lunes, 18 de mayo de 2015

Avances científicos dan esperanza a pacientes con cáncer de colon


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 Gracias a los avances en materia de tratamiento de cáncer, ha aumentado la esperanza de vida en pacientes que padecen cáncer de colon, aseguró el doctor Germán Calderillo Ruíz, oncólogo médico del Instituto Nacional de Cancerología, quién participó en el XV Congreso: Medicina de Vanguardia de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

El especialista explicó que el cáncer de colon es un padecimiento cada vez más común entre la población, pues representa el cuarto cáncer más habitual en México, aunado a que cada vez se registra mayor número de población joven con este tipo de problema, pues 30 por ciento de los pacientes son menores de 50 años.

En este sentido el doctor Calderillo Ruíz indicó que desde la medicina se busca mejorar la perspectiva de supervivencia de los enfermos, y dio a conocer que entre los avances que se han dado actualmente destacan: la combinación de quimioterapias blanco –moleculares-, además de la quimioterapia convencional, mejores procedimientos de cirugía, la combinación de cirugía radical en órganos específicos y quimioterapias, tratamientos que incrementan la probabilidad de supervivencia y curación de los pacientes de cáncer de colon.

Además señaló que la esperanza de vida del paciente con cáncer, depende de la etapa de detección, pues dice que existen cuatro etapas, siendo la etapa 1 cuando el cáncer está muy localizado en el colon, y la cuatro cuando hay enfermedad metastásica en otros órganos.

“Cuando se aplica la terapia oncológica en etapas tempranas, tienen una posibilidad de curación, por ejemplo en la etapa uno, el porcentaje está en el 90%; la dificultad radica en la etapa cuatro, donde sólo se tienen una esperanza de vida de 5 años luego de detectado el cáncer en dicha etapa”, expuso.

El doctor Germán Calderillo dijo que lo que se busca es la detección temprana, es decir localizar pacientes en las primeras etapas para curarlos, y evitar que lleguen a una etapa avanzada; aunque asegura que con las terapias moleculares la esperanza de vida crece aún más pese a que estén en la etapa cuatro.

Asimismo indicó que tanto los médicos y los tomadores de decisiones, deben trabajar en implementar campañas para prevenir el cáncer, informando los factores de riesgo y las medidas preventivas como: mejorar la calidad de la alimentación, evitar alimentos chatarra, incrementar el ejercicio y reducir los niveles de obesidad, tratar padecimientos que repercuten el riego de cáncer como la diabetes mellitus entre otras.

Finalmente aseguró que hoy en día los hospitales buscan mecanismos para financiar la investigación, además de las políticas públicas en materia de salud que ha abordado el gobierno federal, lo que ha permitido recurso para incorporar los mejores esquemas de tratamiento e investigación en beneficio de los pacientes con cáncer de colon.

viernes, 15 de mayo de 2015

Por qué España es líder mundial de trasplantes

médicos realizan un trasplante.
Los expertos destacan la labor de los médicos de cuidados intensivos a la hora de detectar posibles donantes y abordar el tema con los familiares.
Desde hace 23 años España encabeza la lista de países con más cantidad de donaciones y trasplantes de órganos, de acuerdo con cifras del Ministerio de Sanidad.
Y, según esa misma institución, el país batió su propio récord en 2014, con 4.360 trasplantes y una tasa de donación de 36 personas por millón de habitantes, cuando la media europea es de 19.
Desde su infancia, Julio Dojeat ha formado parte de estadísticas como esas.
Cuando era un bebé de 9 meses le diagnosticaron hipercalcemia, que le produjo un deterioro progresivo en  los riñones.
A los 8 años desarrolló insuficiencia renal y, un año más tarde, entró por primera vez a diálisis.
"Con 10 años me trasplantaron el primer riñón de un donante cadáver, pero me duró hasta los 23 años. Volví a diálisis hasta que recibí un segundo riñón de otro donante cadáver, que me duró 6 años", relata a BBC Mundo este psicólogo de 38 años.
Así, Dojeat se convirtió en beneficiario de un modelo calificado por las autoridades sanitarias como de "exportación".
Pero, ¿en qué reside su éxito?

