza de que será un duro trayecto.

El sufrimiento asociado al Alzheimer viene marcado por la pérdida de la esencia del ser humano y las consecuencias que sufren su entorno más cercano. El futuro se desvanece y la condicionalidad de lo más inmediato inunda con un millón de preguntas el porvenir de la enfermedad.

Sufrir el Alzheimer no es lo mismo que sufrir con el Alzheimer. Por eso hay un tratamiento específico para los y las enfermas que la padecen y para el entorno que vive con la enfermedad. Hace falta, además, una fuerte concienciación colectiva sobre las dificultades y el trato de la enfermedad ya que suele asignarse únicamente con la pérdida de memoria, desorientación y una pérdida generalizada de capacidades. Pero el Alzheimer tiende a ocultar las variantes que hacen única a cada persona, una historia, una trayectoria vital y las condiciones socioeconómicas que marcan el diagnóstico y desarrollo de la enfermedad.

Dentro de estos avances y estudios recientes hay una realidad que aún no es visible en nuestras sociedades: se trata del envejecimiento prematuro de las personas con síndrome de Down y el desarrollo de Alzheimer asociado a ese envejecimiento. La realidad es que el 90% de personas con síndrome de Down con más de 60 años desarrollan Alzheimer. Así de dura.

Esta fuerte asociación deriva de la proteína precursora del Alzheimer (amiloide) que se encuentra en el cromosoma 21, justamente aquel que las personas con síndrome de Down tienen por triplicado; por lo que está sobreexpresada.

Esta desafortunada predisposición genética conlleva a desarrollar de forma muy prematura la enfermedad. En torno a los 40 años, las personas con síndrome de Down sufren las consecuencias asociadas al Alzheimer con el impacto que ello conlleva para sus familiares y para la sociedad. Se encuentran frente a un desajuste en la descripción mental de la etiqueta «vejez» o «tercera edad» asociada a personas con una edad determinada, con un aspecto estereotipado y unas características claras, que no se reflejan en las personas con síndrome de Down bajo estas condiciones. Esto genera desconcierto en los familiares que observan cómo alguien más joven que ellos y ellas muestra síntomas de envejecimiento y cómo exponencialmente se acelera el deterioro tanto físico como cognitivo. Y, a su vez, genera una barrera social para las personas que lo sufren por el enorme desconocimiento que hay al respecto.

Desde Asindown llevamos más de 30 años trabajando por y para las personas con síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales, generando recursos para pasar del modo condicional al modo imperativo. Asimismo, llevamos más de 10 años centrados en la problemática que abordamos en este artículo. Hemos desarrollado programas específicos de detección, diagnóstico e intervención mediante un acompañamiento continuo y adaptado a cada persona sea cual sea la historia, el momento o el lugar en el que empiece a aparecer la enfermedad. Pese a las barreras que nos encontramos, en tierra de nadie entre la discapacidad y la tercera edad, no hemos dejado, ni un día, de seguir aprendiendo y generando saber para el futuro en la búsqueda de los mejores programas para ayudar a las personas que sufren la enfermedad de forma prematura y a sus familias.

Vivimos la incertidumbre de no saber qué nos deparará el futuro, pero estamos trabajando para tener la mayor de las certezas. Seguimos creando proyectos en los que se reduzca el impacto de esta problemática, donde se amplíe el rango de diagnóstico y desarrollemos una metodología ajustada a sus particularidades. Seguimos alzando la voz para que tengan el sitio que les corresponda, para que se incluyan en los estudios de detección precoz a las persona con síndrome de Down y se equipare el derecho a una detección precoz que sabemos es primordial para frenar la enfermedad y diseñar una intervención individualizada que garantice el bienestar.

Tal vez, haya llegado el momento de redefinir etiquetas, de ampliar vocabulario, de generar espacios nuevos específicos, de superar el tabú que supone actualmente hablar de Alzheimer y síndrome de Down, de aunar esfuerzos con las Administraciones Públicas e incluir a ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho en todas las fases de investigación.

