viernes, 5 de junio de 2020

Tratamiento contra el cáncer: qué son las nanocápsulas, la nueva frontera de la lucha contra la enfermedad

Gracias a las nanocápsulas, el tratamiento médico podría eliminar el uso de la quimioterapia en los cánceres de mama agresivos
Gracias a las nanocápsulas, el tratamiento médico podría eliminar el uso de la
Afortunadamente, y gracias a los avances médicos, cada vez se reduce más la tasa de mortalidad del cáncer . Sin embargo, tanto el diagnóstico como los tratamientos actuales llevan asociados numerosos efectos secundarios como pérdida de peso y apetito, caída del pelo, insomnio, cansancio, etc.
Consecuencias preocupantes porque empeoran considerablemente la calidad de vida de los pacientes hasta el punto de poner en riesgo su salud. Así las cosas, la ciencia se enfrenta a un importante desafío: ¿habría algún modo de detectar el cáncer de manera más temprana y con técnicas más sencillas?

Caballos de Troya contra el cáncer

Investigadores del grupo de Paula T. Hammond en el MIT de Estados Unidos desarrollaron recientemente unas cápsulas en la escala nanométrica (nanocápsulas) que permitirían simultáneamente detectar el cáncer con un simple análisis de orina y combatirlo a modo de "caballo de Troya". Esto es, penetrando en las células malignas y liberando toda su carga terapéutica en el interior de las mismas.
En los tratamientos tradicionales del cáncer (por ejemplo, la quimioterapia ) el agente terapéutico se distribuye a lo largo de todo el organismo, atacando indistintamente a células sanas y células malignas. Pero, ¿qué culpa tienen las células sanas? ¿No hay ningún modo de atacar exclusivamente a las cancerígenas? La nanotecnología puede darnos la solución.
Las nanocápsulas tienen una tendencia natural para acumularse en las áreas tumorales gracias a un efecto conocido como EPR (Permeabilidad y retención mejoradas, por sus siglas en inglés). Las células cancerígenas crecen rápido y son muy activas, por lo que tienen que fabricar apresuradamente vasos sanguíneos para asegurarse un suministro de oxígeno y nutrientes. Al igual que un edificio construido de forma precoz, estos vasos sanguíneos tienen imperfecciones en su estructura. Las nanocápsulas que viajan por el torrente sanguíneo aprovechan estas imperfecciones para introducirse y acumularse en el tumor.
Además, para conseguir una acumulación todavía mejor, es posible modificar la superficie de estas nanocápsulas con diferentes moléculas. Estas moléculas actúan como pequeños sensores que se unen específicamente a células tumorales. Igual que si se tratara de las piezas de un rompecabezas. De este modo, se consigue liberar el agente terapéutico únicamente en el entorno de células malignas, sin afectar a las células sanas.

Las nanocápsulas tienen una tendencia natural para acumularse en las áreas tumorales gracias a un efecto conocido como EPR (Enhanced Permeability and Retention)
Las nanocápsulas tienen una tendencia natural para acumularse en las áreas tumorales gracias a un efecto conocido como EPR (Enhanced Permeability and Retention)

Detectando tumores en la orina

Poder detectar el cáncer con un simple análisis de orina, evitando técnicas más invasivas o caras como la biopsia o las resonancias magnéticas, parece una realidad cada vez más cercana gracias a los recientes avances científicos.
El ambiente en el que crecen las células cancerígenas es totalmente diferente al encontrado en las regiones de tejido sano. Éste se caracteriza por bajos valores de pH (entorno ácido) y altos niveles de unas proteínas conocidas como metaloproteasas, que ayudan al crecimiento y propagación del tumor. Las nanocápsulas desarrolladas en el grupo de Paula T. Hammond llevan incrustada en su superficie una molécula que puede ser detectada en la orina. Lo realmente interesante es que la unión entre dicha molécula y la superficie de la cápsula es inteligente, de tal modo que ésta se rompe únicamente en presencia de altos niveles de metaloproteasas, liberando la molécula de la cápsula y detectándose así en la orina.
En pruebas con ratones que presentaban tres tipos de cánceres (de páncreas, colorrectal y de ovario), los niveles de esta molécula fueron más altos en la orina de aquellos animales que sufrían cáncer. Objetivo conseguido: las nanocápsulas tienen poder de diagnóstico .

Los expertos se preguntan si habría algún modo de detectar el cáncer de manera más temprana y con técnicas más sencillas
Los expertos se preguntan si habría algún modo de detectar el cáncer de manera más temprana y con técnicas más sencillas

Silenciando las células cancerígenas

Lo que hace que las células cancerígenas se descontrolen es que están genéticamente mal programadas. Presentan genes alterados que provocan la proliferación y el crecimiento incontrolado de las células, generando lo que todos conocemos como tumor. Los avances en genética permiten hoy en día atenuar la expresión de dichos genes mediante unas moléculas conocidas como siRNA (ARN de silenciamiento), consiguiendo así detener el cáncer.
Sin embargo, para que el tratamiento sea efectivo, estas moléculas de siRNA deben ser liberadas en el interior de la célula cancerígena. La membrana exterior de las nanocápsulas desarrolladas por el grupo de Paula T. Hammond está compuesta por moléculas de siRNA.
De este modo, y aprovechando su capacidad para acumularse en el tejido cancerígeno y penetrar en células malignas, se consiguió liberar este siRNA en las zonas tumorales y silenciar un gen modelo en ratones que presentaban tres cánceres diferentes (páncreas, colorrectal y ovario).
A pesar de tratarse de un trabajo preliminar en animales y con un solo gen modelo, la innovadora estrategia podría abrir nuevas puertas hacía terapias de diagnóstico que incluyen, a su vez, un tratamiento específico para cada cáncer.
En definitiva, la batalla contra el cáncer continúa. Lo que parece indiscutible es que, para seguir avanzando hacia terapias más efectivas y diagnósticos más tempranos, es fundamental aunar el conocimiento y esfuerzo de expertos de diferentes disciplinas científicas y tecnológicas.

martes, 19 de mayo de 2020

El ingenioso desarrollo argentino para evitar que médicos y enfermeros se contagien de coronavirus y supervisen pacientes a distancia

Lo proyectaron un nutrido grupo de científicos, médicos y empresarios de Bahía Blanca y recibirá un subsidio de 100 mil dólares del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Se trata de un monitoreo simplificado para que el personal de salud no deba pasar por todas las camas de una terapia intermedia



Las partes que componen el desarrollo: 1) Equipo de monitoreo. 2) comunicación wifi. 3) Sensor óptico para realizar la Oximetría y leer el pulso cardíaco. 4) Baterías. 5) Sensor de temperatura. 6) Identificación del paciente y referencia al equipo. 7) Central de monitoreo de pacientes. 8) App de monitor individual. 9) Banda de medición de frecuencia respiratoria. 10) impresión de informes
Las partes que componen el desarrollo: 1) Equipo de monitoreo. 2) comunicación wifi. 3) Sensor óptico para realizar la Oximetría y leer el pulso cardíaco. 4) Baterías. 5) Sensor de temperatura. 6) Identificación del paciente y referencia al equipo. 7) Central de monitoreo de pacientes. 8) App de monitor individual. 9) Banda de medición de frecuencia respiratoria. 10) impresión de informes

 

El ingenioso desarrollo argentino para evitar que médicos y enfermeros se contagien de coronavirus y supervisen pacientes a distancia

Lo proyectaron un nutrido grupo de científicos, médicos y empresarios de Bahía Blanca y recibirá un subsidio de 100 mil dólares del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Se trata de un monitoreo simplificado para que el personal de salud no deba pasar por todas las camas de una terapia intermedia

Las guerras, por terrible que suene, siempre han sido el terreno más fértil para los avances científicos, desde la invención de la rueda hasta hoy. La pandemia de Covid-19 es una de ellas. Con seguridad, el conflicto más global de todos los que enfrentó la humanidad.