Claves del modelo español

Los expertos destacan que la autorización de la familia de los fallecidos es fundamental para realizar la donación.
Para tomar la decisión influye -y mucho- la labor de los médicos de cuidados intensivos.
Su actuación es una de las claves de la fortaleza del sistema español, un modelo de gestión que nació con la Organización Nacional de Trasplante (ONT), en 1989.
Médicos realizan un trasplante de órganos
La autorización de la familia de los fallecidos es fundamental para que se lleve a cabo la donación.
"Pusimos como responsable de cada hospital a un médico especialista en cuidados intensivos y lo entrenamos en cómo detectar donantes, abordar a la familia y hacer lo necesario para lograr la donación", le explica a BBC Mundo Rafael Matesanz, fundador y director de la ONT.
La gestión española marcó una ruptura con el modelo de la época, en el que las entidades de trasplantes eran organizaciones no gubernamentales o de voluntariado, y dio el primer paso para involucrar al Estado en el tejido de donación y trasplante.
La ONT nació dentro del Ministerio de Sanidad, una decisión clave porque le permite contar con un sistema sanitario público que cubre a toda la población.  Son, según apuntan expertos, las otras dos fortalezas del modelo.
"La donación sale de la gente, pero si no se garantiza que se pueda producir en las mejores condiciones y no existen profesionales que guíen esa generosidad, al final no se traduce en donantes reales que puedan salvar vida", asegura Matesanz.
Sin embargo, pese al éxito de este sistema, muchas familias siguen sin autorizar la donación de sus fallecidos. En los últimos tres años esta negativa se mantiene entre 15%-16%.
Como la mayoría de trasplantados, Julio recibió órganos de donantes fallecidos. Hace tres décadas, la mayoría de los donantes moría en accidentes de tráfico, pero en la actualidad están relacionados con la edad.
El año pasado 54% de ellos eran ancianos.
"El 60% de los donantes son hombres, fallecidos por accidente cerebrovascular. También reciben riñones, hígado y corazón pacientes de más de 70 años. Es un patrón envejecido común en varios países europeos y contrario al perfil joven de América Latina", detalla el director de la ONT.
Pero no todos los pacientes pueden recibir órganos de ancianos.
"A partir de 55 a 60 años el donante no es válido para trasplante cardíaco. Tiene que ser de mejor calidad y más joven que para otros trasplantes", aclara la Federación Española de Trasplantados de Corazón.
En 2014 la mayoría de los trasplantes fue de riñón (61%), seguido por hígado (24%). La espera de los pacientes depende del órgano que requieren.
"Por ejemplo, un corazón 2 o 3 meses, hígado 4 o 5 meses, pulmón 6 meses y riñón 15 meses. Son tiempos medios bajos en comparación con otros países", dice Matesanz.
Son muchos los que mueren en esa cuenta atrás. No hay órganos suficientes para los 5.571 enfermos en lista de espera.
En 2014, 4.6% de esos pacientes fallecieron esperando hígado, 4.4% corazón y 3.7% pulmón.

Solidaridad consciente

Muchos deciden donar en vida, principalmente a familiares o amigos. Pero también hay quién lo hace de forma altruista: se le conoce como buen samaritano y ofrece habitualmente un riñón sin importar quién será el receptor.
Un familiar muestra su apoyo agarrando de la mano a un trasplantado
Muchas personas donan sus órganos de forma altruista, sin importar quien será el receptor.
La donación en vida de riñón, que representó el año pasado 15%, era la única opción que tenía Julio cuando le comenzó a fallar el segundo órgano trasplantado.
A los 31 años tuvo que volver a diálisis y era más sensible a un tercer trasplante porque su sistema inmunológico generó anticuerpos.
"Ese tercer riñón tenía que ser como hecho a medida. Comencé a valorar la opción de un donante vivo", recuerda.
Su hermana resultó ser 100% compatible.  A pesar del miedo, dieron el paso, y todo salió bien.

Mejoras

Julio sabe, personal y profesionalmente, que uno de los principales retos es vencer los temores y prejuicios sobre la donación y el trasplante. Falta más apoyo psicológico al enfermo.
Es el único "pero" que ve al modelo español.
"Falta una mayor labor del psicólogo para generar pacientes más conscientes con su enfermedad, que hagan el sistema sanitario más sostenible", explica Julio.
imágen de un quirófano durante una opración de trasplante de riñón
La infraestructurá debería fortalecerse para que el sistema siga funcionando positivamente.
También existe déficit de apoyo mientras se está en lista de espera.
"Cuando el paciente no está ingresado porque puede esperar el órgano en su casa, se acaba cualquier tipo de ayuda psicológica", comenta a BBC Mundo Ángel García, presidente de la Asocación de Trasplantados de Corazón de la Comunidad de Madrid.
La infraestructura, en términos generales, debe fortalecerse para garantizar el buen funcionamiento del modelo español.
"Si por la situación económica en vez de 4 quirófanos hay 3, o de 10 ambulancias hay 5, eso se va a notar. El sistema de trasplante es casi un engranaje perfecto, pero depende de un sistema mayor que si falla, podría tener fracturas", advierten desde la Asociación Madrileña de Trasplantados Pulmonares y Familiares.