Solo con el saber podemos avanzar.

martes, 4 de septiembre de 2018

Un examen de la vista podría predecir el Alzheimer

 Imagen ilustrativa. Los avances tecnológicos algún día podrían ayudar a los médicos a diagnosticar a las personas con la enfermedad de Alzheimer.
Imagen ilustrativa. Los avances tecnológicos algún día podrían ayudar a los médicos a diagnosticar a las personas con la enfermedad de Alzheimer. Pixabay

martes, 27 de marzo de 2018

Los factores de riesgo cardiovascular también influyen en la aparición del Alzheimer

Las investigaciones apuntan a que los mismos factores de riesgo que desembocan en una enfermedad cardiovascular influyen también en la aparición de la enfermedad de Alzheimer, tal y como afirmó el director general del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III de Madrid (CNIC), el Dr. Valentín Fuster, durante el pasado Fórum Europa organizado en Madrid por Nueva Economía Fórum.
geriatricarea alzheimer
El Dr. Valentín Fuster junto al Dr. Serafín Romero, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC)
Durante su intervención el Dr. Fuster aseguró que los mismos factores de riesgo que desembocan en una enfermedad cardiovascular “también afectan a las pequeñas arterias del cerebro. Esto no se sabía hace cinco años y lo seguimos estudiando”.
En este sentido, el director general del CNIC destacó que estos momentos se está desarrollando un estudio con 3.000 familias “para seguir comprobando si la progresión del Alzheimer tiene que ver con estos factores de riesgo, que son obesidad, presión arterial alta, colesterol, diabetes, tabaco, nutrición inadecuada con exceso de sal, azúcar y grasas, y la falta de ejercicio físico.
De hecho, tanto el Alzheimer como la aterosclerosis se caracterizan por presentar una progresión larga y lenta que comienza muchos años antes de la aparición de los primeros síntomas. En el caso de la primera, las alteraciones en el cerebro comienzan a producirse hasta 20 años antes de que aparezcan los conocidos problemas de memoria. Y lo mismo ocurre con la ateroesclerosis, ya que la formación de placas en las arterias se inicia también 10 años antes de que se pueda ocasionar un ataque cardíaco o un ictus cerebral.
La prevención, uno de los retos más importantes
Fuster destacó que en tres décadas se ha prolongado la vida seis años, dos por década, gracias a los avances médicos y tecnológicos, sin embargo, aseguró que “conocemos mucho mejor la enfermedad que la salud y la cuestión es que hay que entender esta antes de que aparezca clínicamente”.
“La tecnología ha prolongado la vida pero la prevención de la enfermedad no existe”, afirmó el Dr. Fuster, quien indicó que uno de los retos más importantes que tiene la sociedad a nivel mundial es prevenir la aparición de enfermedades desde la infancia, para lo cual ha destacado la importancia de la educación en hábitos saludables a partir de los tres años de edad.
Por todo ello, Fuster subrayó la importancia del cambio de conductas poco saludables desde la infancia, ya que “si a un niño de entre 3 y 6 años le enseñas que fumar o no hacer ejercicio físico es malo, cuando sea adulto sabrá decir que no a ciertos hábitos”.
Asimismo, destacó la importancia de implantar programas en los que los adultos se conciencien los unos con los otros para cambiar los factores de riesgo y, por ende, mejorar su salud, asegurando que ya se han hecho pruebas en otros países (Costa Rica, Cerdeña o California), lideradas por él mismo, que han demostrado la utilidad en la salud de este colectivo, ya que se ha logrado que la esperanza de vida se sitúa en torno a los 100 años.