En Bahía Blanca, algo se está gestando. Un avance que no es una vacuna ni un tratamiento, pero que puede ayudar a que el personal de salud, aquellos que están en el frente de batalla, no caigan víctimas del contagio: el “Monitoreo Simplificado de Pacientes en Situación de Internación Masiva”.

En eso anda el doctor en Ingeniería Pablo Mandolesi, recibido en la Universidad Nacional del Sur, anda en esa tarea. De 53 años, casado y padre de dos hijas, docente e investigador del Instituto de Investigaciones de Ingeniería Eléctrica y miembro de la Carrera de Investigador de la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires.

“Bahía no es una ciudad tan grande -comienza a contar- y quienes hacemos electrónica nos conocemos todos y tenemos bastante relación con empresas. Cuando empezó la cuarentena me llamaron para ‘hacer cosas que puedan ser de utilidad’ ante la pandemia”.
el doctor en Ingeniería Pablo Mandolesi
el doctor en Ingeniería Pablo Mandolesi
El resultado de esas reuniones vía zoom se plasmó bajo el nombre de Ayudar, y reunió un grupo de trabajo que, además de Mandolesi integran, entre otros, el Ingeniero electricista Guillermo Vallasciani, el biotecnólogo Guillermo Coppa, el biotecnólogo Mauricio Clermont, el diseñador industrial Diego Aguilar, los neumonólogos Jorge Draghi y Julio Silio, el maker electrónico Gabriel Messina, el licenciado en Comunicación Leandro Digiacomo y el ingeniero Químico Rolando Scudelati.
 
“Llegamos a la conclusión que debíamos hacer un equipo de monitoreo para una terapia intermedia, por llamarla así, los lugares donde las internaciones son masivas.El objetivo es bajar la exposición del personal sanitario, aquellos que deben supervisar continuamente a los pacientes y están muy expuestos al contagio. Y, que cada miembro de ese personal sanitario aumente la capacidad del seguimiento de personas. Hoy, cada 100 camas, es menester que haya ejército de personas dando vueltas y exponiéndose al contagio”.

Un dato: todo este desarrollo, una vez concluido, tendrá sus planos abiertos. Es decir, quien lo desee podrá copiar y pegar. Y salvar médicos y enfermeros.

Al poco tiempo de comenzar el diseño del dispositivo, la Agencia de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación abrió un concurso para proyectos sobre Covid-19. Lo presentaron, y fue elegido entre los 64 que recibirán 100 mil dólares de subsidio. “Me sorprendió, porque había 900 proyectos. A los mejor fue porque ya tenía un grado de avance y no había muchos sobre el monitoreo de pacientes”.
Parte del equipo que desarrolla el sistema de monitoreo a distancia en una reunión por Zoom.
Parte del equipo que desarrolla el sistema de monitoreo a distancia en una reunión por Zoom.
“Habíamos arrancado buscando financiamiento privado y comprando elementos nosotros -prosigue Mandolesi-. Pero ahora la diferencia es enorme, porque la mayoría de los componentes son importados, no se consiguen en el mercado local, y entonces se complicaba la logística. Y como están dedicados a censar variables de la salud, hoy son elementos de élite, digamos, y todo el mundo los están buscando”.
 
-¿Es un desarrollo muy caro?

-No. Nuestro objetivo es que sea de bajo costo. Buscamos que el costo del equipo que tiene el paciente sea de 150 dólares, y la central de monitoreo otro tanto. Esa central es la que muestra las mediciones de los enfermos en la sala de médicos o enfermeros. Y cada 30 o 40 camas se pondría un equipo adicional. Ya tenemos un prototipo, ajustable al proceso de fabricación, y para eso ya estamos en contacto con fabricantes de electrónica de nuestro país para bajar el costo lo más posible.
 
-¿Cómo es el equipo?

-Va a tener el tamaño de un celular. Del mismo salen cables para medir cuatro variables. Uno va a la punta del dedo con un oxímetro -que está incluido- para medir, a través de sendos sensores, dos de ellas: oxígeno en sangre y ritmo cardíaco. Funciona con una propiedad de la sangre que valida, según la cantidad de oxígeno, la absorción de los rayos infrarrojos. Lo que deberíamos comprar afuera son los dispositivos electrónicos para detectar la luz, que ya vienen preparados para hacer oxímetros. Luego mide la temperatura corporal con un dispositivo electrónico bajo la axila. La información viaja al equipo central que tiene incorporado los circuitos integrados del termómetro que la capturan. Y por último, mide el ritmo respiratorio. Tenemos dos posibilidades de medirlo. Una que es la más elemental, pero más compleja de aplicar, que es la deformación torácica, con una cinta que se expande y contrae el tórax. La otra es impedancia torácica, que hace algo parecido pero midiendo la conductividad del pecho. Es un método más seguro pero hay que ponerle electrodos a las personas.
Un modelo de chequeo de la información que recibirán médicos y enfermeros
Un modelo de chequeo de la información que recibirán médicos y enfermeros
-¿De qué forma se transmite la información?

-El equipo la envía por bluetooth o wifi a un concentrador que hace el procesamiento y la muestra para seguir el protocolo que los médicos proponen. El concentrador puede ser el mismo generador de wifi, poniendo un router en el mismo. Esto en el futuro podría vincularse sin estar cerca, ser totalmente remoto, y transmitir datos a distancia. Pero nuestro objetivo hoy son los ambientes de internación masiva y debería estar próximo.
 
-¿Ese concentrador también lo diseñan ustedes?

-Si. Tiene menos restricciones que el equipo que colocamos junto a los pacientes porque no hay que sanitizarlo, y por ende utiliza más elementos standard. Al otro hay que limpiarlo con desinfectantes, es todo proceso que se debe llevar a cabo porque está en un ambiente contaminado.
 
-¿Cómo se inmuniza el equipo?

-Lo que vamos a proponer es que esté en inmerso en una resina completa de desinfectantes, de forma que no tenga intersticios. Lo que aseguramos es que los elementos que se usen serán acordes para poder ser higienizado en forma correcta para que no se arruine. Por ejemplo, los cables que utilizamos son de uso médico, las vainas de material en esos ambientes.
Render de una de las placas que desarrollaron para el equipo de monitoreo. Una vez terminado, los planos serán abiertos para todo el mundo.
Render de una de las placas que desarrollaron para el equipo de monitoreo. Una vez terminado, los planos serán abiertos para todo el mundo.
-Me decía al principio que ya hicieron un prototipo.

-Sí, básico, en partes y sin toda la tecnología que estamos desarrollando. Para su diseño mandamos a comprar componentes a Estados Unidos, así podemos empezar a hacer pruebas de campo, llevarlo a un hospital y validar su funcionalidad con médicos.
 
-¿Cuántas personas se necesitan para manejarlo?
 