Modelo de exportación

En tanto, el sistema español de coordinadores profesionales de trasplantes fue replicado en países como Portugal, Croacia, Bélgica, Italia, Francia y en varias naciones de América Latina que, desde 2005, forman a muchos de sus coordinadores en un Máster en España. Hasta la fecha suman 350 profesionales.
Desde entonces, según registros de la ONT, en la región latinoamericana la tasa de trasplantes aumentó 50%, con Uruguay en el primer lugar en la lista de donaciones y Argentina como líder en trasplante.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Enfermería, profesión que evoluciona con avances científicos



La directora de la Facultad de Enfermería de la Universidad Autónoma de Campeche, Josefa Pérez Olivares, afirmó que en la actualidad esa actividad "es una profesión genuinamente preocupada por el cuidado de las personas".Al conmemorar el Día Internacional de la Enfermería, dijo que los fundamentos de esa labor dan sustento a "una práctica profundamente humanitaria", que evoluciona con los avances científicos y tecnológicos en el rubro de la salud."Sin duda alguna, la enfermería en nuestro país y en el estado ha madurado y experimentado un desarrollo acelerado, lo que le ha permitido consolidarse como una profesión altamente reconocida a nivel universitario y esencial para la sociedad", indicó, según un comunicado."Nuestra facultad está llena de historia, la cual nos deja retos aún mayores y hoy podemos decir que 95 por ciento de nuestros docentes son egresados de la misma y 85 por ciento de esa plantilla docente tiene alguna especialidad y/o maestría", afirmó en los festejos también por el 50 aniversario del plantel.Con motivo de la celebración, el rector Gerardo Montero Pérez, entregó reconocimientos a ex directores, ex docentes y egresados sobresalientes de la Facultad de Enfermería.

martes, 12 de mayo de 2015

La medicina del futuro

Los avances tecnológicos están transformando la salud. Esto es lo que nos espera


 
El 9 de junio de 1955, los habitantes de la pequeña ciudad de Charleston, capital del estado de Virginia Occidental, en Estados Unidos, despertaron, como de costumbre, muy temprano. Al revisar el diario del día, se sorprendieron con un artículo de la Charleston Gazette. “Predicen expectativa de vida de 150 años para el año 1999”, anunciaba el titular de un texto, ni largo ni corto, que recogía las declaraciones hechas por el médico Lowry H. McDaniel, en una conferencia de la Asociación Médica de E.U. celebrada en Atlantic City.
En la primera mitad del siglo XX, la medicina ha progresado más que en los seis mil años anteriores. Y es de esperar que esto no vaya a cambiar —afirmaba este doctor con una importante cuota de entusiasmo—. Para 1999, los hombres de 90 años serán considerados jóvenes y los de 135, maduros. Gracias a la medicación hormonal, nuestras mujeres permanecerán jóvenes, hermosas y en buena forma indefinidamente.
Todas las enfermedades infecciosas, como la fiebre reumática que daña las válvulas del corazón y las enfermedades venéreas, serán erradicadas. El resfriado común será sólo un recuerdo. Los alimentos sintéticos pondrán fin a la hambruna y la biomedicina descubrirá un tratamiento efectivo contra las enfermedades de la sangre, el corazón y contra los trastornos degenerativos de la vejez”.

Las palabras de McDaniel no sonaron como un gran disparate. Al día siguiente, nadie le exigió la renuncia ni le retiraron la licencia. El único desliz del médico fue el de pecar de optimista, un deporte muy común en aquel entonces. En los años cincuenta, el futuro era un continente donde reinaba la felicidad, donde todos los problemas estaban destinados a desaparecer para siempre: se creía por entonces que derrocaríamos al cáncer, visitaríamos hospitales en órbita y erradicaríamos la calvicie. Solo había que esperar y comprobarlo, verlo con nuestros propios ojos.

No obstante, los años pasaron y nos frustramos: ni en Charleston, Estados Unidos, ni en cualquier ciudad de México, a los hombres de 90 años los consideran jóvenes. No vivimos hasta los 150 años, aún nos resfriamos y el cáncer sigue siendo una de las principales causas de muerte en todo el mundo.