viernes, 5 de enero de 2018

Avances en la investigación del Alzheimer en sus fases tempranas

Recientemente se ha publicado el estudio LipiDiDiet, el primer ensayo clínico multicéntrico, aletorizado, con placebo y de larga duración que analiza una intervención nutricional en la enfermedad de Alzheimer (EA) en fase prodrómica. Este estudio abre una nueva área de investigación en la lucha contra el Alzheimer en sus fases más tempranas, tanto es así que ha sido publicado en la prestigiosa revista The Lancet Neurology. Se trata de un ensayo clínico independiente y patrocinado por el 7th Framework Programme de la Comisión Europea.
La EA no empieza el día en que una persona se demencia. Ha costado muchos esfuerzos desligar a esta enfermedad neurodegenerativa del concepto sindrómico de demencia. La EA se inicia de forma silente en etapas medias de la vida y va causando déficits cognitivo-conductuales sutiles hasta la fase final de demencia, considerada hasta esta década como el inicio de la enfermedad.
Ensayo clínico LipiDiDiet
Ha costado muchos esfuerzos desligar la enfermedad del Alzheimer del concepto sindrómico de demencia
Desde el sentido común, la intervención terapéutica sobre esta enfermedad será más efectiva si se realiza en pacientes durante la fase  prodrómica de la enfermedad, cuando probablemente la carga lesional en Alzheimer será menor y la reserva cognitiva y la plasticidad sináptica mayor. De esta forma, el ensayo clínico LipiDiDiet se centra en pacientes que se encuentran en esta fase prodrómica de la enfermedad. La intervención terapéutica se realizó con un Alimento para Usos Médicos Especiales denominado Souvenaid, que contiene Fortasyn Connect, una combinación patentada y formada por ácidos grasos omega 3 (DHA y EPA), fosfolípidos formadores de membrana, colina, uridina, vitaminas B12, B6, E y C, ácido fólico y selenio. Esta combinación ha demostrado en numerosos estudios experimentales una activación de la sinaptogénesis, una mejora en la capilarización del tejido cerebral y una resistencia a procesos neurodegenerativos y vasculares.
El ensayo clínico LipiDiDiet fue elaborado de forma independiente por grupos médicos universitarios de países escandinavos, Holanda y Alemania. Se incluyeron 311 pacientes que fueron asignados de forma aleatoria a tratamiento con Fortasyn Connect o placebo durante 24 meses. El objetivo primario consistía en el cambio en la escala de cognición global mNTB. Los objetivos secundarios incluyeron cambios en los ítems de memoria de la escala mNTB, progresión a demencia, la escala cognitivo-funcional CDR-SB y la tasa de atrofia cerebral o hipocámpica, evaluada por volumetrías cerebrales seriadas en resonancia magnética.
Efectos secundarios y abandono
La tasa de efectos secundarios graves fue similar entre el grupo activo y el placebo, esperable en un Alimento para Usos Médicos Especiales. El número de abandonos también fue similar en ambos grupos y mucho menor del esperado en este tipo de ensayos de larga duración. Tan solo un 10% de los pacientes en ambos grupos tuvo una adherencia terapéutica muy baja (menor del 25%). Por ello, se realizaron análisis de los resultados con el grupo global en los que se hace la intención de tratar (denominado análisis por intención de tratar o ITT) y también por cumplimiento del protocolo (denominado análisis por protocolo o PP).
Los datos obtenidos en los objetivos secundarios, así como el hecho de mostrar una menor atrofia morfológica cerebral en pacientes afectos de una enfermedad neurodegenerativa, son muy alentadores
Aunque las curvas de placebo y de tratamiento difieren desde los primeros meses de seguimiento, en los análisis ITT no se demostraron diferencias estadísticamente significativas en el objetivo primario ni en varios de los objetivos secundarios. En el análisis PP tampoco se alcanza la significación estadística en el objetivo primario, pero se demuestra que la exclusión de los incumplidores beneficia exclusivamente a los tratados con principio activo. Lo que sí podemos indicar es que, a los dos años, Souvenaid mostró una tendencia positiva en el objetivo primario de cognición global, medida por la escala mNTB.
Datos alentadores
Sí se encontraron diferencias significativas a los dos años en la evaluación global que muestra la escala cognitivo-funcional CDR-SB, empeorando el grupo activo un 45% menos que el placebo. Así mismo, la suplementación con Fortasyn Connect ralentizó de forma significativa la atrofia del hipocampo en un 26%, y se consiguió también una variación significativa en el volumen ventricular del 16%.
Por todo ello, aunque el objetivo primario no fuese estadísticamente significativo, sí se observa una tendencia positiva y la puerta no queda ni mucho menos cerrada. Los datos obtenidos en los objetivos secundarios, así como el hecho de mostrar una menor atrofia morfológica cerebral en pacientes afectos de una enfermedad neurodegenerativa, son muy alentadores y nos animan a esperar a nuevas investigaciones para comprobar estos beneficios.
Diseño del ensayo
 El ensayo LipiDiDiet supone una gran esperanza en el camino hacia intervenciones preventivas de la demencia debida a enfermedad de Alzheimer
El ensayo clínico fue diseñado cuando el concepto de EA prodrómica apenas se había definido. No es fácil trazar una línea clara entre pacientes con demencia leve y deterioro cognitivo ligero. Así mismo, no era fácil en aquel momento precisar si los pacientes estaban en una fase activa de progresión de la enfermedad. De hecho, las puntuaciones iniciales en memoria requeridas para entrar en este ensayo clínico son muy similares a las que ahora se emplean en los ensayos de demencia leve, por lo que impresiona que ensayo se ha realizado mayoritariamente en pacientes con una fase ya tardía de la fase prodrómica. En un análisis pre-especificado del grupo de pacientes con una cognición más preservada (con Mini-Mental >26 puntos sobre 30 totales) se alcanzó la significación estadística en el objetivo primario en el análisis PP y el tratamiento activo se asoció significativamente a una mejor respuesta en la escala CDR-SB y en una menor pérdida de volumen en el hipocampo. Estos datos corroboran lo que el sentido común nos pide: tratar de forma precoz beneficia más a los pacientes con deterioro cognitivo.
Este es el primer ensayo clínico multicéntrico, aleatorizado, con placebo y de larga duración con un Alimento para Usos Médicos Especiales en pacientes con EA prodrómica y con una serie de resultados significativamente positivos. Estos hechos seguramente han posibilitado su publicación en The Lancet Neurology, una de las revistas de mayor impacto en el campo de la Neurología y de la Medicina Interna. Hasta ahora, los ensayos clínicos en pacientes con EA prodrómica no habían arrojado ningún dato positivo, fracasando un gran número de programas de desarrollo. Por todo ello, el ensayo LipiDiDiet supone una gran esperanza en el camino hacia intervenciones preventivas de la demencia debida a enfermedad de Alzheimer.