-Una vez instalado en el paciente, el equipo es autónomo. Lo que se debe hacer es hacerlo funcionar y atender la consola en la que se muestran los parámetros, y ahí va a estar el personal sanitario como lo hace habitualmente. Lo que buscamos, como decía, es facilitar el trabajo con los protocolos que los enfermeros y médicos llevan adelante a diario. Un profesional de salud puede ver a todos los pacientes en un monitor general, y puede resolver la descompensación de uno yendo a verlo puntualmente, no pasando por todas las camas.
 
-¿Cuándo estará listo?

-La pregunta del millón de dolares… Los prototipos para empezar las pruebas de campo los podríamos tener en tres semanas. El problema más grande que tenemos es la cuestión presupuestaria. Hay que ver cuando está disponible el dinero para las compras que faltan. Lo que es la ingeniería estará para esa fecha, pero hay mucho que ver en la provisión de partes, porque debemos pensar en dos o tres variantes, ya que el mercado va cambiando todo el tiempo por la disponibilidad de elementos. La producción, luego, depende de los fabricantes, pero no es mucho tiempo.

lunes, 11 de mayo de 2020

Perder capacidades por un ictus y pensar que estás igual que siempre

Perder capacidades por un ictus y pensar que estás igual que siempre

Cuando termine el verano me reincorporaré a mi trabajo”. Es la declaración de intenciones de un paciente que trabajaba como piloto, y tras haber sufrido un ictus, se encuentra en silla de ruedas y ni siquiera recuerda cosas básicas como el nombre del colegio de sus hijos.
Sufre anosognosia o falta de conciencia de déficit, algo frecuente en personas con daño cerebral adquirido. Lejos de darse cuenta de cómo un hecho traumático ha cambiado su vida, ignoran los problemas (motores, cognitivos, emocionales o conductuales) que les ha generado la lesión. Y tampoco tienen consciencia de la repercusión que estos tienen en su día a día. Digamos que ellos se sienten “como siempre”.
El daño cerebral adquirido es la mayor causa de discapacidad en los países desarrollados, y el ictus es el motivo más frecuente (prácticamente el 80%). En España cada año se producen más de cien mil casos. Aunque los avances médicos permiten reducir en muchas ocasiones las secuelas derivadas de la lesión, nuestros hábitos de vida están provocando que la incidencia aumente de forma sorprendente. El consumo de tabaco y alcohol, una dieta inadecuada, el sedentarismo, malos hábitos de sueño o altos niveles de estrés son factores de riesgo muy importantes.
Que el daño cerebral adquirido suela ir acompañado de falta de conciencia de déficit tiene consecuencias. Es cierto que se puede asociar a un mayor bienestar emocional de los pacientes, a primera vista positivo. Pero no ajustarse a la realidad puede volverse contraproducente al generar dificultades importantes en su día a día, en su entorno y en el éxito de la rehabilitación.
Al fin y al cabo, si un paciente piensa que se encuentra perfectamente, que no tiene déficits ni problemas asociados a la lesión, difícilmente estará motivado para someterse a una rehabilitación. Como tampoco seguirá las pautas e instrucciones de los profesionales y de su familia. Además se pondrá objetivos poco realistas, pudiendo incluso incurrir en acciones que pueden suponer un riesgo importante para su salud.
Puwadol Jaturawutthichai / Shutterstock

Saber lo que nos pasa es el principio de la recuperación

Desde hace algún tiempo, numerosos investigadores han desarrollado programas específicos de intervención sobre la conciencia de déficit, con el objetivo de hacer ver a los pacientes lo que no pueden (o no quieren) ver. Se trata de algo principal para conseguir que el proceso rehabilitador y la recuperación del paciente puedan ser satisfactorios.
Estos programas de intervención recurren a diversas estrategias. Inicialmente suele emplearse la psicoeducación, que consiste en que el paciente conozca lo que le ha pasado, cómo funciona el cerebro, la importancia que éste tiene en todo lo que hacemos y cómo sufre cuando se ve dañado.
Otra forma de conseguir que el paciente perciba que tiene un problema es someterle a tareas estructuradas. Por ejemplo, una prueba de memoria en la que tiene que intentar memorizar y posteriormente recordar una lista de palabras (Tormenta, Flauta, Espada, Trompeta, Nieve, Puñal, Trueno, Violín, Lanza, Piano, Tempestad, Látigo). Pidiéndole previamente al paciente que pronostique cuál cree que será su rendimiento. En el ejemplo, ante la pregunta de cuántas palabras cree que recordará, el paciente que sobrestima sus habilidades podría considerar que a la primera se acordará de nueve de las doce palabras.
Una vez ejecutada la actividad se comparan las expectativas con el desempeño real, que generalmente es inferior. Y eso lo sitúa en una confrontación controlada y estructurada de su percepción y la realidad. Le hace consciente de que sucede algo anómalo.
Cuando se graba el desempeño en vídeo, el impacto para el paciente es notable. Porque comete errores o tiene dificultades importantes para realizar una actividad de los que no es en absoluto consciente. En el ejemplo anterior, el paciente se visualizaría recordando solamente dos o tres de las doce palabras escuchadas.

A mayor conciencia de déficit, mayor éxito de la rehabilitación

Las intervenciones específicas sobre la conciencia de déficit dentro del proceso global de rehabilitación aumentan el nivel de conciencia de los pacientes en el momento del alta. En un estudio se observó que los pacientes con menor nivel de conciencia al inicio de la rehabilitación son también los que más se benefician de la intervención específica sobre la misma.
El fin último de cualquier programa de intervención realizado con pacientes con daño cerebral no es otro que lograr que alcancen la máxima independencia funcional. O lo que es lo mismo, que los pacientes sean tan autónomos como sea posible en las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria una vez concluida la rehabilitación.
Por eso su inclusión en los programas de intervención debe considerarse un punto clave por todos los profesionales que trabajan en neurorehabilitación y debe realizarse de forma conjunta con las familias.
En un primer momento, hacer al paciente consciente de lo que le ha pasado, las dificultades que presenta y las repercusiones de éstas en su día a día, puede suponer un importante choque emocional que se asocie con una afectación de su estado de ánimo. Puede sentir tristeza, inseguridad, rabia, miedo… Sensaciones no experimentadas hasta ese momento, pero necesarias para asimilar la realidad e iniciar el proceso de recuperación.
Es más, una conciencia de déficit ajustada ayuda al paciente a tener un proceso rehabilitador más exitoso y a lograr a largo plazo una mayor calidad de vida.

jueves, 7 de mayo de 2020

La biopsia dirigida por fusión de imagen, un nuevo aliado contra el cáncer de próstata

La biopsia dirigida por fusión de imagen, un nuevo aliado contra ...
Este procedimiento de última generación aumenta la efectividad en el diagnóstico del cáncer de próstata
Sin duda alguna, el cáncer de próstata es una de las enfermedades que más afecta a los hombres en la actualidad. Una patología bastante compleja, que en algunas ocasiones es difícil de diagnosticar, ya que las pruebas médicas no son capaces de detectarla hasta que se ha extendido. Por suerte, en los últimos tiempos se están consiguiendo grandes avances en el tratamiento del cáncer de próstata.
Un claro ejemplo de ello lo encontramos en la biopsia por fusión, una técnica diagnóstica que permite detectar el cáncer de próstata con mayor efectividad. Gracias a este tipo de avances médicos, los urólogos pueden alcanzar un diagnóstico más certero, previo a una intervención quirúrgica. En cualquier caso, lo más recomendable para evitar este tipo de neoplasia es actuar sobre la prevención.
El cáncer de próstata es una enfermedad con un componente genético bastante importante, por lo que los familiares de pacientes con esta patología deben someterse a controles médicos a partir de los 40 años. Sin embargo, resulta fundamental que todos los hombres controlen el estado de su próstata, puesto que este tipo de cáncer puede desarrollarse en cualquier persona.