Un macroestudio realizado en 50 países, conocido como Global Burden of Disease Study  2010 —la mayor investigación de las enfermedades mundiales jamás realizado—, coordinado por el mexicano Rafael Lozano, especialista en salud pública de la Universidad de Washington, y recientemente publicado en la revista The Lancet, muestra que los males no transmisibles como el cáncer, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, impulsadas por el tabaquismo y la obesidad, se han convertido, en los últimos 20 años, en causas dominantes de muerte y discapacidad en todo el mundo, un panorama distinto del imaginado por las predicciones de algunas décadas pasadas.

Ahí, en la combinación de expectativa y deseo, está el atractivo y, al mismo tiempo, el riesgo de la futurología: imaginar un futuro distinto a nuestro presente. Aspirar a mejores tiempos, aunque sea dentro de cinco, seis, siete décadas… cuando no estemos vivos para decir con algo de humildad: “Sí, nos equivocamos”. Aún así, hubo algo en lo que el doctor Lowry H. McDaniel no erró: en escasos 100 años, la medicina cambió como nunca lo hizo a lo largo de la no tan larga historia humana. Y nadie espera que se estanque o que empeore pese, claro, a los altos precios y los servicios mal prestados por algunos centros de salud. Médicos, ingenieros, biólogos, químicos, bioinformáticos y toda clase de investigadores en todo el planeta están seguros de que el cuidado de la salud está a punto de sufrir una sacudida, un cambio de paradigma.

La atención médica, dicen, dejará de ser reactiva: no esperaremos a caer enfermos para visitar a un médico. Más bien, lo consultaremos para no enfermarnos: los secuenciadores de ADN decodificarán el genoma de cada paciente para saber a qué tipo de enfermedades está genéticamente predispuesto —como el cáncer y los padecimientos cardiovasculares, neurológicos y metabólicos— y poder tratarlas antes de que se manifiesten con cambios en el ambiente y medicamentos especialmente diseñados. Incluso, lo sabremos antes de siquiera nacer, gracias al desarrollo de análisis genéticos prenatales que, por supuesto, traerán aparejados toda clase de problemas éticos, sociales y legales.

Con nuevos sensores tejidos incluso en nuestra ropa y con nuevas aplicaciones de nuestros gadgets cotidianos (smartphones o tabletas), seremos capaces de hacer una revisión completa del estado de cada uno de nuestros órganos y enviar esos datos a nuestro médico a distancia.  Nos acostumbraremos a regenerar órganos con impresoras 3D si es que alguno falla. Fabricaremos con “impresoras químicas” todo tipo de fármacos a partir de los detalles y antojos de nuestro ADN. Nos convertiremos en hombres y mujeres biónicos con prótesis más flexibles. No nos llamará la atención ver en la calle a una persona con un brazo, pierna u ojo artificial. Será habitual, cosa de todos los días, como lo son hoy los lentes de contacto, los marcapasos, la fecundación in vitro y las ecografías 4D. A diferencia de los pronósticos de los futurólogos de los años cincuenta o sesenta, estos cambios no son sueños o deseos proyectados hacia adelante. Son, más bien, tecnologías que ya existen en los laboratorios del mundo. Y, aunque aún muchas de ellas se encuentran en pleno estado de experimentación, se estima que en cinco o diez años desembarcarán entre nosotros con intención de cambiar, para siempre, nuestras vidas.

Las cuatro “p” de la medicina    

Al biólogo estadounidense Leroy Hood le gusta ponerle nombre a todo. A este pionero de la biomedicina, inventor del secuenciador y sintetizador automático del ADN en los ochenta, le atraen las siglas. No se cansa de hablar del advenimiento de la “medicina 4P” cada vez que le preguntan cómo ve el futuro de la salud. Las “P” corresponden a predicción, prevención, personalización y participación. “En lo que resta de esta década, los médicos comenzarán a secuenciar, con rapidez y a bajo costo, el genoma de cada individuo y esta información comenzará a formar parte esencial de su expediente médico —repite el fundador del Instituto de Biología de Sistemas de Seattle, EU, en charlas y artículos como el publicado hace unos meses en Nature Reviews Clinical Oncology—. Contaremos con dispositivos capaces de medir 2,500 proteínas relevantes de diversos sistemas de órganos para supervisar nuestro propio estado de salud. Guiadas por un acercamiento holístico, nuevas computadoras analizarán cantidades enormes de datos para detectar genes defectuosos o perturbaciones provocadas por el ambiente”.