Guillermo García Ribas

Unidad de Enfermedades Neurodegenerativas. Servicio Neurología. Hospital Ramón y Cajal de Madrid

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Los últimos avances en Parkinson y Alzheimer



Una muestra de piel permitiría diagnosticar estas enfermedades neurodegenerativas, mientras que el envío de impulsos eléctricos a áreas específicas del cerebro podría convertirse en un tratamiento eficaz.
Por Agustina Sucri
Científicos mexicanos descubrieron que la piel humana es una suerte de "ventana" que permite asomarse a todo el organismo y con muestras cutáneas lograron detectar enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson.
 
Al cabo de cinco años de investigaciones, los expertos de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), ubicada en el estado del mismo nombre, centro del país, consiguieron individualizar trastornos neurodegenerativos.
 
Los científicos notaron que las proteínas Alfa-Sinucleína y Tau, que suelen depositarse en las neuronas, también se ubicaban en la piel en los pacientes con este tipo de problemas.
 
La idea surgió de un principio básico: durante el periodo embrionario el cerebro y la piel comparten el mismo tejido, de manera que la presencia de estas proteínas, comúnmente elevadas en el cerebro, también se verían reflejadas en la dermis.
 
Durante el proyecto, se tomó una biopsia de piel del tejido detrás de la oreja, en una muestra de 20 pacientes con Alzheimer, 16 con Parkinson y 17 con demencia.
 
Luego se compararon los resultados con un grupo de 12 personas sin ningún padecimiento de este tipo y los resultados y paralelismos encontrados fueron asombrosos.
 
Las conclusiones del estudio, liderado por el doctor Ildefonso Rodríguez, serán presentados en la 67ª reunión anual de la Academia Americana de Neurología, que se celebrará desde el sábado próximo hasta el 25 del corriente en Washington, Estados Unidos.
 
GRAN SALTO
El científico, catedrático de la Facultad de Medicina de este ateneo mexicano, señaló que este hallazgo es tan importante que podría bastar con una simple prueba cutánea para diagnosticar diversos trastornos que hasta ahora requerían de una cadena de estudios muy costosos y complicados.
 
La mayor dificultad para casos como el Alzheimer o el Parkinson radica en que se necesita de una biopsia, entre otras cosas, para identificar un padecimiento, pero obtener una muestra de tejido cerebral de un paciente vivo resulta muy difícil.
Rodríguez, representante internacional de la Academia Mexicana de Neurología, indicó que por ahora se ha dado un gran salto en las investigaciones de las enfermedades neurodegenerativas, aunque todavía la ciencia debe recorrer un largo trecho.
 