Principales técnicas diagnósticas del cáncer de próstata

Como ya se ha comentado anteriormente, en los últimos años se han conseguido grandes avances médicos en cuanto al diagnóstico del cáncer de próstata se refiere. Hace aproximadamente unos diez años, los especialistas en este tipo de neoplasia utilizaban técnicas simples y rudimentarias como el tacto rectal, pero en la actualidad, la situación ha cambiado gracias a la aparición de nuevos métodos.
Uno de los métodos más destacados en este sentido es el antígeno prostático específico (PSA), una molécula que puede ayudar a prevenir la aparición del cáncer de próstata -sus niveles en la próstata se elevan cuando el cáncer está presente-. Otra técnica diagnóstica bastante utilizada es el PCA3, un gen específico del cáncer de próstata que se puede encontrar en la orina de los pacientes.
La ecografía transrectal es otro método que permite encontrar algunos hallazgos sugestivos del cáncer prostático, sin embargo, su diagnóstico no es definitivo. Por ello, la ecografía transrectal se suele llevar a cabo conjuntamente con la técnica de la biopsia de próstata, la cual si permite orientar al médico a la hora de obtener un diagnóstico definitivo.

El método más novedoso, la biopsia de próstata por fusión

La ecografía transrectal combinada con la biopsia es capaz de llegar hasta la próstata, de manera que el médico puede detectar (o descartar) fácilmente una posible patología. Un procedimiento relativamente corto -no suele durar más de 20 minutos-, que consiste en la colocación e inserción de una sonda a través del recto. Una vez que la sonda está correctamente posicionada, el cirujano procede a insertar una aguja para tomar la muestra.
En estos casos, los especialistas médicos utilizan el ultrasonido o eco como guía para dirigir la biopsia, puesto que es una buena forma de asegurar su llegada a la próstata sin ningún problema. Aun así, tomar una muestra de la lesión específica es bastante complicado, sobre todo en aquellos pacientes que se encuentran en un estado inicial de la enfermedad, y a veces se producen lesiones secundarias que no existían previamente. Estas secuelas "poco deseables" están dejando de ser un problema gracias a los últimos avances técnicos como la biopsia de próstata por fusión de imagen.
Para conocer más a fondo esta incipiente técnica, hemos consultado con el Doctor Natalio Cruz, ex-presidente de la Asoc. Nacional de Urología y divulgador que lleva más de 20 años trabajando en el ámbito de la Medicina Sexual. "Las técnicas diagnósticas del cáncer de próstata nunca han dejado de avanzar, pero en los últimos años hemos visto una verdadera revolución en este campo con la aparición de la biopsia de próstata por fusión. Para hacer posible esta nueva técnica, se suma la RMN (Resonancia Magnética Nuclear) a la ya usada ecografía transrectal con biopsia, generando una imagen compuesta, que nos permite ver con una altísima sensibilidad y especificidad la próstata del paciente".
De esta manera, los especialistas médicos pueden identificar con precisión milimétrica dónde están los sectores alterados de la próstata y toma muestras, ya que obtienen imágenes fusionadas de la RMN (Resonancia Magnética Nuclear) y de la ecografía transrectal. Una técnica diagnóstica muy avanzada que también recibe el nombre de mapeo prostático, debido a que registra la posición exacta de las alteraciones en la próstata a través del periné.

"Por ahora, no son todos los hospitales públicos los que ofrecen este método diagnóstico, está quizás algo más implantado en clínicas privadas españolas, pero se avanza con paso firme", concluye el Dr. Cruz.

martes, 28 de abril de 2020

Protocolos médicos cubanos registran avances frente a la COVID-19

La medicina frente a la COVID-19, hoy en la Mesa Redonda. Foto: `Presidencia Cuba/ Twitter.
Desde que la COVID-19 llegó a Cuba, los médicos del país han librado una dura batalla para salvar vidas y lograr que el menor número posible de pacientes pase al estado grave.
¿Cómo los especialistas e instituciones de salud del país han enfrentado tamaño desafío? ¿Cuáles son los protocolos y medicamentos que se usan en Cuba para combatir el nuevo coronavirus? ¿Qué resultados muestra el país en la recuperación de pacientes graves y críticos? Para informar sobre estos temas, reconocidos clínicos, pediatras e intensivistas cubanos comparecerieron este lunes en la Mesa Redonda.

Protocolos cubanos de atención a los pacientes

El MSc. Ricardo Pereda González, coordinador del grupo de expertos del MINSAP, se refirió a la atención de los pacientes mediante un protocolo nacional.
Ese protocolo -explicó- “ha tomado elementos con solidez científica de las experiencias en el país e internacionalmente, partiendo de que es una enfermedad cuyo tratamiento definitivo se desconoce, por lo que el mundo ha utilizado varios esquemas terapéuticos”.
El especialista en medicina intensiva agregó que la primera versión del protocolo en Cuba data del 19 de febrero y ya está establecida la tercera: “Las hemos enriquecido con nuestros propios equipos de trabajo, y también en el intercambio con los integrantes de nuestras brigadas internacionales, sobre todo las que están en Italia y Andorra, quienes han tratado a gran cantidad de pacientes. Hemos compartido las mejores experiencias y reafirmado cuestiones propuestas en los protocolos". 
“En este combate diario, hemos aprendido a adelantarnos a los tiempos en los que pueden aparecer los signos de agravamiento”, aseguró Pereda.
“La COVID-19 no nos permite demorarnos. Hemos adelantado terapias, las cuales hemos socializado con colegas de nuestras brigadas internacionales y nos han refrendado que son correctas”.
En el caso de los pacientes asintomáticos, quienes en algún momento pueden expresar síntomas, el experto instó a la vigilancia permanente. “Es preciso actuar con inmediatez ante cualquier manifestación, para establecer la terapéutica como la tenemos definida en cada momento, e inclusive adelantar los tratamientos para poder abordarla”.
“Todo lo que hagamos en prevención es una de las piedras angulares. Habría que hacer referencia al plan para el enfrentamiento que está definido por etapas, las cuales tuvieron la flexibilidad suficiente para incorporar lo necesario y favorable en cuanto a la detección de casos sospechosos, contactos y confirmados".
De esa manera, en Cuba se han incorporado niveles de vigilancia cada vez más estrechos, pudiendo delimitar el agravamiento, o el no tener expresión de la enfermedad en el caso de algunos contactos, tratando siempre de evitar que aparezca una forma grave. 
“Este sistema organizado se traduce en asistencia, prevención, vigilancia y atención al pueblo. Así, poco a poco hemos incorporado productos nuevos a partir de la experiencia de los científicos cubanos y hemos retomado otros. Esto nos da la posibilidad de validar en qué momento utilizarlos”, dijo Pereda González.