Preventiva y predictiva, la atención sanitaria dejará de enfocarse en tratar enfermedades para concentrarse en preservar la buena salud. Y no solo eso: además de digital (con la integración de la biomedicina y la tecnología de la información), la medicina se volverá personalizada. Se centrará en el individuo, en sus peculiares y únicas interacciones entre sus genes y su entorno. Pese a lo que opinen los deterministas genéticos, no importará tanto con qué genes venimos al mundo, sino también en qué ambientes nos movemos, qué comemos, qué tipo de actividad física realizamos. Saber que no todo está escrito en nuestros genes nos dará mayor libertad.

Sobre todo, la medicina personalizada potenciará la sensación —y el hecho— de que somos únicos, cada uno a su manera. Los fármacos se adaptarán a nosotros y no nosotros a ellos. Entrará en juego la farmacogenética. “Es una rama de la medicina genómica que utiliza la información del genoma humano para comprender mejor por qué las personas responden de manera diferente a los medicamentos”, cuenta Gerardo Jiménez Sánchez, doctor en genética humana y biología molecular, presidente de Global Biotech Consulting Group y director general fundador del Instituto Nacional de Medicina Genómica. “Conocer esto facilitará la prescripción de medicamentos y dosis basadas en el perfil genético de cada individuo”. Explica que la FDA ya autorizó más de 114 pruebas para identificar perfiles genéticos, previa administración de los medicamentos.

Además de definir los mejores tratamientos farmacológicos para cada uno de nosotros, el conocimiento pormenorizado del ADN permitirá que los médicos brinden recomendaciones personales para prevenir enfermedades complejas como la diabetes, la hipertensión arterial o algunos cánceres. También permitirá determinar cuál será la mejor dieta para nuestro organismo y qué actividad física será la óptima para cada quien. De hecho, ya hay empresas que se encuentran dedicadas a todas estas cuestiones como 23andMe, fundada por Anne Wojciki, esposa de Sergey Brin de Google, y MyGen (www.mygen.com.ar) de las biólogas molecu-lares argentinas Viviana Bernath y Mariana Herrera que ofrecen productos como MyFit, MyHealth y MyBaby. “Analizamos, por ejemplo, más de 150 sitios del ADN que se relacionan con nuestro metabolismo, nutrición, comportamiento ante los alimentos, capacidades físicas”, explica Bernath. “El médico recibe el informe y le explica los resultados al paciente. A partir de estos resultados elaboran el mejor plan de alimentación y actividad física. Podemos trabajar para revertir aquello que no nos vino favorecido por la genética y aprovechar los beneficios que sí recibimos”.

En el caso de MyHealt, se analizan los riesgos de desencadenar males complejos que se producen por la acción simultánea de varios genes, como la enfermedad cardiovascular, la colitis ulcerosa, cánceres de pulmón y mama, obesidad o Alzheimer. Este estudio predice si las manifestaremos, “de manera que podemos controlar el medio ambiente para que no se dispare —agrega Bernath—. En el caso de MyBaby, analizamos el ADN de dos personas que quieren tener un hijo para ver si son portadoras de 76 enfermedades recesivas como la fibrosis quística, la enfermedad de Canavan o Gaucher, la hemofilia, o sea, aquellas que se manifiestan en un hijo cuando ambos padres tienen el mismo gen alterado”.

Exámenes de bolsillo

La medicina también será participativa. El paciente pasará a la acción, al control de su propia salud. Aquello que ocurre dentro de nuestro cuerpo dejará de ser un misterio, gracias a nuestras computadoras de bolsillo, nuestros dispositivos móviles y toda clase de controles biométricos y biosensores que funcionarán como laboratorios en un chip. Aplicaciones como Glucose buddy (para diabéticos), Period Calendar deluxe (seguimiento de ciclos menstruales), EyeXam y accesorios para los teléfonos celulares como Handyscope (que examina lunares y otros rasgos de cáncer de piel), Alivecor (monitor de corazón) y Mobius SP1 (un sistema de imágenes por ultrasonido) harán más fácil el seguimiento de nuestra salud.