"Estos hallazgos son emocionantes, porque potencialmente podríamos comenzar a realizar biopsias de pacientes vivos para conocer más sobre estas enfermedades", expuso.
 
Para el científico, lo ideal será que "cualquier persona tenga acceso a este análisis, el cual es muy fácil de realizar en un laboratorio de patología y a un costo muy económico".
 
El equipo del doctor Rodríguez ahora se enfoca en el estudio de las células de los enfermos para entender un poco más la fisiopatogenia de estos trastornos, con el objetivo de contribuir al mayor conocimiento de los padecimientos neurodegenerativos.
 
Según Rodríguez, la investigación, realizada con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México, permitirá que en algún momento se puedan detectar estos males "más oportunamente".
 
"Para lograr la investigación, se debió trabajar con un equipo interdisciplinario que realizó múltiples intentos por buscar el mismo tipo de moléculas presentes en el cerebro de los pacientes enfermos en otras partes del cuerpo hasta que se logró hallarlas en la piel, reveló la doctora Esther Jiménez", integrante del equipo que llevó adelante la investigación.
 
Los primeros resultados se presentaron en congresos, foros y revistas médicas internacionales, donde causaron sorpresa porque es la primera vez que se relaciona una enfermedad neurodegenerativa con la piel.
 
TRATAMIENTO
En tanto, científicos de Nanyang Technological University (NTU), en Singapur, hallaron una nueva forma de tratar la demencia mediante el envío de impulsos eléctricos a áreas específicas del cerebro para estimular el crecimiento de nuevas células cerebrales (neuronas).
 
El procedimiento terapéutico, conocido como "estimulación cerebral profunda", ya se usa en algunos lugares del mundo para tratar varias afecciones neurológicas, tales como los temblores o la distonía, que se caracteriza por las contracciones involuntarias de los músculos o espasmos.
 
Los científicos de la NTU descubrieron que la estimulación cerebral profunda también puede ser utilizada para impulsar el crecimiento de células cerebrales, lo cual mitiga los daños de las patologías relacionadas con la demencia y mejora la memoria de corto y largo plazo.
 
La investigación demostró que las nuevas neuronas se pueden formar mediante la estimulación de la parte frontal del cerebro, que está involucrada en la retención de la memoria, utilizando ínfimas cantidades de electricidad.
 
ANSIEDAD Y DEPRESION
El aumento de neuronas reduce la ansiedad y la depresión, al tiempo que promueve un mejor aprendizaje e incrementa la formación y retención de la memoria.
 
Los hallazgos abren nuevas vías para desarrollar novedosos tratamientos que brinden solución a los pacientes que sufren pérdida de la memoria debida a afecciones relacionadas con la demencia, tales como el Alzheimer y el Parkinson.
 
"Los resultados de la investigación muestran claramente el potencial de impulsar el crecimiento de neuronas mediante la estimulación cerebral profunda", remarca el profesor de la Escuela de Ciencias Biológicas de la NTU Ajai Vyas.
 
"Alrededor del 60% de los pacientes no responde a los tratamientos anti depresivos estándar y nuestra investigación abre nuevas puertas para opciones terapéuticas más efectivas", añade.
 
Por su parte, el doctor Lee Wei Lim, de la Sunway University, en Malasia, que trabajó en el proyecto de investigación, dijo que la estimulación cerebral profunda ofrece múltiples beneficios.
 
"No se reportó ningún efecto negativo a partir de la estimulación de la corteza cerebral prefrontal en seres humanos y hay estudios que demuestran que la estimulación también tiene efectos antidepresivos y reduce la ansiedad", explica Wei Lim.
 
"La pérdida de memoria en personas mayores no sólo es un problema serio y ampliamente difundido, sino que representa un síntoma clave de la demencia. Al menos una de cada 10 personas de 60 años o más en Singapur sufren demencia y este descubrimiento podría allanar el camino hacia mejores tratamientos para los pacientes", agrega.
 