Kaletra, Cloroquina y Antivirales en la atención al grave


Al referirse a los medicamentos utilizados en Cuba para combatir la COVID-19,  Pereda explicó que el antibiótico tiene su momento de utilización, en dependencia de la evolución clínica del paciente y cuando sea necesario. 
“No es un medicamento de primera línea en nuestro protocolo. Hasta el momento, están incluidos la cloroquina, la kaletra y los antivirales, además de la utilización si hay signos de agravamiento de las heparinas de bajo peso molecular, suministradas primero en dosis profiláctica y luego terapéutica, en dependencia de cómo evolucione el paciente".
El doctor hizo una pausa en la explicación sobre el uso del Interferón.
“Es muy importante preventivamente. Muchos de nuestros pacientes que ahora tienen una evolución estable, utilizaron el interferón como está establecido en nuestro protocolo. En cambio,  para una segunda etapa se recomiendan otros fármacos y se combinan las terapias.  
 Se suman al tratamiento, el CGIB 258 y los antiinflamatorios esteroides, estos últimos empleados tempranamente. Además, anticuerpos monoclonales como el Itolizumab para los pacientes graves, desarrollado en el Centro de Ingeniería Molecular y de vital importancia en la batalla del organismo contra la enfermedad.
Pereda aseguró que cada medicamento ha tenido resultados y cuenta con su validación por la Organización Mundial de Salud (OMS).

“En los cuidados intensivos no se descuida ningún detalle”

La medicina frente a la COVID-19, hoy en la Mesa Redonda. Foto: Presidencia Cuba/ Twitter.
El especialista comentó que durante los ciclos de 14 días en unidades intensivas, se trabaja con rigor durante 24 horas.  “Esta tarea se ha asumido con extrema responsabilidad, humildad, sencillez y dando lo mejor de cada uno”.
Precisó que hay un equipo en cuidados intensivos que actúa directamente con los pacientes y otro afuera que revisa, aclara dudas, valora y sugiere.
“Esto ha favorecido a los enfermos y a la medicina intensiva, la cual es del detalle y las decisiones se toman en poco tiempo, pues el paciente no da muchas oportunidades.
“En el momento que una persona entra en gravedad, se interconsulta y si hay que tomar una decisión se toma en colectivo, aunque hay algunas que corren por parte de los intensivistas que están dentro de las salas. Muchas veces lo que se hace es una consulta para asegurar que fue la mejor decisión. Esta ha sido una valiosa experiencia, la cual mantendremos y hemos incrementando”. 
Con respecto a los pacientes en estado crítico, el especialista apuntó que su tratamiento es extremadamente complejo.
“Nuestros primeros objetivos son mantener la vida y las funciones vitales, mediante la aplicación de los medicamentos que correspondan en cada momento. Además, priorizamos el manejo de las modalidades ventilatorias y la introducción de todo lo que pueda aportar para mantener la vida y para que tenga una evolución satisfactoria. En cuidados intensivos, no se descuida ningún detalle, incluyendo la nutrición del paciente grave, la cual juega un papel importante en la recuperación”.

Se ha comenzado a usar el plasma de pacientes recuperados

Se refuerza el control sanitario internacional y la vigilancia epidemiológica para evitar su propagación. Foto: Radio Reloj.
"Hemos leído la literatura internacional, e inclusive hemos utilizado elementos que ya la medicina intensiva tenía evidencia de su utilidad: la ventilación prono o boca abajo en los pacientes; la utilización temprana de los antibióticos y la flexibilidad, o sea, escalar primero al máximo nivel, y si el paciente no evoluciona bien, cambiar de inmediato", aseguró en la Mesa Redonda Ricardo Pereda González, coordinador del Grupo de Expertos del MINSAP.
Pereda González informó que se creó una comisión de expertos, en la cual se han compartido las informaciones con los equipos provinciales, y a partir de ahí cada territorio ha decidido un conjunto de expertos que interactúa permanentemente con un gran nivel de trabajo y responsabilidad.
"Las comisiones de expertos, compañeros de la asistencia directa a pacientes y los equipos nacionales, realizan intercambios y discusiones colectivas durante las 24 horas del día.
Según el doctor, estamos al compás de los tratamientos que se hacen en el mundo. “Se utiliza plasma o suero de paciente recuperado para iniciar la terapia en pacientes que estén graves o con una evolución no favorable”. 
Este método forma parte del arsenal terapéutico que existe en Cuba. Varios de los 285 recuperados han donado su plasma para la terapia a los graves, cumpliendo con todas las normas y el rigor que lleva.  “Esperamos un tiempo, y una vez recuperado el paciente y verificado que el plasma está en condiciones de dar su propia inmunidad, se lleva a cabo el procedimiento”..
Esto ha influenciado en el flujo de la información. Los médicos también la reciben en algún momento y comentan sobre cuáles serán las mejores decisiones para la atención. “Esto ha posibilitado la evolución de un grupo importante”.
Pereda González dijo que se intercambian conocimientos mediante  videoconferencias, donde intervienen expertos internacionales.
“Tenemos un observatorio permanente de las experiencias que acumula cada país, en el manejo de la enfermedad. Hay que tomar la mejor y llevarla al análisis y la discusión colectiva”. 
En este sentido, aseguró que se han integrado a estos debates especialistas de distintas instituciones y especialidades, como los cirujanos. 
El uso de los protocolos adecuados, las acciones preventivas, el intercambio constante entre los equipos de trabajo y el uso de la información actualizada para optimizar los tratamientos ha permitido que en Cuba el índice de los pacientes que pasan a la gravedad sea la mitad del promedio mundial y que se hayan logrado éxitos en la recuperación efectiva de pacientes graves y críticos.

¿Cómo se ha comportado la COVID-19 en la población pediátrica cubana?

Luis Alberto Paz, médico pinareño, atiende a uno de sus pequeños pacientes con Covid-19. Foto: Radio Guamá
Antes de declararse pandemia la enfermedad, el pasado 11 de marzo,  los titulares hablaban de la poca afectación en la población pediátrica. ¿Cómo se ha comportado esto en nuestro escenario?, sobre el particular respondió en la Mesa Redonda la M.Sc. Lissette del Rosario López González, jefa del grupo nacional de Pediatría del Minsap.
La especialista en medicina intensiva dijo que, según las estadísticas, la población pediátrica cubana (hasta los 18 años) supera los 2 millones 400 mil pacientes. Por tanto, de ese universo los que han adquirido la enfermedad es un por ciento insignificante.
“Si analizamos cómo se ha afectado la población pediátrica cubana, del total de pacientes diagnosticados con COVID-19, el 11 % pertenecen a este grupo”.
Para la especialista, el dato ha sido motivo de análisis. “En nuestro país, la mayoría de los afectados está por encima de 10 años y por debajo de 18, y predomina el sexo masculino.  Ahí, tenemos la primera premisa, la relación con el estilo de vida”.
También analizaron a los pacientes pediátricos que se han diagnosticado con la COVID-19 y que tuvieran patologías que puedan predisponer a esta afección. Por ejemplo, en Cuba hay diabéticos, otros con enfermedades neuromusculares, y existe además un programa de ventilados a domicilio, niños que requieren una tecnología sanitaria en el hogar.  
“Estos pacientes tienen mayores posibilidades de enfermar con la COVID-19, pero ninguno de ellos lo está, y eso es una muestra de las fortalezas de la atención primaria de salud, con una vigilancia intencionada hacia la prevención”. 
Como Grupo Nacional de Pediatría, insistió la doctora, ahora toca incitar a la disciplina social y al autocuidado de los adolescentes, porque si bien es cierto que la población pediátrica no está severamente enferma, puede tener un impacto negativo en la propagación de esta enfermedad.  
“Obviamente, tenemos que pensar como país y cuidar a nuestros niños, porque puede que este grupo etario no esté afectado severamente desde el punto de vista biológico, pero sí desde el social”.  
 Según López González, la población pediátrica tiene un diapasón muy amplio, y por eso es bien complejo su análisis. Además, los estilos de vida varían, en dependencia de la edad.  
“En este punto siempre llamamos la atención de la familia como núcleo central de la sociedad.  Los niños pequeños no se enferman porque toda la familia está volcada hacia su cuidado, sin embargo, los adolescentes sí. Ellos tienen que cumplir con las orientaciones, en las que la disciplina social es básica”, comentó.  