Los tatuajes dejarán de ser meras decoraciones en nuestra piel para llevar registro de lo que sucede debajo de ella. Desarrollado por la Universidad Northeastern de Estados Unidos, un tatuaje subcutáneo dotado con nanosensores ya permite monitorear las 24 horas nuestra salud: al enfocar este “tatuaje-sensor” con la cámara de un iPhone 4, los nanosensores se activan y transmiten la información de sus reacciones al contacto con diferentes sustancias de la sangre como el nivel de oxígeno, la glucosa o el alcohol. Así, podremos detectar también con mayor rapidez la malaria y melanomas.

Un nuevo dispositivo electrónico de seguimiento médico personalizado —bautizado como “MiniME” por la empresa sueca Ergonomidesign— que apuesta a un atractivo concepto al que llaman “salud integrada”, realiza una tarea similar a la del tatuaje-sensor. El MiniME se conecta con sensores biométricos colocados previamente en nuestro cuerpo mediante la tecnología RFID (Radio frecuency identification). Entre los datos que recoge, están la presión arterial, la frecuencia cardiaca, la temperatura corporal, glucosa, colesterol y hemo-globina. Un emoticono le advierte al usuario si estas lecturas están dentro de los parámetros normales. Lo curioso es que él puede conectar el dispositivo a una mesa Surface de Microsoft para archivar los datos en su historial médico y enviárselos a su doctor para que los controle. Así, cualquier persona que cuente con esta tecnología podrá advertir distorsiones en su salud e identificar enfermedades y tratarlas a tiempo.

Cirujanos robots y avatares médicos

Las “4P” de Leroy Hood no bastan para definir hacia dónde va la medicina. Básicamente porque, además, será robótica. De hecho, ya lo es. Desde su aparición, en 1999, el robot Da Vinci, desarrollado por Intuitive Surgical, le lavó la cara a los procedimientos médicos complejos al revolucionar el campo de las cirugías mínimamente invasivas. Precisión, acceso a lugares difíciles, gran rango de movimientos, cicatrices pequeñas, menor riesgo de infección, menor pérdida de sangre son algunas de las ventajas que ofrece este sistema de cuatro brazos controlado a distancia por un cirujano.

Solo en 2012 se realizaron 200,000 operaciones con ese robot algo costoso —1.8 millones de dólares—, pero efectivo. Ya se encuentra en 1,200 hospitales del mundo, en países como Argentina, Venezuela y en México (en el Instituto de cirugía robótica Puerta de Hierro en Zapopan, Jalisco, y en el Hospital San José Tec de Monterrey). Sus contrincantes son dos: un robot alemán conocido como DLR Miro (del Institute for Robotics and Mechatronics) y el Raven II de dos brazos. Desarrollado por los doctores Blake Hannaford y Jacob Rosen de la Universidad de California para ser usado en el campo de batalla por el ejército estadounidense, este último es compacto, ligero, cuesta 250,000 dólares y es el primer robot quirúrgico cuyo software sigue el modelo de código abierto que hará posible que cada centro médico pueda cambiar el hardware y software según sus necesidades.

En los próximos años se espera que el número de robots aumente en los hospitales. Hasta que funcionen solos, necesitarán profesionales que los manejen; se estima que éstos serán muchos de los actuales gamers: un estudio de la University of Texas Medical Branch demostró que muchos estudiantes de secundaria y universitarios acostumbrados a jugar con videojuegos un mínimo de dos horas al día, superan en habilidad a residentes médicos en simulaciones de cirugías robóticas.

A medida que envejece la población, se evidencia la escasez de médicos y enfermeras para satisfacer las necesidades. “La telepresencia, la telemedicina y la robótica permitirán, en un término de diez años, atender a pacientes en su domicilio, disminuyendo notoriamente el desplazamiento e internamiento de pacientes en unidades hospitalarias, hoy sobredemandadas –afirma el doctor Gilberto Felipe Vázquez de Anda, profesor del Centro de Investigación en Ciencias Médicas de la Universidad Autónoma del Estado de México–. Con el advenimiento de las telecomunicaciones con audio y video en tiempo real, conexiones de internet de alta velocidad y los dispositivos robóticos, hoy en día es posible ‘insertar’ especialistas médicos de un hospital de alta especialidad dentro de los equipos de atención médica en hospitales distantes gracias a ‘avatares médicos’”. O sea, a través de videoconferencias, los robots permiten a los médicos hacer rondas de forma virtual y revisar pacientes aunque estén a kilómetros de distancia.