Los resultados del estudio fueron publicados en "eLife", una revista científica del Instituto Médico Howard Hughes, la Sociedad Max Planck y el Wellcome Trust.

lunes, 27 de julio de 2015

Lilly presenta nuevos avances en el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer


La aplicación de un novedoso modelo de análisis estadístico que evalúa la respuesta cuando el tratamiento se inicia en dos momentos distintos en una población de pacientes (Delayed-Start Methodology) revela los posibles beneficios del tratamiento precoz con Solanezumab en pacientes con enfermedad de Alzheimer en fase leve. Adicionalmente, otro estudio muestra que el diagnóstico mediante escáner PET con florbetapir F 18  puede suponer un cambio en el manejo de los pacientes con deterioro cognitivo con sospecha de diagnóstico de enfermedad de Alzheimer.

La Conferencia de la Asociación Internacional de Alzheimer (AAIC) que se está celebrando en Washington ha sido el escenario en el que Lilly ha presentado los últimos avances científicos en el diagnóstico y el tratamiento  en pacientes con enfermedad de Alzheimer.

Los resultados sugieren que el efecto del tratamiento con Solanezumab se mantienen dentro de un período de tiempo especificado previamente en pacientes con enfermedad de Alzheimer leve que recibieron el tratamiento en estadios más tempranos de la enfermedad en comparación con los pacientes que iniciaron el tratamiento en un momento posterior. Estos resultados proceden de un análisis secundario pre-especificado de los estudios en fase 3 a los que se ha dado el nombre de EXPEDITION, EXPEDITION2 y EXPEDITION-EXT.

Estos resultados apoyan el uso de esta nueva metodología de inicio del tratamiento en dos momentos distintos de la evolución de la enfermedad (Delayed-Start Methodology) para evaluar los posibles efectos de un tratamiento sobre la progresión de la enfermedad subyacente en la enfermedad de Alzheimer. Se anticipa que estas conclusiones se publicarán hoy en la edición online de la revista Alzheimer's & Dementia: Translational Research & Clinical Interventions.  

"Estamos entusiasmados con los datos obtenidos, ya que ésta es la primera vez que la metodología de inicio  del tratamiento en dos momentos distintos de la evolución de la enfermedad se ha implementado en un ensayo clínico de Alzheimer", explica Liu Hong-Seifert, asesor de investigación científica en Lilly. "Este nuevo método analítico nos ha permitido evaluar si el efecto de Solanezumab es consistente con el enlentecimiento de la  evolución de la enfermedad, modificando la progresión de la patología subyacente, que hasta ahora no se había estudiado. Estos resultados apoyan el diseño y la aplicación del análisis de inicio del tratamiento en dos momentos distintos de la evolución de la enfermedad del Estudio EXPEDITION3, cuya finalización está prevista para octubre de 2016".

El objetivo del análisis de inicio del tratamiento en dos momentos distintos de la evolución de la enfermedad era evaluar un posible efecto de solanezumab  modificando la progresiónde la enfermedad en pacientes con Alzheimer en fase leve. Estos resultados se obtuvieron a partir de un análisis secundario pre-especificado de los estudios fase 3 conocidos como EXPEDITION, EXPEDITION-2 y EXPEDITION-EXT. Los estudios EXPEDITION y EXPEDITION-2 tenían protocolos idénticos, que incluía un periodo de 18 meses, aleatorizado, doble ciego controlado con placebo, tras el cual los pacientes inicialmente aleatorizados a la rama de placebo durante periodo controlado, comenzaron el tratamiento con solanezumab y se mantuvo el seguimiento durante 2 años (EXPEDITION-EXT), de tal manera que todos los pacientes fueron aleatorizados para el mismo tratamiento activo (solanezumab), pero en dos momentos distintos, dando como resultado dos regímenes de tratamiento: un grupo de pacientes con inicio temprano y otro con inicio tardío. Para evaluar si los beneficios encontrados en los pacientes del grupo tratamiento temprano eran igualados por aquellos del grupo de tratamiento posterior, se llevó a cabo un análisis de no inferioridad. Se agruparon los resultados de los estudios EXPEDITION y EXPEDITION-2 y solo los pacientes con demencia en fase leve al inicio del estudio fueron incluidos en este análisis.