¿Cuántos la han adquirido y cómo se manifiesta la enfermedad en los menores?

M.Sc. Lissette del Rosario López González, jefa del grupo nacional de Pediatría del MinsapFoto: `Presidencia Cuba/ Twitter.
Hasta el día de ayer, en Cuba se han diagnosticado 121 pacientes en edad pediátrica.  
Las manifestaciones clínicas son variables, pero más del 70 % de estos casos positivos son asintomáticos.  “Esos pacientes se han diagnosticado por la utilidad que ha tenido la pesquisa y por el trabajo desde el área de atención primaria”. 
Destacó el sólido relacionamiento que han logrado con los Hospitales Militares del país, a dónde se han enviado pediatras para reforzar la atención a los niños enfermos.
En este sentido, la directiva resaltó la importancia de la preparación en la que están inmersas la Sociedad Cubana de Pediatría, el Grupo Nacional de la Universidad,  y el Departamento Materno Infantil, rigiendo esta capacitación. 
La doctora López González ejemplificó que en pediatría se han diagnosticado casos por un rash en la piel, que suele ser muy inespecífico. Asimismo, los síntomas comunes como la fiebre y el estornudo han estado presentes en el mayor número de los casos.  
“Nos ha llamado la atención cuadros clínicos que han prevalecido en adultos. Hemos tenido cuatro casos que se han diagnosticado por tener otitis media. De ahí la importancia que tiene para cualquier pediatra, en cualquiera de sus escenarios,  descartar primero la COVID-19 y después analizar el resto de las patologías posibles”.  
López González comentó que, con ánimo de minimizar la subjetividad, se han trazado diferentes estrategias. 
“Desde la organización inicial de los servicios pediátricos utilizamos la herramienta clínica del triángulo de evaluación pediátrica,  que permite ver con la sospecha epidemiológica si su paciente está enfermo o no y cuán severa es la enfermedad que tiene. A partir de ahí se echa a andar un engranaje de cómo van a estar organizados los servicios de atención médica”. 
Sobre este tema, aseguró que los servicios pediátricos están bien organizados, desde su condición primero de contactos, después de sospechosos y finalmente de confirmados.  
Sobre la pequeña paciente de 9 meses que ha sido reportada de grave, apuntó que el diagnóstico inicial era de una enfermedad neurológica (encefalitis), pero esta era realmente una consecuencia de la acción viral del SARS-Cov-2, que le provocó incluso convulsiones. Se le hicieron los análisis, se determinó el positivo a la COVID-19 y se han aplicado con celeridad tratamientos que la mantienen con una evolución estable.

El trabajo en equipos y la paciente grave de nueve meses

“Los hospitales militares han abrazado los servicios pediátricos. Hay pediatras militares que se han implicado con la pediatría civil, por decirlo de alguna manera,  y han creado los servicios de pediatría dentro de esos hospitales militares, con la capacidad de atención al paciente grave”, aseveró la MSc. Lissette del Rosario López González, en un segundo momento de la Mesa Redonda.  
Con relación a este tema se han creado equipos de trabajo conformados por los pediatras de los hospitales militares y se han completado con los profesionales de esta área de la atención secundaria y primaria de salud. 
“La atención pediátrica a los pacientes con la COVID-19  ha tenido una peculiaridad. Si bien es cierto que el por ciento de gravedad es mínimo, hemos sido muy precavidos y vamos al frente, ya que el tiempo es la clave del éxito. Por ello, hemos insertado a los intensivistas en estos equipos de trabajo. O sea, son niños que en su mayoría no han llegado a la terapia intensiva, pero que su manejo y evolución ha sido multidisciplinaria”.  
Respecto a las manifestaciones clínicas, habló de la paciente que en estos momentos está en estado grave en pediatría, de 9 meses de edad. 
“Es una paciente que pone en evidencia por qué tenemos que capacitarnos, entrenarnos y tener siempre presente que la medicina es un arte y que depende de la interpretación que tenemos. 
“El cuadro neurológico fue lo que primó en la paciente desde un inicio. Por eso, si vemos un cuadro inespecífico, tenemos igual que tomar la muestra. Hay que descartar el SARCS-COV2 en cualquier paciente con síntomas de gravedad o un indicio de la enfermedad”.  
Exhortó a la población a tener paciencia y confianza en la ciencia. “Estamos trabajando organizadamente, la niña tiene una evolución estable, pero hay parámetros que hay que seguir cumpliendo para la recuperación total”.  

Los esquemas de vacunación pediátrica no se detienen

En respuesta a una interrogante del moderador, Randy Alonso, la doctora dijo que los esquemas de vacunación continuarán, por que hay que seguir protegiendo a la población pediátrica del resto de las infecciones que igual están circulando y que pudieran causar morbilidad.  
“Nuestro esquema oficial de vacunación cuenta con 11 vacunas, que protegen contra 13 enfermedades. Hasta este minuto, solamente la campaña de la polio va a ser pospuesta. 
El resto va a seguir su cumplimeinto, como está establecido por las areas de atención primaria, con todas las condicionantes que deben de tener”.

Tres principios fundamentales en la atención a los pacientes

La medicina frente a la COVID-19, hoy en la Mesa Redonda. Foto: `Presidencia Cuba/ Twitter.
En su presentación, el DrC. Daniel González Rubio, especialista de Medicina Interna del IPK, enfatizó en tres principios fundamentales de Cuba en el manejo de casos de COVID-19: adelantarse a la enfermedad, el abordaje correcto de los antecedentes que tiene el paciente y el tratamiento colegiado.
Según explicó González Rubio, la COVID-19 tiene dos etapas en su comportamiento. “Cerca del 80% de los pacientes superan la enfermedad en la primera fase que se caracteriza por infección respiratoria alta, con tos seca, un poco de dolor faringeo, alteraciones del gusto, fiebre, además de malestar, dolores en los músculos y las articulaciones”.
Ahora bien, añadió, “entre un 15-20% de los enfermos desarrollan la segunda etapa de la COVID-19. En esto inciden desde factores propios del virus, hasta factores de la propia persona y la precocidad con que se aplique el tratamiento en la primera etapa. En la segunda etapa, la infección alcanza los pulmones y se produce la neumonía viral. Tiene dos características: afecta a los dos pulmones y de manera difusa, es decir, a todas las partes de los pulmones. No todos los enfermos desarrollan el grado máximo de severidad”, aclaró el doctor González.
El especialista comentó que progresivamente los pacientes pueden adquirir infecciones bacterianas, lo cual complica más el pronóstico y el paciente comienza a producir una serie de inmunomoduladores químicos que pueden actuar sobre los pulmones y otros órganos. “Aquí se produce la combinación de la infección e inflamación. Esto puede llevar a la temida insuficiencia respiratoria aguda, y de allí al distress respiratorio”.
En relación con el protocolo cubano de actuación sobre los enfermos, explicó que “está sustentado en la experiencia internacional, pero se nutre de nuestra experiencia, del quehacer de nuestros médicos y de las investigaciones de nuestros científicos”.
“En el mundo se utilizan 4 medicamentos recurrentes y nuestro protocolo incluye 3 de los 4. El  cuarto todavía no está bien definido su utilización en humanos”, explicó González.
Asimismo, dijo que la tríada de medicamentos tiene dos efectos: antiviral e inmunomodulador. "El primer antiviral es la Kaletra, que se utiliza en pacientes con VIH. Esto hace que se vea reducida la capacidad del virus de replicarse. El otro antiviral es el Interferón Alfa-2B, “muy demandado a nivel internacional". El tercero es la Cloroquina, que lo utilizamos por su efecto inmunomodulador”, agregó González.
“Si los pacientes entraran en la segunda etapa tienen que tomar antibacterianos cuya intensidad dependerá de la gravedad, además de medicamentos esteroides y  productos de la biotecnología cubana”, aclaró González.
Gracias a los protocolos aplicados, “hemos logrado revertir pacientes graves y críticos. Además, tenemos un gran número de personas que han ingresado con factores de riesgo, como ser mayores de 80 años, con diabetes, hipertensos y asmáticos y ni siquiera han llegado a la categoría de graves”, destacó.