La telepresencia robótica tiene un incremento gradual anual. En 2011, había unos 300 robots distribuidos en todo el mundo. El Instituto de Salud del Estado de México, por ejemplo, creó un programa para atender áreas críticas hospitalarias como urgencias, quirófano, recuperación, salas obstétricas y unidades de cuidados intensivos con dispositivos robóticos teledirigidos desde un hospital de alta especialidad a hospitales generales localizados en ciudades distantes. A través de cuatro robots RP7i se atendieron a 800 personas en estado crítico, entre 2009 y 2011. “Los pacientes y familiares encuentran óptima la comunicación con el avatar médico con sentimientos de protección y seguridad a la hora de que son atendidos –agrega Vázquez de Anda–. Las películas de ciencia ficción han permitido que la gente tenga presente los robots; por ello, ahora que los robots están cada vez más presentes en nuestro ambiente médico ya no son una extrañeza”.

En El Camino Hospital de Silicon Valley, EU, 19 robots modelo Aethon cargan bandejas de comidas, remueven sábanas y basura; asimismo, transportan registros médicos, medicamentos y muestras de laboratorio de un lugar a otro sin interponerse en el camino de doctores y enfermeras, gracias a sus sensores avanzados. Muchos empleados no los ven con buenos ojos. Deberán, sin embargo, acostumbrarse. Estas transformaciones en el ámbito de la salud tendrán repercusiones directas: aumentarán más nuestra calidad y expectativa de vida en las próximas décadas volviendo imprescindibles este tipo de asistencia médica artificial.
Hoy en día ganamos tres meses de vida por cada año que vivimos sanamente. Eso se debe, por un lado, a los avances médicos y, por otro, a las mejoras en educación e información –explica Vanessa González-Covarrubias, investigadora mexicana en metabolómica y longevidad en la Universidad de Leiden, Holanda–. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las actuales expectativas de vida del mexicano son de 73 años en hombres y 78 en mujeres, mientras que en el 2020 podríamos aspirar a vivir en promedio unos 80 años. Podríamos, incluso, alcanzar los 90 años hacia el 2060. También están los que piensan lo contrario, como el demógrafo Jay Olshinsky que considera que la obesidad y las enfermedades metabólicas nos están acortando la vida. En mi caso, tiendo a opinar como los demógrafos optimistas”. En este asunto no importan mucho los nuevos robots ni los avances estrafalarios. Un concepto se mantiene: para la salud, el optimismo es la mejor medicina. Ahora y siempre.
 

lunes, 11 de mayo de 2015

Una 'app' para saber si extirpar o no los ganglios linfáticos



La Unidad de Patología Mamaria de Valle de Hebrón, de Barcelona, y la Fundación Fero han lanzado una app para teléfonos móviles que permite al médico valorar la carga tumoral de los ganglios auxiliares en cánceres de mama para saber si es necesario extirparlos. "Introducimos datos del paciente como carga tumoral características de la zona afectada y demás rasgos del caso y, mediante una calculadora e instrumentos de cálculo, el programa da un porcentaje que permite predecir la posibilidad de afectación al resto de ganglios linfáticos de la axila y valorar así la necesidad de extirparlos", explicó a DM la jefa de sección de la Unidad de Patología Mamaria del Valle de Hebrón, Isabel Rubio.
La app, BreastsentiTTL, lleva operativa dos semanas y se presentará esta semana en el IV Congreso Internacional de la Asociación Española de Cirujanos de la Mama, que se celebrará en Salamanca.

viernes, 8 de mayo de 2015

Un documento recoge los avances en la Hiperplasia Benigna de Próstata

FotoRPUrologia
Representantes de las distintas sociedades en la presentación del documento

La Hiperplasia Benigna de Próstata (HBP) ha aumentado de la mano de la esperanza de vida. En la actualidad, afecta a la mitad de los hombres de 50 años, al 60% de los hombres de 60 años, y así sucesivamente. Es una patología que puede aparecer con la edad, a partir de los 40 años, y que consiste en el crecimiento progresivo de la próstata. Aunque tiene carácter benigno, la uretra se comprime y esto puede provocar problemas al orinar.