Las diferencias en pruebas cognitivas y funcionales entre los grupos de administración temprana y administración tardía del tratamiento, al final del periodo controlado con placebo (80 semanas desde la aleatorización) se mantuvieron a las 108 semanas (28 semanas después del inicio de EXPEDITION-EXT) dentro de un margen predefinido. Esta diferencia a las 108 semanas continuaron siendo  estadísticamente significativas.

Las diferencias en pruebas cognitivas y funcionales entre los grupos de administración temprana y administración tardía del tratamiento, al final del periodo controlado con placebo (80 semanas desde la aleatorización) también se mantuvieron en el análisis adicional a 132 semanas (52 semanas después del inicio de EXPEDITION-EXT) dentro de un margen predefinido. Esta diferencia a las 132 semanas fue estadísticamente significativa.

Solanezumab es un anticuerpo monoclonal de Lilly que se está estudiando en ensayos fase 3 como posible tratamiento para la enfermedad de Alzheimer en fase leve. Solanezumab se une a las formas monoméricas solubles de la proteína beta amiloide tras su producción, lo que permite su eliminación antes de que se agregue para formar las placas de beta amiloide.

Lilly y Avid Radiopharmaceuticals, empresa subsidiaria de Lilly, han anunciado nuevos datos que muestran que determinar la presencia de la proteína  amiloide en el cerebro a través del PET escáner con Florbetapir F18 conlleva cambios en el diagnóstico y el manejo de la mayoría de los pacientes que han participado en el estudio. Este es el primer estudio realizado para analizar el impacto de contar con estudios de neuroimágenes que valoran la presencia o no de la proteína amiloide en el diagnóstico y el tratamiento del paciente, mediante un diseño controlado, prospectivo y aleatorizado.

La presencia de placas neuríticas de proteína beta-amiloide en el cerebro puede proporcionar información adicional para complementar la evaluación clínica de un paciente con deterioro cognitivo. Un resultado negativo del PET escáner de beta-amiloide indica que hay una escasa o nula presencia de placas, lo cual es incompatible con un diagnóstico neuropatológico de la enfermedad del Alzheimer y reduce la probabilidad de que el deterioro cognitivo del paciente se deba a dicha enfermedad. No obstante, es importante tener en cuenta que pueden producirse errores durante la interpretación de la imagen. Además, un resultado positivo del escáner no determina por sí mismo el diagnóstico de enfermedad de Alzheimer u otros trastornos cognitivos y un escáner negativo no descarta el desarrollo futuro de amiloide en el cerebro.

"Los resultados de este estudio son los primeros que sugieren, en un ensayo controlado, que utilizar Florbetapir como parte de la evaluación diagnóstica provocó un cambio en el diagnóstico del paciente y el tratamiento llevado a cabo por médicos que tratan con regularidad esta compleja y devastadora enfermedad", explica Michael Pontecorvo, Vicepresidente de Desarrollo Clínico de Avid Radiopharmaceuticals. “La enfermedad de Alzheimer es una de las muchas posibles causas de deterioro cognitivo, lo cual puede hacer que el diagnóstico sea realmente complicado. Estos resultados proporcionan apoyo adicional a cómo el conocimiento de la presencia o ausencia de patología amiloide podría afectar tanto al diagnóstico como al tratamiento de pacientes que están en el proceso diagnóstico  de enfermedad de Alzheimer u otras posibles causas de deterioro cognitivo".

Además de modificar el diagnóstico del paciente, los resultados mostraron que el conocimiento del estado amiloide, determinado por las imágenes proporcionadas por el PET escáner con florbetapir, provoca un cambio en el tratamiento de la mayoría de los pacientes que participaron en el estudio, concretamente en los casos tratados con medicamentos para la enfermedad de Alzheimer (uso de inhibidores de la acetilcolinesterasa), de forma consistente con la presencia o no de proteína amiloide cerebral.

Los investigadores no encontraron diferencias entre los grupos (aquellos pacientes de los que se informó el estado amiloide de forma inmediata o de los que se informó del mismo de forma tardía, un año después) en cuanto a rendimiento cognitivo o estado de la salud al cabo de un año, tampoco hubo diferencias significativas en la historia clínica, el uso de drogas psicotrópicas y en los eventos psiquiátricos, entre los grupos. No hubo evidencia de que aumentaran los riesgos de seguridad asociados con la comunicación temprana del estado amiloide.