Consagración, Cooperación y Convicciones

El especialista en medicina interna destacó el trabajo del IPK como centro de referencia en el país para el estudio y tratamiento de las enfermedades virales.
Resaltó el extraordinario espíritu de consagración de sus especialistas y todo el personal, sometido a grandes tensiones y trabajado con regímenes de 14 días de trabajo continuo en la institución, 14 días después en el aislamiento para asegurar que no hayan adquirido la enfermedad y después un tiempo con la familia.
Ello ha obligado a reforzar los equipos de trabajo con especialistas y técnicos de otras instituciones y residentes; logrando un adecuado equilibrio entre jóvenes y más avezados profesionales.
Reconoció además el estrecho vínculo que se ha logrado en esta batalla con el CIM, el CIGB, el CECMED y otras instituciones científicas; así como con el Turismo, Transporte, MININT, Comercio Interior y otros organismos estatales, unido a cooperativas, que han brindado su aporte en esta batalla decisiva por la vida.
Hay muchas historias que contar de esta batalla, que estoy seguro que la vamos a ganar, afirmó el Dr. Daniel al cerrar su intervención en la Mesa Redonda.

En video, Mesa Redonda


jueves, 23 de abril de 2020

Coronavirus | La epidemia en Dinamarca que hace medio siglo dio origen a los cuidados intensivos

El nombre de Bjørn Aage Ibsen no es muy conocido. Sin embargo, a él se debe uno de los avances médicos más importantes de la medicina y clave en el tratamiento del coronavirus.
Un trabajo pionero que se llevó a cabo ante la urgencia de una epidemia y una oleada de enfermos críticos en un período muy corto de tiempo.
Ese es el origen de las unidades de cuidados intensivos y de las máquinas de ventilación mecánica con las que hoy cuentan los hospitales de todo el mundo y que son claves en el tratamiento de la covid-19.
Suena a lo que está pasando estos días con el nuevo coronavirus.
Pero en agosto de 1952 era otra enfermedad la que mataba de insuficiencia respiratoria a miles de pacientes: la poliomielitis.
Pese a contar con 500 camas en la época, los médicos y las enfermeras del hospital Blegdam en Copenhague, Dinamarca, estaban desbordados y se veían incapaces de ayudar.
Los enfermos eran sobre todo niños de corta edad.
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La polio es una grave infección viral que no tiene cura.
Muchas personas la atraviesan sin síntomas.
En un pequeño número de casos, el virus ataca los nervios de la columna vertebral y la base del cerebro.
Esto puede causar parálisis, generalmente en las piernas.
Pero "si los músculos respiratorios se ven afectados por esta parálisis la enfermedad puede ser mortal", explica el servicio de Salud de Reino Unido.
A mediados del siglo pasado, Copenhague fue el epicentro de una de las peores epidemias de poliomielitis que el mundo haya visto.
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"El hospital Blegdam ingresó diariamente a 50 personas infectadas, y cada día, 6-12 de ellas desarrollaban insuficiencia respiratoria", cuenta un artículo en la revista Nature.
"En las primeras semanas de la epidemia, murióel 87% de las personas con polio bulbar o bulboespinal, en las que el virus ataca el tronco encefálico o los nervios que controlan la respiración. Alrededor de la mitad eran niños", explica.
Pero un doctor cambió el rumbo de la situación y de la medicina moderna: Bjørn Aage Ibsen, un anestesista danés que había desarrollado parte de su carrera en Boston, Estados Unidos.
Su forma de afrontar la crisis sanitaria danesa, con respiradores y personal especializado, salvó innumerables vidas.

¿Por qué son tan importantes las UCI?

"Son importantes porque los pacientes en peligro o con un fallo orgánico necesitan una estrecha monitorización de muchos parámetros, con un ajuste regular del tratamiento", le explica a la BBC el médico Philipp Jent, uno de los responsables de planificar la gestión de coronavirus en el hospital más grande de Suiza.
Las unidades de cuidados intensivos permiten tener al enfermo constantemente monitorizado.
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Todo este cuidado especial solo es posible en una UCI, donde el ratio de médicos y enfermeras por paciente es mayor y donde la especialización es muy alta, cuenta Jent.
De ahí que también se conozca como medicina intensiva.
Pero la clave de estas unidades no solo reside en las precauciones especiales de aislamiento y limpieza, también es muy importante la disponibilidad de máquinas para fallos renales, cardíacos o respiratorios.
"Uno de los órganos que a menudo necesita apoyo, es el sistema respiratorio, es decir, los pulmones. Por lo tanto, muchos pacientes de las UCI son ventilados mecánicamente con respiradores", dice.