Con motivo de esta frecuente patología nueve especialistas de Urología y Atención Primaria han formado parte del Comité Científico que ha elaborado el documento, a través de cuatro sociedades: la Asociación Española de Urología (AEU), la Sociedad Española de Medicina de Atención Primaria(SEMERGEN), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), en colaboración con la compañía farmacéutica GSK. Su nombre es “Criterios de derivación de HBP para AP 3.0”, y hace énfasis en la relacción entre Atención Primaria y Urología para tratar la BHP. En esta línea hablaba el Dr. Benjamín Abarca, presidente de SEMG: “la coordinación entre profesiones de los diferentes ámbitos asistenciales, médico de familia-urólogo, es imprescindible para el manejo y el seguimiento eficiente de esta patología y para garantizar la continuidad asistencial de los pacientes”.
El documento, además, trata los avances que han aparecido acuerdo al tratamiento de esta patología. “Tenemos más evidencia sobre la interpretación de las pruebas diagnósticas como es el PSA, los médicos de Atención Primaria tienen mayor manejo y acceso a pruebas de imagen como la ecografía y han aparecido nuevas combinaciones de fármacos para pacientes específicos, indicaciones para fármacos ya comercializados para disfunción eréctil, nuevos estudios con combinaciones ya establecidas que refuerzan su uso en un grupo de pacientes, y todo ello se recoge en Criterios 3.0”. Así explicaba el documento el Dr. José Manuel Cózar, presidente de la AEU. Un documento que será difundido por varios congresos nacionales y en los distintos órganos de difusión de las sociedades que han colaborado en su realización, para reforzar la información acerca de la importancia de que Atención Primaria y Urología estén interrelacionadas en el tratamiento de una patología tan común como la BHP.

miércoles, 6 de mayo de 2015

El cordón umbilical puede ayudar a prolongar la vida de tu bebé

El almacenamiento de la sangre del cordón umbilical de tu bebé puede ayudarlo en el tratamiento de enfermedades genéticas que puedan presentarse en el futuro.
El cordón umbilical puede ayudar a prolongar la vida de tu bebé
Foto: Pinterest
Durante nueve meses el cordón umbilical le proporciona a tu bebé los nutrimentos necesarios para su salud y el oxígeno para su crecimiento. Sin embargo, en el momento del parto, el cordón umbilical es cortado y desechado sin tener una función posterior en él.
Sin embargo, gracias a los nuevos avances en el campo de la genética, y desde hace 20 años,  la funcionalidad del cordón umbilical ha tomado un nuevo giro al descubrirse  de que la sangre de cordón umbilical contiene grandes cantidades de células madre que puedan ser utilizadas para el tratamiento de enfermeddes hematológicas y de tipo genético, que puedan  garantizar la salud de tu bebé.
“La sangre del cordón umbilical está repleta de células madre –células maestras capaces de generar otras células como: glóbulos blancos y rojos, así como plaquetas-, por lo que algunos padres optan por almacenar esta sangre tan particular en bancos especializados del cordón umbilical”, explicó la Maestra en Ciencias Diana Pier, Directora Médica del Banco del Cordón.
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Foto: Pinterest
Banco del Cordón Umbulical (BCU)
En México se cuenta con el Banco de Cordón Umbilical (BCU), una empresa  mexicana que almacena esta sangre del cordón umbilical desde 2001, en donde los padres pueden almacenar este tipo de células para ayudar a las familias a tratar con células madre numerosas enfermedades malignas y congénitas con éxito, como leucemias, anemias, cáncer y tumores malignos, entre otras.
Gracias a este  tipo de avances médicos, también se continúa en la  investigación para tratar otras enfermedades como secuelas de la diabetes, infartos y otras enfermedades que pueden presentarse más adelante en la vida, pues en los últimos años las enfermedades hematológicas se han incrementado y cada vez hay más personas con diferentes padecimientos, por ello, es indispensable velar por la salud de los hijos.
Ventajas de la recolección de la sangre del cordón umbilical
1.  Fácil de obtener en el momento del parto.
2.  No presenta ningún riesgo para el donador.
3.  Menor probabilidad de transmisión de infecciones.
4.  Permite el uso de trasplantes en familiares.
5.   Rápida disponibilidad de sangre de cordón.
6. Mayor cantidad de células progenitoras y una mayor cantidad de colonias formadoras.
7. Las células provenientes del cordón poseen una mayor capacidad proliferativa.
8. El almacenamiento de las células madre son para toda la vida y se pueden usar en cualquier
9. Los precios son accesibles al alcance de cualquier bolsillo.
De esta forma, el Banco de Cordón Umbilical (BCU) es una opción en nuestro país donde los padres pueden tomar la decisión para criopreservar sangre del cordón umbilical de su recién nacido antes del parto y, así, prevenir enfermedades letales.
 
Con información de  Banco de Cordón Umbilical (BCU)  
Para mayor información: www.bancodecordon.com/BCU/