Respiradores de hierro

Pero cuando la poliomielitis atacó Dinamarca, la capital solo contaba con un respirador de hierro o el "respirador Drinker" y 6 respiradores externos.
"Por supuesto, este equipo demostró ser totalmente insuficiente cuando llegó la epidemia", contó en 1953 en una publicación científica el jefe del hospital Henry Cai Alexander Lassen.
"Teníamos que improvisaryencontrar formas para evitar la situación imposible de tener que elegir qué paciente tratar en los respiradores disponibles y qué paciente no tratar", decía explicando un dilema moral que se repite hoy día en la pandemia del coronavirus.
Inventado en 1928, el respirador de hierro requiere que el cuerpo de una persona sea introducido en una cápsula que crea un vacío alrededor del cuerpo.
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Eso obliga a las costillas, y por lo tanto a los pulmones, a expandirse permitiendo la entrada de aire.
Las complicaciones llegaban cuando la persona estaba inconsciente y no era capaz de tragar su propia saliva o el contenido del estómago, que a menudo acababa en los pulmones provocando ahogo.
El danés Bjørn Aage Ibsen ideó para el hospital Blegdam un sistema que solucionó esto.
Su primera paciente en recibir el nuevo tratamiento fue una niña de 12 años llamada Vivi.
Se estaba muriendo a causa de la parálisis provocada por el virus de la poliomielitis.
"Todo el mundo esperaba que muriera", contó Preben Berthelsen, un anestesista danés que entrevistó a Ibsen sobre el caso.
"Propuso un cambio radical en el tratamiento estándar sugiriendo que los pacientes con polio pudieran ser tratados de la misma manera que los pacientes de cirugía", añadió.
Dinamarca tiene 5,8 millones de habitantes.
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Su idea consistía en introducir aire directamente en los pulmones para expandirlos y luego permitir que el cuerpo se relaje y exhale por sí solo.
Además propuso el uso de la traqueotomía.
Es una incisión en el cuello, a través de la que se introduce un tubo de goma que lleva el oxígeno a los pulmones.
Este procedimiento a menudo se utilizaba brevemente durante las operaciones, pero rara vez se había utilizado en una sala de hospital.
El médico jefe del hospital no creía que el sistema fuera a funcionar, pero la situación era tan desesperada que decidió darle una oportunidad.
Y con su sistema, Ibsen consiguió mantener viva a la niña.
El problema radicaba en que la forma de introducir el aire en el tubo de goma era manual.
El personal médico tenía que apretar una especie de perilla de laboratorio o bolsa para forzar el aire a entrar.
Así que Lassen reclutó todos los efectivos que pudo y los organizó en turnos.
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"Ahora estábamos en condiciones de tratar a todos los pacientes que necesitaban ayuda respiratoria", relató el médico jefe del hospital.
La mortalidad de los pacientes con polio que tenían insuficiencia respiratoria se redujo del 87% al 31%.
En el apogeo de la epidemia, el personal médico permanentemente en el trabajo se situaba entre 35 y 40.
"Teníamos alrededor de 600 enfermeras capacitadas y 250 estudiantes de medicina que venían diariamente, trabajando en relevos", dijo.
Eso significaba que durante horas, todos los pacientes de poliomielitis reunidos en una sala, eran atendidos por sanitarios que sistemáticamente apretaban un trozo de goma para mantenerlos con vida.
El ritmo tenía que ser constante. Igual que la vigilancia.
Un descuido o un desperfecto en el sistema podía hacer que el paciente muriera.
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Fue entonces cuando los doctores se dieron cuenta de que la especialización del personal, la organización de los pacientes en salas específicas y la vigilancia habían sido claves en la recuperación de los enfermos.
Al año siguiente, el hospital Blegdam estableció la primera unidad de cuidados intensivos que replicaron en el resto del mundo.
En la pandemia del covid-19 las camas en las UCI y los respiradores siguen siendo un quebradero de cabeza para los gobiernos que no cuentan con el número suficiente para atender a todos los enfermos que necesitan de este tipo de cuidados.
Sin embargo, pocos saben que fue un anestesista danés quien dio lugar a este avance médico.

viernes, 17 de abril de 2020

Plasma de personas curadas para tratar a enfermos graves de coronavirus: avances en los primeros ensayos

El coronavirus avanza por 71 países, con 90.000 afectados y 3.200 muertos
EFE
Según las conclusiones provisionales de varios ensayos llevados a cabo por médicos [que están investigando posibles tratamientos eficaces para curar a los enfermos de Covid-19], la terapia con plasma sanguíneo de personas que han superado el coronavirus podría ser beneficiosa para los enfermos más graves.
Dos equipos de médicos que trabajan en hospitales distintos de China trataron a quince pacientes gravemente enfermos con plasma sanguíneo de personas ya curadas y pudieron constatar que su estado mejoraba considerablemente.
En un estudio piloto, los médicos de Wuhan administraron "plasma convaleciente" (denominado plasma hiperinmune) a diez personas gravemente enfermas y comprobaron que la carga vírica en sus cuerpos disminuía rápidamente. En el plazo de tres días, los médicos observaron una mejoría en los distintos síntomas, como problemas para respirar, dolores en el pecho, fiebre y tos.
Xiaoming Yang, del Centro Nacional de Investigación de Tecnología de Ingeniería para Vacunas Conjuntas de Wuhan, ha indicado que el tratamiento es una "prometedora opción para ayudar" a los pacientes gravemente enfermos, pero ha puntualizado que se necesita llevar a cabo otro ensayo con mayor número de pacientes para confirmar los hallazgos. Los detalles del estudio piloto se han publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias.
Otro equipo de médicos dirigido por Lei Liu, del Hospital de Terceros de Shenzhen, administró plasma de pacientes curados a cinco enfermos graves. Todos mostraron una mejora de los síntomas después de las transfusiones y, en un plazo de 10 días, pudieron desconectar a tres de ellos de los respiradores que los mantenían con vida, según un informe preliminar publicado en el Journal of the American Medical Association.
Este descubrimiento alimenta la esperanza de que el plasma sanguíneo de los pacientes que han superado la enfermedad sirva para reforzar el sistema inmunitario de las personas más vulnerables y para que puedan combatir la infección. Sin embargo, hasta la fecha solo un reducido número de pacientes han sido tratados con plasma y estas transfusiones no forman parte de ningún ensayo clínico oficial, por lo que resulta imposible saber cuan beneficiosa es realmente esta terapia.
Las terapias con plasma de personas curadas se remontan a antes de la pandemia de gripe española de 1918. Se basan en el hecho de que las personas que se han recuperado de una infección viral tienen anticuerpos en su sangre que pueden detectar y destruir rápidamente el virus la próxima vez que ataque. La transfusión de plasma en los pacientes, y potencialmente en las personas expuestas a una infección, puede reforzar sus sistemas inmunitarios y protegerlas frente al virus.

Ensayos en Nueva York y Reino Unido

Ante la posibilidad de que esta terapia puede ser eficaz y con el objetivo de frenar el brote de coronavirus en Nueva York, algunos médicos de Estados Unidos han decidido probarla en pacientes y en las próximas semanas se podrían iniciar ensayos similares en el Reino Unido. El Servicio Nacional de Sangre del Reino Unido ha comenzado a analizar la sangre de los pacientes para encontrar plasma rico en anticuerpos que se puedan utilizar en esos ensayos.
El profesor David Tappin, investigador principal de la Universidad de Glasgow, ha solicitado autorización al Instituto Nacional de Investigación sobre la Salud del Reino Unido para llevar a cabo dos ensayos clínicos con plasma de pacientes recuperados. Estos ensayos tienen por objetivo buscar evidencia científica de que el plasma puede proteger del contagio a los que trabajan en primera línea, evitar que el estado de salud de algunos enfermos empeore y necesiten respiradores en la UCI, y mejorar el estado de salud de aquellos que ya están gravemente enfermos.
Tappin ha señalado que los ensayos de Wuhan son relevantes porque parecen indicar que la terapia con plasma hiperinmune para pacientes gravemente enfermos es segura. "Los resultados ofrecen esperanza para estos pacientes", señala. No obstante, ha puntualizado que para tener la seguridad de que el plasma tiene un impacto positivo sobre el curso natural de la enfermedad y que es una terapia segura para grupos más amplios de población, este tratamiento tiene que incluirse en ensayos clínicos oficiales.
El profesor Munir Pirmohamed, presidente de la British Pharmacological Society [Sociedad de Farmacología del Reino Unido], también es partidario de ser cautelosos ante estos ensayos llevados a cabo en Wuhan. "Todos los pacientes recibieron otras terapias que también se investigan para tratar la COVID-19, incluidos antivirales como el remdesivir", señala.
“También es importante tener en cuenta que en lo relativo al plasma convaleciente tenemos preguntas sin resolver sobre si es un tratamiento seguro, por ejemplo si puede transmitir otros agentes y el aumento de anticuerpos de la enfermedad", añadió. "Incluso si se demuestra que funciona, la escalabilidad para tratar a un gran número de pacientes puede ser un problema".